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Libros – Notas – Comentarios

DOSSIER: ROLANDO REVAGLIATTI

Rolando Revagliatti

Rolando Revagliatti

Rolando Revagliatti

(Buenos Aires, 1945)

Rolando Revagliatti, Buenos Aires, 1945. Poeta, dramaturgo y actor, narrador; psicólogo, cinéfilo y padre de familia. Fue uno de los responsables del Ciclo de poesía y prosa breve “Nicolás Olivari” (1999) y el coordinador de los ciclos de poesía “Julio Huasi” (2001), “Luis Franco” (2002), “Carlos de la Púa”, “Susana Thénon”, “Horacio Pilar”, “Homenajes” (2003), así como de la Revista oral de literatura “Recitador Argentino” (2003) y de “La anguila lánguida”, Muestra de poesía (2004). Conduce la presentación de poetas en el Café Literario “Último Infierno” organizado por la Asociación de Poetas Argentinos (2005-2008). Ha presentado “La Canción de Rolando” en los Cafés Literarios “Literatura Viva” (2006) y “Mirá Lo Que Quedó” (2007).

Libros publicados: HISTORIETAS DEL AMOR, 1991; MUESTRA EN PROSA, 1994 (cuentos y relatos); LAS PIEZAS DE UN TEATRO, 1991 (dramaturgia); OBRAS COMPLETAS EN VERSO HASTA ACA; DE MI MAYOR ESTIGMA (SI MAL NO ME EQUIVOCO):; TROMPIFAI; FUNDIDO ENCADENADO; TOMAVISTAS; PICADO CONTRAPICADO; LEO Y ESCRIBO; RIPIO; DESECHO E IZQUIERDO; PROPAGA; ARDUA (castellano-neerlandés); PICTORICA; SOPITA; CORONA DE CALOR; DEL FRANELERO POPULAR (castellano-asturiano); EL REVAGLIASTÉS (Antología); REVAGLIATTI – ANTOLOGÍA POÉTICA (Selección de Eduardo Dalter), entre 1988 y 2009 (poesía). y numerosas reediciones ampliadas y coregidas; como así también, en medios electrónicos como pueden verse (y leerse) en: http://www.revagliatti.com.ar/

Rolando Revagliatti

Rolando Revagliatti

La tristeza es ahora

La tristeza es ahora
una sustancia densa y liviana
Puntual, me despido

Todo comienza a ser el pasado
Mamá, papá, los libros
Ya estoy medio muerto

Las mujeres, caminar, tener un cuerpo
Ya soy medio un ángel
El sol, la noche, los amigos
Se arman las constelaciones

Interrumpo
Les dejo el dinero que llevaba encima
Llego con lo justo

Los finados
no escriben.

.

Diecinueve

Me muero todo
me muero en serio
me muero para siempre

se muere todo de mí
se muere de mí lo que soy
y lo que hubiera podido ser

(pensé en mi juventud)

Por eso me tragué sólo diecinueve
pastillas y no las veinte del frasco
completo de Halopidol

Porque pensé.

.

Horas viejas

Horas viejas

Horas contadas
pero viejas

Horas apuradas, contadas
pero viejas

Horas obstinadas
en su vejez

Horas ni vivas ni muertas
pero
listas a partirse

Horas inspiradas
por mí:
Musa vieja

Horas de la repetición eterna
y horas rehenes
en crispada yunta

Horas inmerecidas:
un abismo
entre las rancias horas
y un texto.

.

Martes 27/8/1996

Lo dijo la radio: Efemérides:

Hoy hace treinta años
en Buenos Aires Nicolás Olivari
el autor
dijo la radio

dio una patada final
recta a la ambigüedad y a la pacatería

Murió
dijo la radio.

