EPANADIPLOSIS

Libros – Notas – Comentarios

ESE GRITO CALLADO DEL SILENCIO, poemario de María del Mar Estrella

María del Mar Estrella

María del Mar Estrella:
“ESE GRITO CALLADO DEL SILENCIO”

por Ricardo Rubio

 

Entre los resplandores del amplio espectro de la poesía argentina actual encontramos luminarias que forman parte del conjunto de artistas cuya forja constante y salud subjetiva proponen la vanguardia pragmática e ideológica del arte de la palabra.

En nuestro pequeño espacio compuesto de letras y cadencias, ritmo y figuras del lenguaje, los destaques no llegan al lector menos avisado, de hecho, ahora que los periódicos olvidaron la crítica literaria y aún más la poesía, pocos se atreverían a decir, con probada sapiencia y experiencia, qué es belleza y qué no lo es en el verso blanco de hoy.

Nuestro proceder preceptivo se ajusta a un protocolo alimentado por las academias a lo largo de la historia, en este caso, la historia literaria. Los pasos más frecuentados para establecer modelos y sentidos son el acceso al reconocimiento de tópicos marcados en cada autor por contexto histórico, social y cultural, cosa que no evita las zonas difusas por las que transitan los creadores de mérito que están siempre en tiempo presente, razón que nos impide ajustar a un molde una dimensión móvil e inesperada como lo es la creación poética de María del Mar Estrella.

Su vasta obra y su amor por la palabra nos ha conducido, a lo largo de más de cinco décadas, por terrenos filosóficos que develan profundidades poco sondeadas en nuestra poesía, también nos introdujo en urdimbres de inteligencia con las que ha creado, no pocas veces, nuevos sentidos, ofreciendo luces a los más rezagados; se ha manifestado libremente por las poco evitables circunstancias emocionales que sacuden el alma del poeta, y también lo hizo y lo hace al través de homenajes, panegíricos y recordatorios, laudables en esta época vertiginosa y olvidadiza; convengamos que en tierras más educadas, la poesía, en cuanto género, tiene otro púlpito, otro alcance, mayores posibilidades de brindar felicidad.

Ese grito callado del silencio – María del Mar Estrella

Puede decirse que nuestra poeta ha caminado entre muchas vertientes que desaguaron en derredor sin contaminarla con la narrativización ni con los excesos de síntesis, ni de las vulgaridades llegadas con la post modernidad. Tampoco contrajo la ficción, que es materia de la prosa creativa; el universo imaginario no es parte de la semántica en su poesía, el universo imaginario de María del Mar Estrella tiene relación con la estética, con el modo, con la permanente adaptación y cambio en la vanguardia, y la adaptación, según Selma Wassermann, es uno de los aspectos más destacados de la inteligencia.

Es así que su palabra siempre es real, su compromiso es la verdad subjetiva en tanto certeza del sujeto que analiza, un fragmento lúcido de la infinita verdad que nos une, y que la autora nos comparte al abrirnos una nueva hoja de su historia creativa. Al respecto dijo Schelling que belleza y verdad son, en sí, la misma cosa, pero María del Mar esgrime las herramientas capaces de abrazar la belleza y la verdad aun si fueran distintas.

Su poesía es un objeto emotivo que el intelecto disfruta, porque lo suyo no es solo palabra y sonoridad, no es solo ritmo y efectos verbales, es también el grueso de su mensaje, el carácter formativo que se desprende de cada uno de sus textos.

El poemario que nos reúne ahora, “Ese grito callado del silencio”, tiene dos momentos, y es dable decir que se trata de dos libros: “Ese grito callado del silencio”, el primero, un largo poema, temático, conceptual, dividido en opúsculos ordenados que pueden ser leídos independientemente; y el segundo, “Piedra del sueño”, percibido como la amenaza de Tanatos; dos obras abrazadas en un solo volumen.

Solo el título -un verso de otro gran poeta, Rubén Balseiro-, en relación con ambas partes, daría para un buen análisis heideggeriano; solo vale insistir en la hermandad poética que propone María del Mar Estrella, lejos del ego, aferrándose al nobis, al utilizar el verso de un común amigo para titular el libro.

En la primera parte, la pluma de la poeta manifiesta el resultado de sus reflexiones, ora filantrópicas ora antropológicas, observa y señala la realidad declarándose en la busca de lo justo y de lo bueno, si acaso existieran en nuestra sociedad maleada por las mareas de la ignominia. Expone un sentido gregario y de pertenencia que asume una posición ética frente al desmán, tal es así que expresa “que las historias se entrelazan para erigir un puente”, quedando develada su mirada comprometida con el hecho humano, porque para ella “la vida es una canción insobornable”. No solo lo sabe, también lo siente, por eso tiene, según dice: “todo el corazón a la intemperie”.

Una mirada social, suavizada por el personalísimo tropo que la caracteriza: metáfora, alusión e imagen unidas para conformar el expediente revelador de la idea, el orden de un pensamiento ligado con la realidad y con el “otro”. Si una característica destaca en este segmento del libro es sin duda el vigor, el mismo brío que ya notamos en otros de sus trabajos, vehemencia que encontramos en poetas como Alfonsina Storni o Alejandra Pizarnik, con versos como: “…llorar / con un rumor de piedras en la sangre”. Y también cavilaciones de tono clásico, como cuando dice: “…porque entre el vuelo y la caída / están quienes abordan / el / talismán primero / la conciencia”; o de tono intelectivo-sensorial, cuando indica: “…ser fieles a los sueños y a las voces”; o cuando recuerda el dolor, casi reproduciéndolo: “…por qué hueles a lágrima”.

