EPANADIPLOSIS

Libros – Notas – Comentarios

TRAKL, por Victorio Veronese

TRACKL

TRACKL

 TRAKL

 

a la memoria de Jorge Smerling

 

Esta noche ningún color me conmueve y menos me emociona un mueble oculto en una habitación de un bosque donde el sol brilló durante la mañana.

¿Quién te dijo que la podredumbre relumbra en la verde charca y que cierta marea permite la curación de leprosos?

No escucho  música de violín  que surja de las baldosas de mi patio ni de ningún otro patio.

No hay presencia de ratas.

La luz de la luna no torna gris el rostro horrorizado en la pantalla del viejo televisor donde un tal Orson Welles interpreta a un tal Otelo de un tal Shakespeare.

Nadie que despierte después de violentas pesadillas, se inca y reza un Padre Nuestro, menos un Ave María, como pretende un tal Marcos Aguínis.

Hoy no registré a ninguna loca de suelta cabellera de pie junto a mi lecho  y tampoco vislumbré a una monja desnuda y flagelada rezando ante un Cristo martirizado.

Sos vos Georg que escribís estas historias de aparecidos, donde en el sótano de alguna casa deshabitada  un muerto pinta con su blanca mano de cera un silencio sarcástico sobre un muro.

No sé qué hace un ateo como yo siguiéndote entre tantos muertos-vivos, entre tantos sollozos sin lágrimas, donde un mirlo se divierte junto a su primo en un cementerio abandonado.

Sos vos quien me habla de imágenes puras de la muerte y de vitrales con efectos luctuosos y sombríos.

Los amantes de Caissa no dialogan con espectros y yo soy un amante de Caissa.

Acostumbro a dialogar sobre el tablero bicolor de sesenta y cuatro escaques donde conduzco mi ejercito de dieciséis trebejos sin pensar en arrodillarme ante nadie y menos ante un espectro que surge de una tumba o de un altar donde se celebran rituales cuyo objetivo es meternos miedo hasta del plato de sopa  servido por nuestra propia madre.

Decís que agonizar se convierte en un goce, decís que a lo lejos, pequeñas luces surgen de viejas chozas, Maldoror podría afirmar que de pequeñas chozas surgen viejas luces, es como decir: El látigo mueve el brazo del cochero y no el brazo del cochero al látigo.

¿Quién ejecuta al toro, quién lo desangra allí en esa frontera donde los cuervos chapotean en la sangre?  ¿Serán cuervos o apenas visiones de cuervos? ¿Y la sangre será sangre?-

También me decís que a ratos cae una palabra simple en el absoluto silencio del mediodía y que las llamas del fogón son sombras de grotescas sotanas y que bellas mujeres escuchan ese silencio mientras la sangre late en sus sienes. En tanto el vaho animal circula por las alcobas y sus codiciosas miradas se cruzan con las codiciosas miradas de sus hombres.

Afuera, más allá del vano de la puerta, canta un gallo.

Cuando las mujeres están en el campo sembrando, mientras tañen las campanas, también cantan.

Decís que los hombres se vuelven alegres en las jornadas en que hay que pisar uvas pardas y también decís que se abren de par en par las cámaras mortuorias espléndidamente tapizadas por la luz del sol.

Hacer descender y ascender los cubos de agua hasta convertirse en un hechizo y ver como el hechizo se convierte en decadencia y la decadencia en parpados inflamados, mientras la hierba reseca se entrega  al volumen de ásperos pies de una joven hermana, tal vez una niña, sin protestar.

Cuando la niña se detiene ante su imagen en el espejo, siente horror por su  supuesta pureza.

Georg, ¿qué niña o niño no siente horror de su propia virginidad? ¿Qué niña o niño no siente temor por la virginidad ajena?

¿Qué hacia la niña tendida, lánguidamente despierta, deliciosa, sobre esos edredones de arpillera totalmente mugrientos?

No respiraba fatigosamente, jadeaba, y sobre la almohada su boca, más precisamente su risa, era igual a una herida abierta.

En ese anochecer  aparecían y flotaban sangrientos lienzos en busca de mínimas, pequeñas, brevísimas  treguas, donde el amor se desliza hasta lograr restaurar el oro azul, sus tonos pardos, las luces extraviadas que caen fugitivas en los aposentos del mar, en el instante en que enloquecidas cornejas hartas  de sed y  hambre vuelan sobre desolados y tristes paisajes.

Tiempo aquel donde un hospital, una iglesia y un puente se alzaban fantasmales en el amenazador crepúsculo. Todo asumía su rol al escuchar ese gong perdido entre las futuras estrellas que más tarde o más temprano ornarían el cielo. Justamente te diría que no es en el parque donde los hermanos temblorosos se contemplan, es en el cielo. En el cielo.

Claro que en las alas de la locura siempre está tu Dios, que esconde  en siniestras buhardillas las guitarras que se inclinan sobre los acordes de algún reloj de pared empotrado en la pared.

Por qué decís que ojos turbios juegan su penúltima  carta al ritmo de los barcos que oscilan en el mar, en el río y sobre el asfalto de tu ciudad, si todos suponemos que tu ciudad carecía de asfalto.

Cómo puede ser que precisamente allí, donde tambalea la negra silueta de un loco, se vislumbren osamentas a través de muros averiados y  reparados y vueltos a averiar.

Fue allí donde decidieron disolver los impolutos sones de las guitarras que patrullaban los aires corrompidos y por decisiones de los ejercen los pecados capitales y  gracias a las pequeñas  ninfas que aspiran a que los  impolutos sones de las guitarras fueran disueltos en hipoclorito de sodio en los alrededores del Jardín de las Delicias, donde Hieronymus Bosch convocó con sombría seriedad  las muertes de ninfas que mamaban  rojos pezones con sus labios marchitos, en tanto lejías alcanforadas  resbalaban sobre los húmedos  bucles de una adolescente solar.

Es cierto que las ratas chillan y silban, silban y  chillan  en un basural, pero no es porque  están enamoradas, están famélicas.

Si un reloj de sol marca  la cinco, si un tenebroso espanto paraliza a los solitarios y los árboles desnudos zumban en los jardines del anochecer, qué muerto no se asomará a la ventana, mientras desde ese atalaya  fija sus  fríos ojos sobre los hombres que están clavando  el féretro en el jardín. Precisamente en el jardín, que no es el Jardín del Bosco.

Si los murciélagos chillan y los amantes se abrazan mientras duermen y hay luces que se extinguen en el viento y algún borracho deserta de una taberna, antes que la noche someta a la poca luz que le resta a la

muriente tarde.

Decís que el demente ha muerto.

Decís que a un aposento lo blanquearon con leche de cabra.

Y que en una isla del Sur esperan recibir al dios Sol.

Por eso se suceden grandes preparativos:

Suenan los tambores.

Los hombres practican danzas guerreras

y las mujeres mecen sus caderas entre el vino, el fuego y las flores.

Y el mar canta. Y las ninfas abandonaron los dorados bosques.

Mientras entierran al extranjero, una lluvia fulgurante cae sobre el féretro y los curiosos.