————

La poética de Rolando Revagliatti por Eduardo Dalter

Una realidad que el poeta fue entendiendo, y digiriendo, también como una demasía para él solo, pero tampoco quería ponerse a vivir por nada, y se entiende, en la queja de bandoneón y en la derrota. Y de ahí su paso, su vibración y su actuación sin tregua, que son muestras palpables de un nervio a cielo abierto, pero también de una herida palpitante; y así lo hemos observado más de una vez en el silabeo, a veces grave, a veces sobreactuado, de sus poemas, que van colmando el espacio con su gracia desinhibida y tensa. Así, a menudo, su poesía termina derivando en el sainete, un sainete atravesado, y condenado, de abismo y de vacío. Un modo, con una intimidad, que el poeta escogió sin más para dialogar y representar una realidad (y una trizadura, un aire), por momentos más cercana a la absurdidad, que, está visto, lo golpea y lo estremece. Un poeta que escribe –tantas veces así lo imaginé– contra las cuerdas, a veces mirando conmovido al ring-side, sabiéndose solo, para sacar finalmente, apoyado en ese espaldar de sogas, su seguidilla de golpes más precisos. Otras veces, no pocas, seguramente en la calma de su hogar, en tardes o noches lentas, el poeta juega, ríe, se da un respiro, como quien avanza en las páginas vacías, no para más que por eso mismo y para situarse mejor en su trabajo, donde la materia prima es su propio cuerpo, su propio tiempo, el tiempo de todos, comprendiendo que el juego, el sainete de los cuatro vientos nacionales, es serio, muy serio. O bien sale a caminar, a embeberse del aire de parques tan distintos, indagando en las grietas, y regresando, bajo su camisa y su pantalón puestos a prueba. En este camino, que es andado y demarcado en poema y poema, el poeta deja traslucir sus costumbres y tonos de familia y sus ancestros, y en este ejemplo, su intención, sus lugares, su voz, son muestras elocuentes y extrañas, o muy de estos tiempos, de tejidos rotos y huellas entrecruzadas, y donde más que los trayectos y procesos de la historia de una lírica, y de una mística, hay la conjunción de los materiales más diversos, en sorprendente apareamiento, del sacudido y contemporáneo mundo. Ahí aparecen, como vecinos de sus calles, y como tíos mayores y maestros, Nicolás Olivari y Julio Huasi, tantas veces abrazados o fundidos, muy en Rolando, en una u otra esquina, desde el humor y la pincelada suburbana hasta esa tensión insinuada crispación, que, con fondo de hora pico, pueblan la escena y la mirada del poeta. Una confluencia, la continuidad de un curso, no exentas de apoyaturas, que han venido confirmando un campo singular en el marco abierto de la poesía porteña. Entre sus diversos y tensados poemas, entre lo significativo de su salsa, obrando como verdaderos carnets de identidad de su obra –y además hábitat de crecimiento de este trabajo–, surgen por sí solos al recuerdo poemas como: demasiado yo para mí solo; el que refiere a la sartén (por el mango); el que atañe a las rameras y a la policía de sus cuadras; el dedicado al Episcopado o el que ahonda en su fastidio, y, entre algunos otros de la lista, finalmente, ese poema-declaración en que el poeta, otra vez en los bordes, o más allá, esgrime su arma cargada de defensa. Rolando Revagliatti, un poeta de flores, un poeta en los límites, un poeta dramático.

Eduardo Dalter

Eduardo Dalter

Eduardo Dalter nació en Buenos Aires en 1947. Desde 1971 ha venido desarrollando un quehacer intenso. Importantes publicaciones del continente han incluido sus artículos y poemas; entre otras: Crisis (Buenos Aires) y Casa de las Américas (La Habana). Fundó y dirigió la revista de poesía Cuaderno Carmín, de difusión continental, durante el lapso 1994-2002. En el bienio 2004-2005 diseñó y dictó los seminarios de poesía latinoamericana en la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Ha ofrecido asimismo recitales en diversas ciudades y en encuentros, como en la Feira do Livro, de Brasilia, y en el Central Park, de Nueva York. En septiembre de 2005 se presentó su antología poética Hojas de ruta (1984-2004). Cuatro momentos; Ediciones del Nuevo Cántaro, Buenos Aires, 2009, es su obra más reciente.

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12 abril 2015 - Posted by | EDUARDO DALTER, ROLANDO REVAGLIATTI |

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