A veces con un fluir vertiginoso cuya potencia enraíza en la imagen y en la metáfora, con las que modela estados de inquietud, sin herir, pero cavando hondo en el lector atento y sin dar posibilidad alguna de renunciar a la lectura.

La segunda parte del poemario, “Piedra del sueño”, título que confronta el universo material con el onírico, es, según versifica María del Mar: “…la estación donde la vida comienza a ser ocaso”, donde la dimensión del pasado supera la del futuro y en virtud de cual se recuerda mucho más y se espera mucho menos.

La nostalgia es en este caso inevitable, y así nos dice: “…aquellos pies aventureros ahora esclavizados en la conformidad, / la desmemoria, el pudor de lo incierto”.

El conocimiento de la única certeza que disponemos, la despedida, tal como manifestaran otros grandes poetas como Quevedo o Manrique, o aquellos poemas de Enrique Molina en “El adiós”, solo por citar algunos.

No quiso María del Mar que estos dos empeños tuvieran un curso independiente, tampoco lo necesitan, ya que también están bajo el abrazo semántico de “Ese grito callado del silencio”, alimentando su sentido.

Es innecesario decir que la acumulación de cierta cantidad de años proponga que nuestro mundo se contraiga; aunque los centros de interés permanezcan constantes, la compresión del futuro incierto esboza inquietud, señales grises, final de camino, como cuando expresa: “…símbolos / que buscan arrojarme al estertor de tu silencio / donde comienza la aterradora eternidad”. Interpela a la ruina cara a cara, la acusa con una bellísima línea: “…me has ido arrebatando lo que sembró el afecto…”

 

Luego razona, sonríe, y sigue adelante cuando dice:

 

“…uno deja colgada su vida en cualquier parte

hasta que viene otro y se la prueba. //

Al fin de cuentas no hacemos otra cosa

que pasarnos la luz de mano en mano”.

 

Recordemos unos versos de “El poblador”, su primer poemario de 1963, para que nos diga quién era y sigue siendo:

 

“Ni fuerte ni muy débil. Ni orgullosa ni humilde.

Esta mujer que a veces, como todas, tiene mucho de hembra,

pero que nombra un cielo también, como las otras”.

 

Su sinceridad nos mira a los ojos; el despojo de toda vanidad nos ilumina y el aliño de sus versos, ya carnales, ya espirituales, alienta a quienes seguimos sus pasos, en esta carrera que no es carrera sino la sana intención de unirnos por la palabra.

Solo me resta decir: Gracias, María del Mar.

.

ALGUNOS POEMAS:

.

1

habrá un amanecer y ningún velo
postergará la lúcida mirada de la revelación
nadie irá solo
los vencidos los locos los indefensos inocentes
los alfareros del dolor y los orfebres de justicia
los reos de nobleza comprobada los marginados de la dicha

se salvarán

tendrán su sitio frente a los depredadores ancestrales
los vándalos del hambre
los rapaces violadores del alma

los hipócritas hermafroditas de la guerra

porque vendrá el amanecer y un día
entraremos en las espléndidas ciudades del corazón
para asumir el reino de lo humano

el jardín de las lágrimas

.

2

una sola puede cambiar el mundo
derribar tiranías
imposturas
decapitar fantasmas o compartir raciones de absoluto
con cada comensal de la miseria

una palabra
sola
que se atreva

a ser reino de hombres y de hambres

.

3

dictador por la fuerza o por el miedo
sin embargo
no has podido con ellos

destierro cal mordazas

de una herida mil pájaros
de un pájaro mil vuelos

dictador de la sombra
mas no de ellos
nunca

 

.

34

preguntarán por qué murmuras
con la boca sombría de naufragio
por qué hueles a lágrima
por qué ya no te vistes de amazona
ni adoctrinas banderas
ni te exhibes con el ardor de los amantes

vida
el tiempo te ha violado
la reiterada muerte
la humillación del doloroso olvido

sucia de humanidad
que no ha podido defenderse y sangra

.

35

entrar en ella una vez más la última
traspasar sus murallas entrañables
beber el agua de la vida
y sentir que los pájaros acuden
a la escudilla de mis manos
disfrutar el rumor de la esperanza

y ser luz otra vez
núbil latido
abeja plena de una miel sonora
dinastía silvestre luna madre

pero acercarla una vez más la última
penetrar en su tierra prometida en su reino salvaje

y que aúlle la noche a mis espaldas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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13 noviembre 2018 Posted by | MARÍA DEL MAR ESTRELLA, POÉTICA, POEMARIOS, poesia, RICARDO RUBIO | , , | Deja un comentario

ORILLAS PERDIDAS, poemario de Norberto Barleand

ORILLAS PERDIDAS, poemario de Norberto Barleand (2018)