Un grupo de pequeñas niñas pobremente vestidas asistían a esa absurda ceremonia, nadie tenía piedad de ellas.

En ciertos aposentos había sombras que consumían drogas y se abrazan entre todas.

El hijo de Pan estaba presente, pero se ocultaba detrás de un disfraz como un simple jornalero.

Decís que en las ventanas del hospital los pacientes buscan el sol.

Cuando cae la tarde  los murciélagos danzan próximos al claustro. Será porque en el viejo asilo hay una barca que actúa de noche entre los despojos humanos.

En los muros del jardín yacen como en el Borda, fémures,   costillas flotantes, labios leporinos de pacientes recién ingresados que Jacobo Fisjman dejo olvidados en la pared del fondo, tuvo que ir Celia a rescatarlos. Pero no pudo.

Después de todo esto cómo no van a salir ángeles con sus alas salpicadas de inmundicias.

Después de todo esto cómo pensas que no va haber una larga hilera de condenados quejándose.

Georg, Georg… ¡No! ¡No! En el Calvario ningún Dios abre sus ojos para mirarnos y menos Él.

Vos  crees que en algún momento los abrió para verte o para ver a Celia o Fisjman o a Smerling o al mismísimo Allen Ginsberg. Dios ejecuta la más cruel de las danzas, su estrategia es dejarnos  librados a nuestra suerte, más, por donde andamos nosotros establece zona liberada.

Vos sabes que yo no creo en las versiones oficiales, que sostienen que el fin de tus días se debió a una sobredosis, no. Fuiste empujado a esa decisión porque estabas cansado como Smerling de esperar una señal de Dios.

Todos aquellos que poseen polvo en el alma decidieron por la sobredosis. Yo, repito, por los no milagros, por la ausencia de señales, por la indiferencia de Dios.

En algún lugar de tus confesiones, si es que son confesiones, decís que las sombras de los condenados descienden hacia las aguas quejumbrosas y que un mago blanco juega con sus serpientes. ¿Quién no juega con sus serpientes y quién no desciende hacia las aguas sollozantes?

Victorio Veronese

Victorio Veronese

Siempre el dolor desciende o asciende a la mirada del hombre, y no sólo del hombre también de las bestias y hasta en la mirada de los animales domésticos.

Los enfermos que se arrastran en otoño, son patéticos, y lo son también en primavera, en verano y en el crudo invierno. Porque la universal desdicha atraviesa no sólo la jornada de hoy, la angustia existencial atraviesa todas las jornadas de nuestras vidas, vos lo sabes: Dios no existe, si existiese sería el gran culpable, y no creo que vos, quieras declararlo culpable. Yo tampoco.

Si nuestro destino es mísero, ¿cómo sería el de Dios si existiera?

Qué diría del cuerpo sin vida de la huérfana encontrado por los pastores entre las malezas.

¿Por qué la mujer del anciano danza? ¿Por qué tiene el pelo mugriento? ¿Por qué la frente de los muchachos está excoriada por la lepra?

Porque Dios está en su ataúd y el ataúd es dorado.

Los caracoles se arrastran.

Los ciegos derraman incienso.

Las muchachas se arrojan sobre el cuerpo del Señor.

El pordiosero engulle su sopa.

La embriaguez del vino, el paladar de las nueces, el vértigo asociado a un posadero obeso que envuelto en nubes de tabaco posa sus manos sobre su pesado vientre.

Georg todos estamos en estado de agonía desde nuestro primer berrido. Los paisajes de nuestra infancia son la prolongación de ese berrido.

Tenés razón: qué pálidas son las madres.

No recuerdo dónde el caballo te miraba fijo. Vaya a saber qué pensaba de vos y de todo aquello que lo rodeaba. ¿Y cuando tenía sed también tomaba del estanque de nuestra infancia? Todo esto sucedió al principio, hace mucho tiempo, cuando gateabas.

Me decís que los frutos pueriles del saúco se inclinan sorprendidos sobre una tumba vacía, ¿será la nuestra?

Puede que Dios esté allí, donde gráciles criadas avanzan en la noche por callejuelas en pos de jóvenes pastores, para reunirse con ellos en sus chozas y elevar su dulce canto al cielo, a modo de gracias. Pero, ¿dónde está Dios cuando los leprosos se miran en las negras aguas o cuando arrojan sus sucios ropajes y se exponen con todas sus miserias ante ellos mismos? No creo que el balsámico viento que les llega de las colinas les alcance.

Cuando el sueño de la hermana es grávido, denso, pesado, el viento acaricia sus cabellos con los glaucos rayos de la Luna y la Luna en su silencio es majestuosa como una piedra majestuosa.

 

VICTORIO  VERONESE

 

 

 

6 febrero 2017 Posted by | GEORG TRACKL, VICTORIO VERONESE | , | Deja un comentario

EL FIN DE LA LITERATURA, por Alberto Olmos

EL FIN DE LA LITERATURA, por Alberto Olmos

http://blogs.elconfidencial.com/cultura/mala-fama/2016-10-13/bob-dylan-premio-nobel-fin-literatura_1274692/

Seguramente ya hay muchos escritores de todo el mundo celebrando la pizpireta elección del jurado sueco. Creo saber qué tipo de escritor es el que ha unido su voz al coro de las felicitaciones: un escritor que no lee.

Aunque no lo crean, hay decenas de escritores (normalmente autodenominados posmodernos) que no leen nada en absoluto, pues su voracidad cultural queda saciada de largo con el visionado de películas y videoclips, y la asistencia a exposiciones. Sion Sono, Marina Abramovich y otros artistas de este jaez, no solo llenan sus horas de ocio cultural, sino que inspiran los libros que ellos mismos escriben, y que casualmente quieren que los demás leamos.

El compositor gana el prestigioso galardón.

Sin embargo, los escritores que leemos, y la gente que lee, todos esos ciudadanos que pasan horas delante de algo tan aburrido como un libro —un humilde noviazgo de tinta y papel—, y no digamos de algo tan arduo como un libro de Laszo Krasznahorkai o Philip Roth, y que reciben un enorme placer pasando páginas y descubriendo las profundidades de sentido de la palabra escrita, quieren que esas personas, que, a su vez, han entregado años de su vida a escribir ‘Melancolía de la resistencia’ o ‘La mancha humana’, tengan un puñetero reconocimiento. Y ese reconocimiento no era otro que el Premio Nobel de Literatura.

Lo repito sin ambages: todo aquel que se alegre del Nobel de Literatura a Bob Dylan no lee —a buen seguro— ni una novela al mes. Es más: el Premio Nobel a Dylan les sirve para dar por muerta la literatura tal y como la conocemos (tal y como nosotros la amamos), y proponer la imbecilidad autoexculpatoria de que, oye, todo es literatura, mi iPhone es literatura, no hay que ser tan integrista.