Prefacios de Rubén Balseiro y Osvaldo Rossi

Orillas Perdidas de Norberto Barleand

Norberto Barleand

Prólogo de Rubén Balseiro

Desde su título, el nuevo poemario de Norberto Barleand, nos hace pensar en la nostalgia, en eso que nos duele por ya no estar, sin embargo, paradójicamente, este no estar es un estar en el recuerdo del poeta, donde todo se reflota, se retoma, se reconstruye, con una nueva singularidad.
Hay un ir y venir entre el pasado y el presente o para ser más preciso un hurgar el pasado en el hoy, porque es el hoy del poeta el que vuelve a dibujar su pasado, su barrio sus calles, su madre. Es el hoy del poeta el que permite repensar ese pasado y recorrerlo, como quien ve un film en el cual se van dibujando cada una de las escenas vividas, y acaso en uno de los poemas a mi juicio más logrados, “La radio en Blanco y Negro” es donde este recorrido está más presente, con mayor nitidez y nos muestra desde la vieja casa de la infancia donde la radio era parte de un todo familiar, hasta el nacimiento del Rock, el Club del Clan o las tristemente célebres Malvinas, y el poema termina con una decir flotante, con una incógnita; “Estoy aquí, soy el que fui/ tal vez/ sin darme cuenta”. Porque vivimos sin analizar puntualmente que vivimos, sin darnos cuenta… simplemente vivimos y eso es lo maravilloso de la aventura de la vida.
El poeta ha vivido y ya en la madurez de su decir poético puede expresarlo con claridad:
“Me iré con campanas/ de cuchillos y arena/ de frontera y heridas/ en las calles de piedra/ donde habita la casa/ que abandoné una tarde/ hace muchos aromas/ hace tantos olvidos/ hace hoy un recuerdo”.
Acaso de olvidos y recuerdos se teje y entreteje la vida del hombre, y este hombre, este poeta que hoy nos entrega su palabra, ha tejido sus años en poemas, poemas que nos pintan su vida desde una sensibilidad intimista pero que se universaliza, desde un yo que se pluraliza en cada lector y permitirá a cada uno de ellos reconstruir el poema.
Nos trae el barrio, las calles, la madre, la casa de la infancia, los amigos, las pérdidas, la historia, el dolor y cada uno encontrará en estos poemas su propio poema.
Sin embargo, no es solo el recuerdo o la nostalgia lo que pintan estos textos, está el hoy, la crítica a una sociedad que abandonó a su prójimo, a un mundo que ha dado la espalda al hombre mismo y nos dice el poeta:
“No habrá cobijo para el niño/ a quien le fugaron su caricia/ No habrá luto para el horror a tanta muerte/ No habrá perdón para el traidor/ El tiempo arroja las vendas al olvido./ Despeja la ceguera de los hombres.”
Porque el poeta es consciente de que solo el tiempo será el gran juez que en algún momento juzgue el caótico mundo que ha construido el hombre y acaso el memorable poema que cierra el libro encierre todo este dolor, hablo de “Un niño se ahoga en una foto”, recordándonos esa triste imagen que recorrió el mundo de Alan Kurdi, un niño de 3 años que huyendo de Siria murió ahogado en las payas de Turquía en 2015.

Rubén Balseiro

Como dije un nuevo poemario de Norberto Barleand que ya desde su título nos lleva a la nostalgia, que desde su “yo” me hizo recorrer las calles de mi barrio, que era otro, recordar a mi madre, mi niñez, a los amigos mutuos que ya no están y que el poeta homenajea en varios poemas y finalmente me enfrentó al descarnado mundo en el vivimos, en el que navegamos como Odiseo en busca de esa isla, Ítaca (acaso la poesía), sin apurarnos, tratando de aprender del viaje mismo.
                                                                                                        

 

Prólogo de Osvaldo Rossi

Orillas perdidas es el más reciente poemario de Norberto Barleand. La lectura de estas páginas puede ser abordada como una travesía temporal, pero aquí la figura del tiempo no es rectilínea sino circular.
El libro está dividido en cuatro secciones; la primera de ellas se titula Verdor del tiempo. Es muy apropiado el título de esta sección porque aquí los años reverdecen en la memoria, y es la nostalgia la que da nueva vida al tiempo pasado. La casa de la niñez, la esquina, la ciudad, la madre, la música que sonaba en la juventud, se dan cita en estas páginas y son testimonios de la renovación que el poeta les otorga cuando su recuerdo las convoca.
La segunda de las secciones se titula Homenaje. Encontramos páginas dedicadas a poetas que lo precedieron en el camino, pero que por afecto y cercanía estética dejaron su impronta en el autor (“amigos del poema y de la vida” dice Barleand en una de las dedicatorias).
“Los nombro sin nombrarlos/ con el luto del dolor/ el llanto oprimido/ la caricia.”
Y más adelante:
“Con los días y los años transcurridos/ que me acompañan/ en el ritual/ de la memoria y los recuerdos.”
Canto a media voz se titula la tercera sección. Y esa voz sin estridencias denuncia injusticias, da cuenta del paso del tiempo, recupera una vez más la nostalgia y registra en estas páginas conmovedoras los acontecimientos de una vida.
La última de las secciones se titula Vientos de la memoria. La memoria es frágil, el viento se lleva lo que amamos y reconfigura los recuerdos. Olvido y evocación son las claves de esta parte, y también de todo el libro.

Osvaldo Rossi

Así volvemos al principio, cerrando el círculo con estos cuatro cuadrantes. Desde la fuerza de la memoria de Verdor del tiempo a su fragilidad en Vientos de la memoria. Bastará con releer el poemario para a la vez cerrar y dar inicio a una nueva travesía circular.
Orillas perdidas puede también leerse como la bitácora de un navegante. Desde su perspectiva, solo pierde orillas quien navega. De eso tratan estos poemas: de navegar por el río de la vida, de registrar la experiencia.
No es poco.

 

 

Algunos poemas del libro:

 

Orillas perdidas

Llegas junto al paisaje
con el verde de las flores cuando crecen,
a jugar con las águilas y el viento,
a volar con la luna en la mejilla.

Con alas de tumulto
cobijé las cicatrices del aire,
el retorno en el encaje de la noche.

Bebí la ausencia en cada encuentro.

¡Cómo duele la luz en esta alcoba!

y las arrugas del cuerpo cuando cantan.

 

 

Esquina

Me alejé del barrio
con una fábula de imágenes
hacia los umbrales del futuro.

Rebeldías inciertas,
multitud de ágoras perdidas,
jornadas, laberintos.
Parodias de cotidianas espesuras,
tembladeral de pasiones y diluvios.

Las ausencias sucedieron en mi mente
olor a recuerdo,
casi olvido.

Transcurrieron
años,
congojas,
sonrisas.

Cuando volví a la esquina
encontré al flaco Trejo
en el mismo lugar
debajo del farol,
ajado de tiempo
y telaraña de noches sin retorno.

Las perlas negras del llanto

No importa si esta noche
me envuelve toda de llanto,
de negro vino a buscarte
las perlas negras del manto

de negras rosas que fugan
con el dolor de este canto
sin pronunciar un adiós
sea el gemido o el llanto.

Partiste con las guirnaldas
sin dejar rastro
con la fatiga del tiempo
donde caminan los astros.

No importa si esta noche
todo el dolor amanece,
con perlas negras de llanto
y recuerdos que estremecen.

La soledad de mis manos
que loca tristeza expanden
al grito de voces negras
de llagas negras que arden.

No importa la noche
ni la tertulia, ni el cuento
ni las caricias perdidas
en la bruma del silencio.

Fugaste sin un preludio
con la luz de esta penumbra
negra como la sombra
que de puro dolor alumbra.

El latido de la ternura
entre amores y olvidos
cuando transita las noches
de antiguos besos perdidos.

Qué importa si esta noche
me envuelve toda de llanto
de tanta vida y amarte.

La muerte como una estrella
de negro
vino a buscarte.

12 noviembre 2018 Posted by | NORBERTO BARLEAND, OSVALDO ROSSI, POÉTICA, POEMARIOS, RUBEN BALSEIRO | , , | Deja un comentario

UN LIBRO, MUCHOS LIBROS por RUBÉN BALSEIRO

Hero – Carmina

Un libro, muchos libros.
Unas pocas palabras sobre un gran libro,
“Hero Carmina” de Ricardo Rubio

Leer “Hero Carmina” fue un recorrido de sensaciones, de silencios, de asombros que me obligaron a volver atrás una y otra vez para releer.
Un gran libro, donde cada imagen es justa y donde las metáforas se entrelazan para generar un clima especial y una gran metáfora, una metáfora abarcadora, ya que todo el libro puede leerse de diversas formas, o dicho de otro modo, cada lector encontrará su “héroe” en las páginas y diversificará el sentido del texto infinitamente.
Nos enfrentamos a un libro “Épico” donde el héroe recorre su camino desde el aprendizaje inicial hasta la madurez, y cada una de las partes del mismo “Partida – Gesta y Retorno”, marcan ese camino, e indefectiblemente nos sentimos reflejados en él, ya que la pregunta que aparecerá inevitablemente es ¿Quién es el Héroe?
En primera instancia es el héroe de armadura, arco flechas y espada, pero antes de serlo es el niño que se prepara para la gran aventura; afila sus espadas o aprende a manipular las piedras, luego ya formado es sombra en las batallas, acero penetrando la armadura del otro, flagelo en el fragor del combate en donde no se pregunta, se actúa, porque la aventura sólo compete al ámbito literario, la vida es una hacer y finalmente cansado, busca el regreso a su casa, al abrigo, al solaz del abrazo.
Pero volvemos a dar vuelta la página e inevitablemente nos preguntamos nuevamente ¿Quién es el héroe? Y ya no es un guerrero armado con acero, lanza y espada, todo ese armamento no es más que la coraza que día a día nos ponemos para enfrentar el mundo en el que vivimos, y entonces el héroe es el obrero, el hombre común que cada día, que a cada instante libra su batalla, contra un enemigo muchas veces más complejo o inidentificable, soy yo mismo o mi padre o mi madre, o los padres de ellos; de allí que en las palabras previas aparece esa identificación del héroe con los propios padres del autor, los que representan el trabajo, el arduo trabajo que enfrentamos para sobrellevar esta vida, la batalla que esta vida implica y en la que, queramos o no, debemos enfrentar el combate, un combate interminable hasta el último día.

Ricardo Rubio

Pero volvemos a dar vuelta la página y nos preguntamos nuevamente ¿Quién es el héroe? Y ahora es el poeta, el escritor, el artista, el que inicia la ventura de la página en blanco, el que siente que puede abordar el mundo, devorarlo, el que en el frenesí de la juventud cree poderlo todo, pero luego cansado por los años y frente a la desazón de lo no logrado, descubre los límites mismos del lenguaje y queda perplejo ante lo inconcluso.
Muchos héroes en un héroe, y a la vez un espejo en el que podemos encontrarnos, porque en última instancia esa es la vida del hombre, la que no elegimos, a la que fuimos arrojados pero que indefectiblemente debemos enfrentar.
Creo que en este libro, Ricardo, plasmaste todo tu recorrido, ese recorrido de búsqueda que caracteriza todo tu trabajo, pero un recorrido que requiere que sigas en el camino, que sigas siendo el héroe que afila sus armas, que enfoca su aguda mirada, que afina sus oídos, porque hay mucho combates por librar todavía.