 

27 diciembre 2016 Posted by | ALBERTO OLMOS | | Deja un comentario

SIMPLE COMO UN JUEGO de Oscar de Gyldenfeldt

Simple como un juego - Oscar de Gyldenfeldt

Simple como un juego – Oscar de Gyldenfeldt

 

OSCAR DE GYLDENFELD Y EL PESO DE LA CRUZ, por Ricardo Rubio

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El empleo de la estrategia poética puede (o debe) atisbar el estadio más hondo del juicio. Va a la caza del ser en sí, hacia aquello que podría acercarse —aunque inductiva de las puras sensaciones— a las razones más espectrales de la reflexión. En mayor o menor grado, cada poeta cuenta con las armas sensitivas para reflejar un espacio que nos resulta perplejo. La duda fogonea la búsqueda y la palabra intenta dar un sentido transferible a la emoción, abstracción y naturaleza se enfrentan con la intención de abrazarse, así, tan simple como un juego.

Oscar de Gyldenfeldt, desde su primer libro de poemas, “Habitar el mundo”, consiente que la observación precede a la acción, pues no es quien cierra los ojos y acepta lo dado, razón que me ha llevado a decir que es el ojo atento que vitaliza todo lo que suma, lo que merece la pena, lo que cuenta, en “Cielo y tierra”, su segundo libro.

Aquí, en “Simple como un juego”, ironía que minimiza el maremagno social en el que solemos estar inmersos, se introduce en aguas vislumbradas en su libro anterior y evoluciona hacia un área sublime de difíciles respuestas, negadas al yo-razón, pero unidas desde el campo metafísico a monumentos materiales, como el templo de San Petri, y desde el arquetípico a la ilusoria Torre de Babel. De modo que el lector habrá de poner mayor atención a lo observado por el poeta si aspira acceder a esa entrelínea que nos habla del escozor interior que provoca la imagen, o bien quedarse con las significaciones externas.

Oscar de Gyldenfeldt

Oscar de Gyldenfeldt

El amplio decir de este compendio de poemas, que conforman una obra singular y coherente en lo conceptual, donde la síntesis es un perfil de su belleza, se enriquece con la semántica contextual que se genera en la intuición del lector atento y dispuesto a compartir —o no— la duda, la pasión y la aceptación —o no— de la insubstancialidad de lo espectral. Una cuna crística, las parábolas bíblicas, las evangélicas narraciones, prestan sus pinturas a la palabra poética de una pluma que otea hasta el horizonte y todo lo que ve es fermento material metamórfico, siempre inteligible o mensurable, tales como las actividades en los templos, de sencilla descripción en lo epitelial y de dificultosa comprensión en cuanto a la voluntad que anima las acciones del rito. Para nuestro poeta La senda solo/ traza rodeos./ El dios calla.

Las leyes físicas que nos rodean y determinan, y para las que no se necesita especial conocimiento científico, están a simple alcance de los sentidos: El agua sigue el declive que la lleve al lugar de equilibro; así el poeta sigue el impulso que le dé paz o que simplemente lo contenga un poco más antes de iniciar un nuevo recorrido, quizás estimulado por el resquicio de alguna razón hasta entonces enhiesta, ahora agrietada, que instiga al esbozo de una nueva confesión, de una nueva pregunta o de un nuevo lamento: ”La voluntad de dar una forma para expresar un sentido espiritual”, citando a Heidegger (“Arte y Poesía”), quien también afirmó que ”en este forcejeo algo se desgarra en lo más duro”; y nada más certero cuando Oscar de Gyldenfeldt confronta el universo grosero, de leyes más o menos claras, con el divino, de cánones figurados por la perplejidad, diciendo: En lo siniestro/ y numinoso/ domina el dios.

Asimismo, el poeta ve que el dolor del mundo/ estalla por doquier; él es el orbe, es quien también estalla, no permanece ajeno a lo que ve, siente la relación, busca la concomitancia, la vibración que alcance un punto de unión, la cristalización que aluden algunas místicas orientales, no de un modo egoísta, la busca para sí y la desea para el Otro, asimismo involucrado. No hay engaños, no hay apariencias, no hay aquí forcejeo con la decoración del poema sino el tránsito por las aceras de la humanidad, con la mirada de quien mucho ha visto y, sobre todo, de quien mucho ha sentido y, por ende, sufrido. Y en este aspecto, la suave composición de los versos de Oscar de Gyldenfeldt aporta cierta bonhomía a una temática que provoca complacencia ante la imagen visual emergente de la coyuntura lúdica, y que cubre con un manto de serenidad asuntos que desequilibran y conturban: la tragicidad de la finitud o su cercanía, la necia incomprensión ante esa brevedad y el sometimiento al inapelable determinismo biológico, asuntos tan simples como un juego.

El título de esta obra, Simple como un juego, anuncia reflexión, cualquiera sea el camino; y, por oposición, órdago de dificultad (siendo ‘órdago’ la apuesta máxima de cierto juego de barajas). La metafísica es un juego intelectual, pero no es simple, y acude aquí a preservar la presencia de las dudas y la continuación, por otros medios ya no jónicos, de las arcanas preguntas. Estas preguntas son tan simples como esenciales y las encontramos en un poema del libro: ¿En qué osadía del destino/ me ha sido dado ser esta alma/ y no aquella cosa?… ¿En qué magia/ ha sido conjurada la metamorfosis,/ ¡fuerza extraordinaria del ritual!/ para ser en este instante/ esto y/ no aquello? ¿Son, acaso, distintos modos de pronunciar la aseveración de la línea de Shakespeare, cuando Hamlet dice “To be, or not to be- that is the question”; pero he aquí una trampa sofística, existe una notable diferencia: En Hamlet es el ‘ser’ de la persona o la ‘nada’, en de Gyldenfeldt es ‘ser persona’ o ‘ser cosa’, esto establece una distancia de percepción ontológica: En nuestro poeta no se percibe la “nada”, pues tanto ‘cosa’ como ‘persona’ hablan de existencia, aunque, a la sazón, comprenda que el juego es simple, porque todos sabemos que termina. Inexorablemente.

Evité por expresa voluntad la cita de influencias, corrientes, relaciones, afluentes, cosa que hubiese resultado sencilla y que habla más de las lecturas del prologuista que del prologado. Reconozco que todos tenemos la inquietud de orientarnos en el pensamiento aferrándonos a modas y estilos, es un modo sencillo de sentirnos ubicados e inspirados para el trabajo. Cada poeta, cuando lo es, cuando no imita, cuando canta su emoción acuciado por la inquietud que lo incita (y ésta sí puede dar un panorama tópico de contención), traza un periplo verbal que le es propio, una identidad tan escasa en nuestro medio y tan necesaria para abrazar la poiésis. Nuestra inteligencia necesita muchas veces esas comparaciones, esas muletas, y está bien que las tome, pero no habría razón para hacerlo aquí cuando cada lector hará lo propio. Baste decir que Oscar del Gyldenfeldt, un poeta cuya vida transita el mismo camino de sus letras, presenta “Simple como un juego”, uno de los pocos libros que salvaguardan nuestra poesía, elevándola por sobre el desconcierto general, y que provoca el gusto por la lengua castellana y su potencialidad.

Ricardo Rubio

Ricardo Rubio

 

 

 

 

 

 

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26 diciembre 2016 Posted by | OSCAR DE GYLDENFELDT, RICARDO RUBIO | , , | Deja un comentario

JETON KELMENDI, carta de CARLOS ENRIQUE BERBEGLIA al traductor

Carta de Carlos Enrique Berbeglia a Ricardo Rubio, traductor de “Cómo llegar a ti mismo”, poemario de Jeton Kelmendi.

Jeton Kelmendi

Jeton Kelmendi

Como llegar ti mismo

Como llegar ti mismo, de Jeton Kelmendi

Ricardo:

Leí los poemas que vertieras desde el inglés de  Jeton Kelmendi. En primer lugar quiero felicitarte por la obra de difusión de una literatura tan extraña a nuestra lengua, trabajo que es algo muy digno de encomio.
Luego de una seria lectura, he notado que Jeton Kelmendi practica una poesía “directa”, que no redunda en metáforas u otros recursos similares para expresar lo que desea.
Tal vez por la experiencia de la guerra civil que sufriera hacia el final del siglo pasado, decanta un gran sentido de la humanidad y de dignidad, creo que esa experiencia motivó a Kelmendi para lograr los bellos poemas: “El vaso de la melancolía”, fechado en París en 2006, y el anterior: “Para el coraje”, fechado en Viena, el mismo año.
La bella sencillez no está exenta de profundidad.
Se trata del canto de un poeta patriota y comprometido por la libertad de su pueblo, el poema que da título al libro así lo demuestra, aunque recurra a una mítica princesa para llegar a sí mismo, lo logra luego de un largo viaje, el del destierro, tanto interior como geográfico, y que valora los pilares cristianos de Occidente, lo demuestra su devoción por la Madre Teresa, sentimientos que  une con sus ansias por la liberación de Kosovo.
En resumen, una poesía que no requiere una decodificación erudita o el recurso a las interpretaciones esotéricas, basta leerla y disfrutarla.

Un abrazo.

Carlos Enrique Berbeglia
Doctor en Letras – Lic. en Antropología

Carlos Enrique Berbeglia

Carlos Enrique Berbeglia

Con-jeton-kelmendi-in-tetova (2016)

Jeton Kelmendi con Ricardo Rubio en Tetova (Macedonia, 2016)

15 diciembre 2016 Posted by | CARLOS ENRIQUE BERBEGLIA, JETON KELMENDI, RICARDO RUBIO | , , , | 2 comentarios

DE PERFILES, VÉRTICES, PLANETAS, CUERPOS, ÁRBOLES Y ESCENARIOS y NUMB, LA ESPERA SOSTENIDA, de Beatriz Pérez Sánchez

Acerca de DE PERFILES, VÉRTICES, PLANETAS, CUERPOS, ÁRBOLES Y ESCENARIOS
y
NUMB, LA ESPERA SOSTENIDA
de Beatriz Pérez Sánchez

 

por Marian Raméntol


“Buenos días, las hojas en blanco te esperan aquí.”

 

Beatriz Pérez no precisa definiciones o preámbulos o aclaraciones porque su voz es definitoria en sí misma, sin alardes semánticos, sin estructuras de ingeniería poética, sin más puente que el que se establece entre los versos y el lector.

¿Entrañable? Sí. ¿Sinceramente desnuda? Sí. ¿Obra pictórica? Sí. ¿Fotogramas de una o mil vidas? También, pero sobre todo, para mí es sencillamente honesta. Y bajo el auspicio de esa honestidad primigenia, el lector se encuentra abrazado a singularidades tan directas como esta:

Sigue olvidando,
puede que amanezca la luna
desde el suelo de una noche transpirada
”.

De perfiles, vertices, planetas, cuerpos, árboles y escenarios y Numb, la espera sostenida

 Y la magia impregna, como lo hace siempre con la buena poesía, todo átomo, toda capacidad sensorial y toda atención. Su voz poética rapta los ojos del lector, es un hecho.

“A veces, te despedías de todo para siempre”, dice la poeta en “La gravedad”, y la gravedad se hace más grave si cabe, se agranda el vacío y la página, de repente, es inmensa. Así de llano es el camino de Beatriz, así de palpitante, con la rotundidad de las palabras justas para decirlo todo sin aspavientos.

Beatriz Pérez Sánchez

Beatriz Pérez Sánchez

Nebulosas, universo, planetas, son continentes que subrayan los versos de Beatriz Pérez, como si la palabra pudiera reinventarse en los silencios, en los espacios sin tiempo, y tras la experiencia de la lectura de De perfiles, vértices, planetas, cuerpos, árboles y escenarios  puedo asegurar que sí se puede.

Por supuesto hay códigos personales de la autora en los poemas.  En Numb, la espera sostenida por ejemplo, toda una ciudad interior repleta de espacios flotantes que se interrelacionan, suben, bajan, se hablan y susurran, conforman una suerte de fluidos que nos visten, o mejor dicho nos desvisten, permitiendo al lector hacer de ellos sus paisajes particulares, emprender con ellos nuevos viajes o pintar escenarios diversos. Esa es, justamente, la virtud necesaria para que un poema abandone a su progenitor y trascienda, crezca y se convierta en un adulto universal, es decir en poesía.

Marian Raméntol

Marian Raméntol

 

25 julio 2016 Posted by | BEATRIZ PEREZ SANCHEZ, MARIAN RAMENTOL, MARIAN RAMENTOL SERRATOSA | , | 1 comentario

VERSO Y POESÍA, por Alfredo Jorge Maxit

VERSO Y POESÍA

 

Antonio Machado

Antonio Machado

Existe una confusión bastante general: la de equiparar “verso” a “poesía”. Tampoco esta cuestión es simple. Trataré de expresarla poéticamente y sin  pretender acotarla en una nota. Para eso comienzo con la  estrofa tercera del poema de Antonio Machado, Mis poetas, en elogio de Gonzalo de Berceo (siglo XIII), primer poeta conocido de nuestra lengua.

Gonzalo de Berceo

Gonzalo de Berceo

Su verso es dulce y grave: monótonas hileras/ de chopos invernales en donde nada brilla;/ renglones como surcos en pardas sementeras,/ y lejos, las montañas azules de Castilla.

Me interesa, en primer lugar, detenerme en el tercer verso: renglones como surcos en pardas sementeras. Es que, si bien Machado se está refiriendo a la apariencia poco luminosa de las estrofas de Berceo, nos alcanza —quizás sin proponérselo— una imagen muy precisa de lo que es el verso, palabra que viene del verbo verter y que significó, primero, surco; después, renglón. El verso es el surco por donde corre, o debiera correr, el agua viva de la poesía.

¿Por qué debiera correr? Porque no todo lo que se escribe en verso es poesía. Quizá el propio Berceo lo intuyera así, al nombrarse versificador de la Virgen a quien canta. Entre nosotros lo afirmó bellamente  Rega Molina: sé de versos que no son poesía/ como un montón de plumas no es un ala. Observen que estos versos son verdaderamente poéticos en sus imágenes. ¿Y cuál es la medida? Es decir: ¿cuándo hay poesía?