Rubén Balseiro

Rubén Balseiro
6 de mayo 2018

9 junio 2018 Posted by | RICARDO RUBIO, RUBEN BALSEIRO | , , | 3 comentarios

MARIA D’ALESSANDRO, poesía del desarraigo

Maria D’Alessandro

Maria D’Alessandro nació en San Vito Chietino (Chieti – Italia) en 1947, vive en Buenos Aires. Es Licenciada en Geografía y miembro de la Sociedad Argentina de Escritores Argentinos (S.A.D.E.). En junio de 1992 participó en el Foro Global en Río de Janeiro, por formar parte de la Asociación “Convocatoria para la Defensa Ambiental”. En 2005 obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Literatura FEDAMO, organizado por la “Federación de Instituciones Abruzzesas en Argentina”. Desde 2007 ha creado el sitio web http://www.abruzzeses.blogspot.com para mantener y difundir dicha cultura y desde 2008; en Facebook está Foro Inmigración Abruzzesa, para ser un puente para los inmigrantes en Argentina y en otros países. En 2010 compiló las memorias de los emigrantes en el libro bilingüe “Recuerdos de Cuentos abruzzeses”  (Prefacio Goffredo Palmerini), presentado en Pescara, en el Rosadonna Festival de la excelencia femenina en Abruzzo (Patronato de la ANFE), en 2013, con “Relatos en la memoria de los inmigrantes de Abruzzo” (2ª Edición de Memorias de …) En 2014, el Premio ‘Dean Martin’ en Montesilvano (PE) por ‘ser promotor infatigable de la identidad de Abruzzo en Argentina’ y el Premio Especial del Jurado Concurso Internacional de Carta de Amor en Torrevecchia Teatina. En 2015, participa en el 2 ° “Festival de Excelencia Femenina de Abruzzo”. Del 18 al 28 de mayo en el Ex Aurum de Pescara con el poema “DESARRAIGO”, exposición fotográfica “Retratos poéticos en tiempos controvertidos” con la curaduría de Massimo Pamio. En 2015 publicó un libro de poesía bilingüe “Cuando aún no sabía leer ni escribir”, con un prefacio de Vito Moretti (2ª edición, ampliado y corregido en agosto de 2016) y el título biográfico ‘Peto, mi amigo’; y comienza a publicar en la revista internacional Animamediatica. En 2016 participó en el evento ‘Laboratorio Ideas sobre Migración’ en el Instituto de Cultura Italiano Buenos Aires, presentado por Maria Mazza, Directora de Cultura de la Embajada de Italia en Argentina. En 2015 y 2017, fue poeta invitado al evento ‘Día del Emigrante Italiano’ en el Senado argentino. En proceso de publicación, el título bilingüe: ‘Narrativa de un inmigrante’, Testimonios Cloridoro Del Gesso. El 12 de noviembre de 2017, el Presidente del Consejo Regional de Abruzzesi en el Mundo -C.R.A.M- Dr. Donato Di Matteo le otorgó “Il Guerriero di Capestrano” por ser “un poeta considerado excelente entre los Abruzzeses en el mundo”, en Rosario, el día de clausura de la reunión anual de dicho Consejo. Es Coordinadora del Foro de Inmigración Abruzzesa.

LAS POESÍAS / LE POESIE
(Español / Italiano)

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NO ME OLVIDO DE TI MADRE INMIGRANTE3

No me olvido de ti madre inmigrante
me acuerdo de tu valija y tus bultos
no me olvido de ti madre inmigrante.
Me acuerdo de aquel pesado equipaje
y de tu pañuelo estrujado al partir
no me olvido de ti madre inmigrante
de mi rostro bañado en lágrimas
de la tía Angelina…
no me olvido de ti madre inmigrante.
Me acuerdo del puerto atestado de voces
ininteligibles para ti
no me olvido de ti madre inmigrante
Me acuerdo del niño abrazado a las faldas de la abuela
del cálido abrazo del tío Giuseppe
no me olvido de ti madre inmigrante.
Me acuerdo de una sirena ensordecedora
y de los afectos al partir.
¡Madre! ¡No me olvido de tu mano apretada a la mía!

3 ‘No me olvido de ti madre inmigrante’ fue presentada en el Senado de la
Nación Argentina (Buenos Aires) el 3 de junio de 2014, Día del inmigrante italiano.

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NON TI DIMENTICHERÒ MAI MADRE IMMIGRATA4

Mi ricordo della vostra valigia e dei pacchetti
di come avevi eletto ognuna delle bianche tovaglie
non ti dimenticherò mai madre immigrata.
Ricordo quel carro appesantito dai bagagli
e il tuo fazzoletto spiegazzato al partire
non ti dimenticherò mai madre immigrata
del mio viso bagnato di lacrime
della zia Angelina
non ti dimenticherò mai madre immigrata.
Ricordo il porto affollato di voci
incomprensibili per te
non ti dimenticherò mai madre immigrata
di un ragazzo aggrappato alla gonna della nonna
l’abbraccio caldo di zio Giuseppe
non ti dimenticherò mai madre immigrata.
Mi ricordo di una sirena assordante
Degli affetti alla partenza.
Non dimentico madre la tua mano stretta alla mia!

4 ‘Non ti dimenticheró mai madre immigrata’ fu presentata al Senato della
Argentina, il 3 di giugno di 2014 nel giorno dell’immigrante italiano in Argentina.

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 DESARRAIGO

Venías del mar y la montaña
de paisajes con guijarros y colinas por caminar
de situaciones difíciles.
Así desolada la pampa te alumbró
y te entregó al nuevo continente de tierras pródigas
pero vives con esa amarga nostalgia
de aquí y de allá, de allá y de aquí
porque divididos son los sentimientos del inmigrante
que te obstinas en teñir de días luminosos.