Es aquí donde la cuestión se torna compleja, porque no se considera poesía en estos tiempos, lo mismo que en otras épocas. Pero es tema que requiere más de otra Ventana.

¿Nos llega esta estrofa del autor de Campos de Castilla, tan privilegiada por la crítica? ¿Qué es lo que se ha valorado en ella? Creo que el hecho de que no sea meramente narrativa como las otras y que en la descripción, al hablar Machado de la poesía de Berceo, lo hiciera metafóricamente. Tales versos son visualmente monótonos, como campos recién sembrados en los que –a veces como fondo- aparece el milagro azul de las montañas o poesía. Más: en los chopos invernales, álamos negros, aquí sin floraciones, está incluido el paisaje del propio Machado, que tanto cantó a esos árboles bordeando el río Duero; allá, por la ciudad de Soria.

Esto nos permite una primera deducción: habrá poesía, allí donde el lenguaje no diga, sino sugiera.

Alfredo Jorge Maxit

Alfredo Jorge Maxit

8 junio 2016 Posted by | ALFREDO JORGE MAXIT, ANTONIO MACHADO, GONZALO DE BERCEO | , , , | 1 comentario

ACERCA DE HOMBRE TIERRA MUJER MAR, por CARLOS JACOBO LEVY

“Hombre de tierra – Mujer de mar”, Poemario de Graciela Mosquera y Carlos Norberto Carbone

Carlos Jacobo Levy

Carlos Jacobo Levy

No creo en dios, en ese dios que escribo con minúsculas aunque se diga que es el creador del universo y por añadidura el artífice de la vida, esa infinita ecuación de milagros que se van sumando segundo a segundo a nuestra existencia; creo, como Borges, que “estaríamos”, si utilizamos el potencial a merced de los caprichos, de un súper héroe inventado en sus necesidades por la pequeñez y fragilidad de la criatura humana; un megalómano exigente de templos y boatos, que aconsejo esquivar cambiando de vereda. Sacrificios y penurias, torturas, cepos y garrotes, quemas de brujas y salvajes cruzadas en su nombre, del altísimo, enfermo él de una paranoia sin cura; y que acaso sea la Biblia, su libro de cabecera, la zaga de aventuras más maravillosa que jamás se hubiera narrado. Se encarama en su trono celeste y manda a su hijo, el preferido, cubriendo su cabeza de espinas, a prometerles, al pobrecito hombre y a la pobrecita mujer, un edén inexistente.

Hombre de tierra - Mujer de mar

Hombre de tierra – Mujer de mar

Se considera omnipresente, omnisciente, que todo lo oye y que todo lo ve y no se da cuenta que más de la mitad de sus pequeños hijos se mueren de hambre o se ahogan sin llegar a la costa donde encontrarían la leche y la miel junto al Árbol del Pan. Mal padre, muy mal padre. De todos modos me hubiera gustado haber sido un creyente para poder hacer responsable a alguien de las perversidades desparramadas por el mundo. Pero de ninguna manera la no aceptación ese dios me convierte en un ateo, todo lo contrario, oficio en mis cotidianeidades religiosidades puntualmente fieles. Me rodean centenares de Dioses: la mañana cuando me descubro vivo y puedo ver el sol después de la lluvia, que sin tantos aspavientos, darán esa magia vital a las mieses para que no nos falte en la mesa el pan nuestro de cada día; y el milagro de las uvas para que no nos falte el vino. Jamás he visto a dios, pero sí a un hombre, azadón que sube y baja abriendo surcos. Hay quienes, encima, se lo agradecen a ese dios, que no es el Dios de los ateos, este, el pobre, es tan pobre, que ni siquiera puede prometernos un paraíso. El Dios del café tomado con un amigo o la maravilla del Dios Crepúsculo que comprueba su existencia con la melancolía. Tengo muchos, los tengo en cada pedacito de aire, en cada brizna, en cada ráfaga de viento. Dice la sabiduría popular que la madre es el único Dios sin ateos en la tierra. ¿Y el Dios del amor? Para los escritores el único es la Palabra, y son los poetas sus sacerdotes; los amantes de la poesía sus peregrinos que la desparraman sobre la tierra; y su mayor profeta la tierna, dulce y frágil criatura humana que diariamente ese dios pone a prueba como a Job. Quiero justificar así tanta retórica sobre ese dios inexistente y, a la vez, de que olvido el dolor de rodillas, aprovecho para acordarme de mi lectura de anoche.

Y aquí es donde quería llegar: HOMBRE TIERRA – MUJER MAR, es un libro para que esos peregrinos de los que escribía, lo lleven como una bitácora a bares y plazas; del pequeño pueblo a la gran ciudad, y del páramo al Valle. Y entonces la canten si es necesario donde el amor flaquee, sin egoísmo, porque aquí sobra, o donde haga falta un nuevo Dios, porque no caprichosamente, Carbone y Mosquera en un bellísimo ceremonial de sentimientos, juntan las tres religiones: la de la Palabra, la del Amor y la de la poesía.

Iba a tomar algunos párrafos pero no tengo alma de mutilador, así que a comprarlo que en Paris no se consigue, y si tengo que morir fulminado por alguna venganza presuntamente divina, que sea en la ley de vuestras locuras y en las cuales me incluyo.

5 junio 2016 Posted by | CARLOS JACOBO LEVY, CARLOS NORBERTO CARBONE, GRACIELA MOSQUERA | , , , , | Deja un comentario

LOS ATAJOS DEL POEMA, por RUBÉN BALSEIRO

LOS ATAJOS DEL POEMA

 “La idea de inacabado se impone”

Fernando Kofman

Rubén Balseiro

Rubén Balseiro

Desde los inicios del pensamiento, el hombre se ha preocupado por el sentido del conocimiento y asociado a esto, por el sentido de la verdad. Ante la pregunta ¿qué es la verdad?, veríamos que a lo largo del tiempo el concepto de verdad fue cambiando. Si la preocupación de Platón fueron los sofistas (maestros de la retórica) fue sin duda porque estos  significaban, de algún modo, una postura opuesta a su concepto de verdad absoluta. La episteme, entendida como tal, era la contrapartida de la doxa, como saber vulgar u opinión. Para Platón la episteme era el verdadero conocimiento. Dicho de otro modo, Platón trataba de instaurar una verdad que no pudiera ser cuestionada, de allí que en su modelo de “República” el poeta era excluido y el poder era ejercido por el filósofo, como representante  de aquella verdad incuestionable.

Esto permitirá a muchos pensadores hacer un puente con ideologías totalitarias, ya que el principio de todo totalitarismo radica en establecer determinadas verdades cuestionando y finalmente aboliendo cualquier idea que se oponga a las mismas.

Pero ¿por qué el poeta debía ser excluido?, simplemente porque el saber de la poesía es un saber sin certezas, es aquello que no debe ser explicado ni por la razón ni por ningún tipo de análisis lógico.