 

SRADICAMENTO

Sei venuta dal mare e dalla montagna
di un paesaggio di ghiaia e colline per camminare
in situazioni assai difficili.
Sei arrivata alla desolata pianura
al nuovo continente di terre da esplorare
ma tu vivi con uno sguardo di amara nostalgia,
qua e là, là e qui
perché i sentimenti degli immigrati sono tagliati in due,
e ostinatamente vorresti tingerli in giorni luminosi.

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PALABRAS DEL INMIGRANTE

Penoso es el diccionario del Inmigrante
Tiene palabras tristes
como olvido, lágrimas, remesas, pañuelos,
Tiene palabras dulces
como recuerdos, nostalgia, noticias, cartas.
Tiene palabras que describen una dura realidad
como desarraigo, plegarias repetidas, manos vacías
Tiene palabras de esperanza
como volver a empezar, una casa por terminar,
caricias por entregar.

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DIZIONARIO DELLIMMIGRANTE

Angosciante è il dizionario dell’immigrante
Ha parole tristi
come dimenticanza, lacrime, rimesse perdute, fazzoletti stretti stretti,
A volte, parole dolci
come ricordi, nostalgie, lettere e notizie, pacchetti troppo allacciati.
Sempre, parole che descrivono una dura realtà
come sradicamento, preghiere ripetute, carezze senza destino
Ha parole di speranza
come avviare, una casa da finire, mani sempre pronte,
un sorriso inaspetatto…

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EN LÁGRIMAS

En lágrimas, así partimos
Los abrazos que parientes y amigos nos prodigaron
entre lágrimas y con el dolor de tener que decir adiós
Los llevábamos apilados.
Acompañaban nuestro ascenso
tomadas nuestras manos una de la otra
pero a medida que la nave se alejaba, iban cayéndose
como hojas que la distancia marchitaba
como raíces que la crecida arrancó.

.

IN LACRIME

In lacrime, cosí siamo partiti
Gli abbracci che parenti e amici ci hanno prodigato
Le lacrime e il dolore di dover dire addio
e che indossavamo le une sull’altro.
Accompagnando nostra ascesa
presero le mani tra noi
ma con la nave che si allontanava, cadevano
come foglie appassite…
di radici strappate dalle acque..

 

ALLÍ DEJAMOS

Allí dejamos la hermana
que en vano esperó al hermano.
La madre
que en vano esperó la vuelta del hijo.
El hijo
que en vano esperó la vuelta del padre.
El amigo
quien en la víspera murió.

 

LÌ ABBIAMO LASCIATO

Lì abbiamo lasciato la sorella
che aveva aspettato il fratello invano.
La madre
che invano attese il ritorno del minore.
Il figlio
che invano aspettò il ritorno del padre.
L’amico
che alla vigilia è morto.

 

CARTA

(Martha Candioti a la autora)

 

De tu libro “Cuando aún no sabía ni leer ni escribir” emerge una notable nostalgia surgente del poema “Cuando era un niño, tu nombre era claro de luna” para llegar a la Argentina como inmigrante, “Las vides recubren tus colinas”, “Mediterráneo”, “Los barriletes esparcen los ruegos al Señor”, este brevario que es tu libro con poesías recordatorias de pasado y del mundo de hoy que proviene solo de tus sentimientos hacia el terruño italiano y argentino del texto como una especie de continuo hallazgo sin olvidar del mundo y las criaturas que tuviste que abandonar en una oportunidad de tu vida. 

Me place saber sobre tu expresionismo, como decía el escritor Eduardo Gudiño Kieffer respecto del abandono y/o ausencia del terruño de salida como éxodo a un lugar extraño en edad muy temprana, es lo bello de evocar ese mencionado terruño. Quiero destacar la experiencia tan rica que te llevan al lugar de tu casa “Vuelves al pueblo donde naciste, entrecierras los ojos, donde unos soldados mataron y destruyeron.” Inolvidables.  “De pañuelos agitados, fuiste madre de hijos en otras tierras.”

Martha Candioti

1 mayo 2018 Posted by | MARIA D'ALESSANDRO, MARTHA CANDIOTI | , | 1 comentario

POEMAS DE NAIM FRASHËRI (1846-1900) Poesía albanesa

NAIM FRASHËRI nació en Frashër, Albania, el 25 de mayo de 1846 y falleció en Kiziltoprak, Kadiköy, Turquía, el 20 de octubre de 1900.

Sus primeros poemas fueron escritos en persa, pero luego creó varias obras en turco y en griego, pero el mayor peso de su obra está escrita en albanés. Lo influyeron obras de las literaturas persa y francesa, de esta última trafujo varias fábulas de Jean de la Fontaine; también es de su mano una traducción albanesa de la Illíada de Homero. Como articulista dedicó algunos trabajos a la didáctica y práctica islámicas. Con sus escritos ejerció influencias insoslayables sobre la literatura albanesa. El estado independiente albanés creó una orden de mérito que lleva su nombre, con la que oportunamente la Madre Teresa de Calcuta fue homenajeada.
Son algunas de sus obras, Rebaños y labranza (1886); El verdadero deseo de los albaneses (en griego, 1886); Flores estivales (1890); Karbala (1898); Historia de Skanderbeg (su obra principal, que narra la vida del héroe nacional Gjergi Kastriot Skanderbeg, intercalada con episodios imaginarios, 1898).