Ahora bien, la búsqueda de Platón era el “Bien” y éste se  parangona con el  “Ser” o con la “Divinidad”, y tanto el ser como la divinidad “Es lo que es”,  no puede explicarse. Pero, ¿por qué no puede explicarse? Simplemente porque no hay palabra que lo defina, si hablamos de los atributos que los hombres le han concedido a Dios, diremos (Omnipotente-Omnipresente, etc…) si nos referimos al dios de la tradición Judeo-cristiana, pero es imposible decir qué es Dios.

A pesar de esto,  durante toda la edad media, la filosofía estuvo al servicio de “Dios” tratando de dar un contenido lógico a su existencia, así Santo Tomás retomará a Aristóteles para explicar racionalmente la existencia de Dios.

Sin embargo, desde hace tiempo, muchos pensadores se plantean otro concepto de verdad; sostienen que la verdad ya no debe ser vista más que en un encuadre cultural determinado ya que la palabra  pierde su sentido fuera de ese encuadre; esto permitirá aventurar una idea:

 “La palabra fracasa frente a lo absoluto”

Pero si recordamos de definición de poesía que nos brinda Roberto Juarroz, diremos:

“La poesía es uno de los pocos lugares donde la palabra no fracasa”

Si la palabra fracasa frente a lo absoluto, ¿por qué la palabra poética, al decir de Juarroz, no fracasa?  La respuesta es simple,  porque como vimos, no busca una verdad,  no debe justificarse en la lógica, ni tiene que recurrir a un proceso racional de entendimiento. La palabra poética aparece, como Dios, pero, a diferencia de Dios,  no tiene pretensiones  de absoluto, es lo inacabado, lo abierto, lo por descubrir…

Eso hace que Fernando Kofman escriba:

Fernando Kofman

Fernando Kofman

“La  literatura  nos  ofrece  atajos,  quiebres, retrocesos,  ante  la  idea  de  sistema cerrado, omnipresente en todo…”

Para decir más adelante:

“La idea de inacabado se impone”

Pero si el mismo Heidegger, como vimos,  dijo que “el hombre habita el mundo a la manera del poeta” de algún modo  está aceptando el fin de una verdad y el nacimiento de múltiples verdades.

En este mundo heterogéneo, entonces,  la poesía será un vehículo de expresión de esta finitud  y de esta multiplicidad, de quien ya no puede asirse a verdad alguna, porque como dijo Nietzsche: “Dios ha muerto”, pero sucede que al decir de Foucault también  “El hombre ha muerto”  y sólo queda el lenguaje, como un sistema de interpretación de interpretaciones.

Hoy, como plantea Rossi, la poesía no da respuestas, sí puede abrirse en preguntas. Pero si el pensamiento se cierra en esta finitud, ¿qué lugar ocupa entonces en el hombre actual?

Muchos filósofos sostienen que más allá de la finitud la filosofía debe aspirar a un absoluto, de allí que Scavino afirme que la verdad tiene pretensiones de universalidad. Esto abre dos posiciones fundamentales. Por un lado los que sostienen que hay tantas verdades como universos culturales existen. Por otro lado, los que más allá de lo que expresan los filósofos del lenguaje, creen en verdades universales y que es tarea de la filosofía poder pensarlas.

¿Y qué ocurre en este encuadre con el poeta?

Es el que sabe que su palabra es limitada para expresar lo que su aspiración busca, de allí que su búsqueda continúe. Es el que sabe que no accederá a nombrar el “amor” pero intenta acercarse. Es el que busca la “belleza” a pesar de ser consciente de que fracasará en el intento.

Antonio Requeni

Antonio Requeni

Por eso Antonio Requeni da cuenta de esta limitación de la palabra en un poema titulado precisamente:

.

Las palabras

 

La música no miente.
Los árboles no mienten.
Los ojos tristes del animal no mienten.
Únicamente mienten las palabras.
¿Cómo decirte la verdad con ellas?
Quisiera hablarte con los ojos del perro,
dar frutos como el árbol,
llegar a ti con la delicia
y la escondida lágrima de Mozart.
El esplendor de la verdad: belleza
a la que mis palabras, torpemente,
procuran acercarse.
Es imposible.
Nunca sabré decirte que te quiero


Por su parte,  en un memorable poema Gianni Siccardi asume directamente la finitud de su palabra y la suprime.

Gianni Siccardi

Gianni Siccardi

Ella sin

 

A raíz de sus ojos
es que las cosas
En realidad
ella sólo se ausenta de sus

Cuando llega atiborrada
de vacilantes
Cuando anda por el día
como por una
Cuando atraviesa la noche
con sus enormes
no hay silencio
que no la
No hay olvido
que no se
Y sin embargo
nada es más cercano
que su
nada es más resplandeciente
que su
Hasta su nombre está hecho
para la
Aunque a veces
no sé si todo esto
no es más que una
que el viento puede

Y yo que tanto
y yo que tanto

.

Nada puede ser más inacabado y sin embargo tan  asombrosamente lleno de contenido, es  silencio, pero silencio revelador, donde la ausencia de palabra desborda de significado y a la vez  deja al lector en la libertad de resignificar.

Un gran  ejemplo de cómo sólo el lector y nadie más que el lector será quien culmine el recorrido del poema.

6 mayo 2016 Posted by | ANTONIO REQUENI, FERNANDO KOFMAN, GIANNI SICCARDI, RUBEN BALSEIRO | , , , | Deja un comentario

Homenaje de Graciela Maturo a Oscar Portela

  A OSCAR PORTELA EN SU MORADA ÚLTIMA
                                 Alza la muerte dulcemente las palmeras
                                                                    radiosas de la vida.
                                                                             Oscar Portela
    Amigo que eres árbol, que eres príncipe,
    alma que ahora vives en la sombra
    de una región  desconocida:
    Qué brazo te rodea
    qué lenguaje te alcanza.
    Míseros de nosotros
    caídos entre húmedos ramajes
    en busca de  tus huellas, los senderos
    de bosque,
    la palabra  sagrada que   nos legaste.
                        Es tanta la oscuridad, la furia, el ruido
                       la astucia cruel de los sagaces
    Solo quisiera llegar a vos desde la música
    rodearte
    con un torzal ardiente y un silencio
    de oro.
    derramar un perfume sobre  tu pecho
    para curar tu herida,
    tu soledad de mártir desterrado.
                        Perdón por tanta vergüenza y deshonor
                        perdón  por la obscenidad del mundo.

    Descansa ahora en la morada de los ángeles

    donde el viento voraz
    ya no sucede.
Graciela Maturo
Graciela Maturo

.

.

.

.

.


El poe­ta Oscar Portela naciera en la ciudad de Loreto, el 13 de mayo de 1950, era conside­rado en vida como una de las más importantes perso­nalidades de la poesía y del pensamiento, tanto argenti­no como latinoamericano, falleció el 25 de enero de 2014.