Poemas de Naim Frashëri
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QUIZÁS

El mundo es pequeño: quizás
tus ojos encontrarán
estos versos,
como la gacela al león en la selva.

Y sobre las letras negras
echarás una mirada triste.
Puede ser que tus ojos tiemblen sobre los versos
¿Pero los amarillentos versos temblarán bajo tus ojos?

Busto de Naim Frasheri en la Ciudad albanesa Permeti

PAPÁ

 

Una noche llegó borracho,
sentándose cerca del fuego tiró lejos
su vieja gorra, sacó
el diario del bolsillo.

Nada contó por qué había bebido.
Mamá dijo: “Vaya una a saber”.
Alguien había criticado en el diario
los versos de su hijo mayor.

En el bar repleto de ruidos y humo
le mostraron el recorte del diario,
alguien dijo: “Jodida
la poesía de tu hijo”.

A los versos de su hijo nunca nadie le prestó
un interés particular.
Esa noche fue la primera vez,
entre el espeso humo del estrecho bar.

CREDO

 

Prosternándome sobre tu suelo, Albania,
como el oráculo del templo de Dodene,
siento tu vapor rojo que me embriaga
y entonces canto.
Y si suele suceder que la canción no tiene hilación,
quiere decir que debo andar borracho
y en consecuencia
mucho más sincero.

POESÍA

 

Poesía,
¿cómo encontraste el camino hasta mí?
Mi madre no sabe muy bien el albanés,
las cartas las escribe como Aragón, sin puntos ni comas;
en su juventud mi padre navegó bajo otros cielos.
Sin embargo llegaste
caminando sobre el adoquinado de mi tranquila
ciudad de piedra;
tímidamente has golpeado la puerta de la casa de
tres pisos
en el número 16.

 

LO QUE DICE LA VELA

 

Aquí entre ustedes me levanto
y ahora arde mi llama vacilante,
para darles, algo de luz
y cambiar, en día la noche.
Así ardo y me derrito,
hasta ser consumida y apagada,
para brillar y que puedan
verse ustedes los unos a los otros,
Por ustedes voy a desaparecer,
y de mi no quedará más remanente
después de arder, que el lamento de una lágrima.

 

(Gracias, Fausto Marcelo Ávila Ávila)

 

21 abril 2018 Posted by | NAIM FRASHERI | | Deja un comentario

HÉCTOR MIGUEL ANGELI

Héctor Miguel Angeli

Poeta de acendrada voz y fino lirismo, Héctor Miguel Ángeli, nació en Buenos Aires en 1930.

 

Ejerció la docencia, fue guionista televisivo y, tras cursar estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad local, el gobierno de Italia lo becó para que perfeccionara, en Roma, sus conocimientos sobre la literatura de ese país, estadía que lo llevó, ulteriormente, a convertirse en traductor de importantes autores peninsulares. Reconocida su obra poética por la municipalidad porteña y por la Fundación Argentina para la Poesía.

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En 2005 recibió el Premio Esteban Echeverría, galardón que otorga anualmente la entidad Gente de Letras; en 2011, Primer Premio Municipal de Poesía; y el Premio Trienal de Poesía de la Academia Argentina de Letras.

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“Manchas” (1964)

Publicó los siguientes poemarios:

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Voces del primer reloj, 1948;

Los techos, 1959;

Manchas, 1964;

Las burlas, 1966;

Nueve tangos, 1974;

La giba de plata, 1977;

“Nueve Tangos”, primera versión (1974)

Para armar una mañana, 1988;

Matar a un hombre, 1991;

Frutas sobre la mesa, 2007.

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En 1999 reunió su obra poética édita hasta ese entonces en un volumen que apareció bajo el título de La gran divagación, compilación completada en 2004 con la antología Animales en verso.

En 2013 publicó la obra teatral La Paralela.

Falleció en Buenos Aires en 2018.

 

“Creo que en mi poesía hay un enfoque de la sencillez, en el sentido de que no hay cosas elaboradas, sino que se dan a partir de circunstancias casi domésticas o muy modestas y de allí surgirá lo extraordinario. Ateniéndome ahora a este concepto, nunca parto de algo demasiado ambicioso o extraordinario. Lo que me motiva o estimula siempre es algo circunstancial, cotidiano y, dada la evolución del poema, no sé si esa cosa más profunda se da. Yo no lo podría juzgar por mí mismo”. (Tamaño Oficio Nº 27)

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Es muy difícil analizar o sacar conclusiones de los propios poemas, ¿no? Es muy difícil… Pero… evidentemente hay una exaltación de la vida en estado milagroso, digamos así, por sobre la vida en estado destructivo, agónico. La cuestión es que hay una inocencia, que fue bien puntualizada, la cual, por sobre toda la sordidez, todo el horror y todo el tedio que la vida nos depara, puede ser rescatada y es siempre superior a la cosa elaborada artificialmente o por necesidad, para poder seguir soportando esas manifestaciones negativas de la vida: las locas hortalizas al lado de una librería, las frutas sobre la mesa; ésas son representaciones, metáforas o signos, más bien signos, de lo que quiero decir. Pero todo eso me ha sido dado inconscientemente y esta conversación me lo hace ver con claridad”. (Tamaño Oficio Nº 27)

 

POEMAS DE HÉCTOR MIGUEL ANGELI

 

CON LOS PIES NOS VAMOS

No quiero que me levanten los pies para morirme.
Que me alcen las manos, eso sí,
hasta la desembocadura de los astros.
Pero no quiero que me levanten los pies para morirme.
Con las manos hacemos la ternura y la nostalgia,
Con los pies nos vamos.
Y cuando me vaya,
quiero ser toda mi despedida.

Porque estoy traspasado de materia,
de materia inflamable y aleatoria
que no me deja en paz, que me persigue
y que no quiero olvidar cuando me vaya.

Las cosas están altas y en la altura se arrastran.
Todas las cosas son, se me parecen:
el sueño intestinal del ave,
la orquídea en el vientre de los muertos.
Debo irme con ellas,
transportadas por esta permanencia.
Tan grande es el dolor de nuestra marcha,
tan grande y tan amigo,
que no quiero que me levanten los pies para morirme.
Quiero ser todo el que fui cuando me vaya.

 

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SENTADO A LA MESA DEL LOBO

Sentado a la mesa del lobo
no hay fruto que me arroje al destierro.
El lobo es un prócer especial.
Cada uno de sus gestos
me abre la puerta del bosque.
Y me daría también la llave
si yo se la pidiese.
No es necesario ser bueno o ser malo
para sentarse a la mesa del lobo.
Sólo se requiere
saludar como todos los días
a nuestros propios asesinos.
Y tal vez algo más:
cavar un pozo en las colinas
para esconder nuestros amores.
Sentado a la mesa del lobo
a veces sueño que he dormido,
pero a veces me consume la dicha
de haber sido una pasión.

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JUICIO ORAL

Vamos a ver:
estás aquí, sentado en un café
y escuchas las hermosas palabras
que te dicta tu inseparable compañera,
esa Poesía que nunca sabes
si es una puta o una santa
aunque no importa mucho
porque siempre es una mujer de noble corazón.
Analicemos:
las hermosas palabras no pueden ser reemplazadas.
Esto implicaría una infamia
cuando caen sobre las fotografías del mundo.
Por ejemplo:
la cabeza cortada de un adolescente
rodando sobre el asfalto.
Sin embargo, esa palabras no sirven
para detener al esbirro
que mañana cortará otra cabeza.
Ahora bien:
la palabra es siempre una desesperada
en el crepúsculo del desierto.
Pese a sus fulgores,
no puede resolver sin la idílica sombra.
Una prueba:
¡Pobrecitos los poetas!
Quieren ser útiles, salvar las armas,
luchar por todos contra el muro del vacío,
pero la belleza siempre los traiciona.
¡Oh, sí, pobrecitos!
Última instancia:
la Poesía renace en una guarida de alucinados.
Conclusión:
se te va la vida
en lo que no dices y en lo que no haces.
Te queda, muy pequeña, la muerte.

.

 

FRENTE AL GRAN RÍO

                                        a Silvia y José Luis, en Posadas

Oh, meditación del agua!
Oh, sitio de la altura!
Así empezaría un poema pretencioso
pero no,
es apenas la llovizna que languidece
sobre la cuidad fogosa.
Desde el alto balcón de mis amigos
el gran río
ni siquiera parece suspirar.
Sólo es una revelación del aire,
un camino brillante de cenizas.
Las nubes brotan del río
y sobre el río
piensan como nosotros pensamos,
sin tregua ni límites.
Son las nubes
de la libertad y de la tristeza
que zarpan de todos nuestros días
y nos obligan a ser mortales.
En este otoño de las despedidas
creo que nunca cometí maldad alguna.
Por eso pienso, como piensan
las nubes lejanas fugaces,
que estoy entre los fracasados.

.

 

TÉRMINOS

Degustar no es igual a disgustar.
Según sea,
uno hincha el vientre del arzobispo
y el otro
asume la responsabilidad de la historia.

.

LA VISITA

¿Quién es usted? ¿Quién es usted?
Sin duda, un intruso en mi delirio.
Le donaré tres favores:
el ámbito de guerra,
la idea original
y el prestigio de la forma.
No me diga después que no sabía.
Si se queda,
descubrirá
que el último minuto es un garfio.
¿Y el primero?
¡Ah, el primero ya pasó…
y olía a jazmines!

.

EL GLOBO DE LUZ

En la trasnochada ciudad
donde cuelgan los calendarios y el enigma
una torre asombra
por un globo de luz
muy distinto a las lámparas y las estrellas.
Hay muchas ventanas iluminadas,
pero sólo una
emite esa luz macilenta de redondo piélago
que no cabe en el estallido del vino
ni en la quemadura de las frutas.
Alta como está en el éxtasis oscuro
excede los espacios de la fiesta
donde todos devoran otro año.
Si en la torre apareciera un monstruo
sería reconocido.
Ninguna deformidad sorprendería.
En cambio ese globo de luz
que nada explica y por lo tanto es libre,
ese globo de luz embellece
porque está muy lejos
y nadie lo conoce,
porque está muy oculto
¡ay! pero se puede ver.

.


SEÑORA DE LOS OJOS DORMIDOS

Señora con la cabeza inclinada
y más allá con los ojos dormidos,
blanca señora,
blanca en la sombra invisible del cielo.
Señora ya demasiado niña
y demasiado anciana,
furtiva como un lirio,
tenaz como un roble.
De cerca visión,
a lo lejos música en las manos.
Señora con el cuerpo
sin tregua acostado
sobre todos los recuerdos.
Niebla en el espejo,
luz como acero en el candor de los cuartos,
elevación y ancla,
aroma…
Señora en el umbral del frío
cuando la casa del momento cierra.
Señora, madre mía,
la que muere y nace
en el regazo de las dulces tardes.

.

 

 

15 abril 2018 Posted by | HECTOR MIGUEL ANGELI | 2 comentarios

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