Oscar Portela

Oscar Portela

Breve noticia de Portela

 

Poesía: “Senderos en el Bosque”, Torres Agüero Editor. “Los Nuevos Asilos”, Botella al Mar, Buenos Aires. “Recepciones Diurnas, Celebraciones Nocturnas”, Crisol, Corrientes. “Auto de Fe”, Municipalidad de Corrientes. “Había unavez”, Botella al Mar, Buenos Aires. “Memorial de Corrientes “, Editorial Tiempo, Corrientes. “Estuario”, Publicado por la Comisión del Cuarto Centenario de Corrientes. “Golpe de Gracia”, Marymar Ediciones, Buenos Aires. “Selección Poética” —Selection Poetics—. (Edición bilingüe). Ediciones del Correo Latino, Buenos Aires. “La Memoria de Láquesis” y “Fresas Salvajes”, Editorial Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), —primera edición—. Dunken, Buenos Aires, —segunda edición—. “El Maldito Asombroso”, declarado de Interés Legislativo y Senatorial. Editorial Tiempo.

Ensayos: “Nietzsche, sonámbulo del día”. Editorial Tiempo. Con el agregado de “Nietzsche Hoy”. Corrientes, abril de 1997. “Luisa Mercedes Levinson o Las potencias del mito”. “Abaddón o El apocalipsis según Sábato”. Opúsculos: “La designificación de América y la imposible saga del redescubrimiento”. “Las nuevas miserias de la filosofía”. “Otralectura de la Berenice de Poe”. “Kafka en Senegal”. “Lospremios: La exclusión y el poder de los incluidos”. “Poéticamente reside el hombre”. Publicaciones en conjunto: “Carnaval del fuego y el agua”, VI Congreso del Carnaval de Cádiz, Fundación Gaditana del Carnaval, Excelentísimo Ayuntamiento de Cádiz. 1992. “Nietzsche Sonámbulo del Día”, Filosofía en Actas, Fundación Origen, Editorial Catálogos, Buenos Aires.

Antologías poéticas: Ediciones Testigo, Plaquette Nro. 13, Buenos Aires, 1975. Antología Feria Regional del Libro, Ediciones Río de los Pájaros (Alvear, Corrientes) 1988. Antología de la Nueva Poesía Argentina, Colección Ambigua Selva, Editores Cuatro S.R.L.) Buenos Aires. Corrientes – Poesía, De La Vega, Fondo Editorial SADE, Seccional Corrientes. Doce Poetas Argentinos Contemporáneos, Ediciones Eleusis, Buenos Aires, 1991. Hora de Poesía nº 18: Tendencias y poetas argentinos actuales, Lentini Editor, (Barcelona – España). Poemas a la madre, Editorial Sudamericana, Buenos Aires. Poemas al padre, Editorial Torres Agüero, Buenos Aires. 70 poetas argentinos, (1970-94), Ediciones Plus Ultra, Buenos Aires, 1994. Antología de la poesía argentina, Editorial Fausto, Buenos Aires, 1979. Cantos Australes, Poesía Argentina, —1940-80—, Monte Ávila Editores Latinoamericana (Caracas, Venezuela), 1995. Antología de la poesía correntina, Editorial EMECE, Buenos Aires. Manual de literatura correntina, Ediciones Noé, Buenos Aires, 1983. Hojas de Sudestada, (La Plata), 1993. Poetas en Botella Mar, Antología 1946—1996, Editorial Botella al Mar. Mirador de Poesía Nro. 5, Editorial Tiempo, Corrientes, mayo de 1997.

Fue Director del Departamento de Letras de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia. Asesor de Cultura de la Dirección Municipal de Cultura. Asesor de Cultura de la Presidencia de la Honorable Cámara de Diputados. Delegado del Fondo Nacional de las Artes en la Provincia de Corrientes. Privados: Presidente “Circulo Literario Correntino” – 1968. Presidente del Cine Club Corrientes – 1969-70. Director Taller Literario de la Revista Literaria “Signos”- 1970. Director Fundador Revista Literaria “Signos” (6 números) 1972-73. Director Fundador del Semanario Acción Federal y del Semanario “La Noticia”. Director Fundador de la Revista Tiempo, 1976- 1979. Director Fundador de la Revista y el Semanario Diagnóstico, 1994-95. Otras actividades: Asesor Cultural del “Jockey Club Corrientes” durante la presidencia del Dr. Fernando Díaz Ulloque. Vocal II de la Sociedad Argentina de Escritores durante la presidencia del Dr. Florencio Escardó. Vocal II de la Sociedad Argentina de Escritores durante la Presidencia del Dr. Gilberto Molina por segundo período. Presidente de la SADE Seccional Corrientes durante 1986. Director de la Colección de Obras Poéticas publicadas por la Municipalidad durante la gestión del Dr. Ricardo Leconte, la cual incluye obras de Carlos Gordiola Niella, David Martínez, Francisco Madariaga (primer recopilación de la obra total de este autor cuya edición prologó).

28 abril 2016 Posted by | GRACIELA MATURO, OSCAR PORTELA | , | Deja un comentario

EL PERSONAJE: El autor en el exilio, por Jorge Bach

Jorge Bach

Jorge Bach

Algunos críticos suelen observar como novedad, en algunos escritores, un sentimiento de extrañeza, de lejanía respecto del mundo. Así, por ejemplo, María Zambrano habla de su Cuba natal siendo Andaluza. Dichos que se asemejan a las palabras ya dichas por Gertrude Stein: Esto es porqué los escritores tienen que tener dos países, aquel al que pertenecen y aquel en el que viven realmente. El segundo es romántico, está separado de ellos mismos, no es real pero realmente está ahí. (…) mi generación la generación del fin del siglo diecinueve tuvo así a Francia… el otro país que necesitas para ser libre es el otro país no el país al que realmente perteneces… La nación estadunidense es ahora casi victoriana, (…) ella es un rico y dulce hogar pero no es un lugar de trabajo. La casa de tus padres nunca es un lugar de trabajo es un bonito lugar para crecer (Gertrude Stein’s America) .
Herman Hesse, por su parte, crea el personaje Emile Sinclair que lo exime de ser parte de la necedad de la Alemania de la Primera Guerra Mundial: Desde mi juventud tengo la costumbre de desaparecer de vez en cuando y para refrescarme zambullirme en otros mundos (…) y cuando por fin regresaba siempre suponía un placer para mí escuchar las opiniones de los llamados sabios sobre mí y mis estados de ausencia o letargo. Mientras que yo no hacía otra cosa que seguir los impulsos de mi naturaleza. (…) Al cabo de dos o tres años de guerra, la actualidad había perdido mucho encanto para mí, por lo que me retiré para respirar otros aires. Abandoné por el camino habitual el plano en que vivimos y me establecí como invitado en otros planos. Estuve durante un tiempo en remotos pasados, recorrí ávidamente pueblos y épocas, contemplé los acostumbrados pactos, crucifixiones, progresos y mejoras de la tierra y después me guarecí durante una temporada en el cosmos.  John Ronald Reuel Tolkien, es el creador de uno de los mundos más fascinantes y complejos en el ámbito literario, ¿como forma de evasión? ¿por el simple placer de hacerlo? ¿porque algo más se lo requería? Lo cierto es que en la tumba donde descansa junto a su esposa, la lápida presenta los nombres de Beren y Lúthien, dos personajes del Silmarillion que protagonizan un amor entre seres de diferente naturaleza. Jorge Luis Borges es el habitante de los múltiples y diversos mundos que le permitió ingeniar su creatividad y su visión crítica de la realidad. El escritor argentino dijo: Al otro Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. (…) Años atrás yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.
Cada uno de estos autores, no solo es extranjero del mundo, sino que es extranjero de sí, es el ser capaz de conciliar el encuentro con el yo que lo conducirá por el camino de la creación. Y no es que adolezcan de múltiples personalidades. Recuerdo El otro de Borges, Demian de Herman Hesse, Los hijos de Húrin  de Tolkien. Quiero decir, que el escritor es el yo que posee la ductilidad para comprender y ocupar el lugar del otro sin ser el otro.

La biblioteca Borges

La biblioteca Borges

Mijail Bajtín menciona tres casos, para él generalizadores, de la actitud del autor frente a la creación del personaje. La primera se refiere al hecho de que el personaje se apropia del autor y el riesgo evidente es que  este no puede dejar de vivenciar los sucesos de la vida del personaje internamente. La segunda, el autor se posesiona de su personaje, entonces se convierte en un personaje sin fuerza, inconcluso. Finalmente, el personaje es su propio autor, entonces el personaje es autosuficiente y concluido de una manera total . Desde el punto de vista teórico los dichos de Bajtín son correctos, sin embargo, en ningún momento logra definir el proceso seguido por el autor para alcanzar la realización del personaje en términos prácticos, qué hechos definirán la existencia o la inexistencia del mismo. Prefiero pensar que los innumerables sentimientos, de resignación, impotencia, nostalgia, amor, tristeza, etc., que vive el autor frente a situaciones vitales, lo conducen a descubrir la posibles facetas y actitudes de los actantes que participan de la acción. Entonces sucede lo esperado: la ficción se tensa y el mundo ingeniado desde la visión del autor, la existencia o inexistencia de los posibles otros emergen de su conocimiento del mundo; esto no implica la división del yo, sino de la posibilidad de migrar al otro y de hacerse parte de su experiencia existencial. Este hecho permitió a Tolkien trabajar el tema de la negación de Aragorn a reconocerse como rey de Gondor; él porta en su sangre la vergonzosa actitud de Isildur que  puso en vilo la existencia de la Tierra Media. En Borges, la actitud del impostor que, presa de su cobardía y desprecio hacia sus acciones pasadas, migra y toma el nombre del que asesinó. Adolfo Bioy Casares descubre el precio de la mediocridad de Oribe en El perjurio de la nieve. Marco Denevi nos descubre las represiones y el extraño sentido de justicia que asolan el mundo de Leonides Arrufat. Los personajes de Haruki Murakami y de tantos otros autores que harían inacabable la mención de cada caso.  Y no hablamos de otra cosa que de la capacidad de migrar, de la capacidad de abandonar el yo para sentirse el otro o parte o el sentimiento del otro.
¿Son importantes los estereotipos para el escritor? Sí, cuando pueden llenarse de características propias que lo alejan, en apariencia, del modelo. ¿Es esto imposible? Todo lo contrario. Es parte del autor la posibilidad de crear mundos, de dotarlo de individuos, de personalidades, de ambientes, de contextos apropiados a la acción, verosímiles. Verosímiles porque el lector jamás quiere que el personaje sea real y desde este punto de vista, descubrimos que el escritor es un ser que tiene la capacidad de migrar, incluso, hacia los intereses, gustos, preferencias, del lector que existe o que existirá.
Llevados a pensar si este destierro, que incluso puede ser físico, del escritor responde a un tiempo de su carrera, de su formación, de su realidad de vida; prefiero pensar que no. Tiene que ver con su forma de relacionarse con el mundo, de sentirlo. Cabe preguntarse si el exilio de Cortázar es producto de su relación con el peronismo o si este exilio existió desde siempre. En Casa tomada, los personajes, sensibles a la realidad, son conscientes de que en algún momento deberán abandonar la casa y lo asumen, no luchan porque el exilio existía en ellos como acto desde antes de entregar la última habitación. Es inevitable el duelo, el sentimiento de impotencia, el dolor. Aún cuando el escritor migre físicamente al sitio que lo contendrá en un momento de su vida, ese exilio existió en él desde siempre y no existirá lugar que lo contenga porque es destierro es a-físico, atemporal; es intelectual, psicológico, moral. Su destierro es del mundo para el mundo.

Creación de mundos de ficción

Creación de mundos de ficción

Por su parte, el exilio de Borges es intelectual, no es físico. Como sus personajes, pareció existir en una Argentina posible con individuos dotados de otros conocimientos, de otra realidad política, más civilizada, menos prejuiciosa (tanto es así que, vox demagogiae, Borges fue escritor para una aristocracia, para una elite, no fue un escritor popular), menos dominada por los prejuicios  religiosos. Borges escandalizó con Las tres versiones de Judas, con sus dichos políticos, con su postura social, con su ironía y su sinceridad. Borges se relacionó con una de las posibles argentinas futuras o coexistentes porque, siguiendo el juego de El jardín de los senderos que se bifurcan, es posible creer que existe otra Argentina que se sustenta por otras decisiones. Borges es un habitante del pasado exiliado en una nación futura que lo admira. Aunque fue un escritor reconocido por el mundo civilizado que le impidió acceder al Nóbel a causa de su existencia en el pasado. Jorge  Luis Borges reconoció: el acto estético es misterioso y probablemente sea ajeno a circunstancias históricas. Yo, por ejemplo, no sé si correspondo a esta época, ni siquiera sé a la época que correspondía cuando era joven.
Sin esta posibilidad de sentirse ajeno, desarraigado, exiliado, no se puede concebir la crítica de la realidad, la creación artística, la existencia de mundos posibles. Tres personajes: el Quijote, Hamlet, Bilbo Bolsón. El Quijote es un personaje desencajado en la España Barroca. Su problema no es la locura; el problema es que le mintieron. España dice vivir, sustentar ciertos valores que forman parte de la novela de caballería, del Medioevo pero que, en realidad, ya ha olvidado e incluso se ha burlado de ellos. La identidad española que conoció el Quijote, ya no existe. O, se preguntará Cervantes, ¿esos valores no formaron parte de la hipocresía española?
¿No es Hamlet el que descubre, mostrándose enajenado, convertido en personaje del personaje, la verdad a partir de la ficción? ¿No es Bilbo Bolsón el personaje que espera encontrarse con el  que siempre fue a pesar de los prejuicios de los habitantes de la comarca? ¿No es el hobbit la representación del hombre medio inglés? ¿No prefiere este hombre inglés permanecer en el anonimato y disfrutar de los placeres sencillos de la vida, aunque puesto a prueba es capaz de hazañas impensadas?
No es posible criticar, observar y menos crear para quien está inmerso en el mundo. Sí lo es para quien se siente extranjero en su tierra, su sociedad, su familia, su mundo. Porque el lugar físico preferido se encuentra; pero,  los espacios que pretende el espíritu, jamás se conquistan; y, si esto sucede, desaparece el autor.

       Jorge Bach

23 abril 2016 Posted by | JORGE BACH | | Deja un comentario