EPANADIPLOSIS

Libros – Notas – Comentarios

MARLENE DENIS, “NAVEGA MARTÍ EN MI SANGRE DE ISLA”, por Ricardo Rubio

Marlene Denis: el compromiso con la palabra escrita

Marlene Denis

Marlene Denis, escritora hispano-cubana. Profesora de letras y correctora de estilo, llega a la literatura siendo adolescente cuando obtiene su primer premio en un concurso de poesía, a la edad de 14 años. Creó y presidió los talleres literarios del municipio Cerro, en La Habana durante veinte años. Fundó el Taller Literario Provincial de La Habana y asesoró el infantil-juvenil “Ismaelillo” dentro de la propia localidad. Fue miembro de la Brigada “Hermanos Saíz” de Escritores y Artistas de Cuba con más de una treintena de premios en diversos certámenes literarios, tanto dentro como fuera de la isla. Impartió conferencias sobre Poesía Contemporánea de Cuba en la Universidad de Parma en el año 1996. Fundó y condujo la Tertulia Literaria “El Rincón de la Salamandra”, en Manresa, Barcelona, entre los años 2010-2013. Fue coordinadora del II y III Festival Internacional de Poesía “Grito de Mujer” en Manresa y Sant Vicenç de Castellet, en Barcelona. En 2014 participó como Académica en el XVIII Festival Internacional de Poesía de Curtea de Arges, en Rumanía. Parte de su obra se encuentra recogida en diversas antologías de Cuba, América Latina, Estados Unidos, Austria, Rumanía y España. Es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España, y pertenece a otras entidades como la Asociación Mundial de Escritores, el Movimiento Poetas del Mundo y Mujeres Poetas Internacional. Ha publicado diversas obras, entre las que destacan: “Donde termina la distancia I”, Ed. Extramuros, Cuba, 1988; “Donde termina la distancia II”, Online Studio Productions, Panamá, 2011; “Mi bella isla” (relatos), Online Studio Productions, Panamá, 2011; “Al filo de la fe” (co-edición) Ed. Casa Eolo, España, 2011; “Más allá de la palabra”, Ed. Pasión por los libros, España, 2011; “Bajo el cielo del exilio”, Ed. Seleer, España, 2012; y “A pesar de la sequía”, Ed. Art Gerüst, 2013. Además, se encuentra en proceso editorial su poemario “El ciruelo de Salamandra”.

(Tomado de Unión Nacional de Escritores de España – http://www.unionescritores.com/2015/03/marlene-denis-el-compromiso-con-la.html)

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  Marlene Denis: “Navega Martí en mi sangre de isla”

Acerca de su libro “A pesar de la sequía”

A pesar de la sequía, de Marlene Denis

A pesar de la sequía, de Marlene Denis

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Con altos niveles de significación, Marlene Denis goza de la buena salud poética: precisión verbal, inventiva, justeza. Su tono es distendido, desenfadado y ameno, posee la tranquilidad que otorgan la rectitud del lenguaje y el dominio de la traducción sensitiva-objetiva desde la psiquis al papel, y que son capaces de producir el regocijo estético en el ocasional lector o escucha. Sus destellos de sentido se manifiestan a través de una forma semántica en extremo concreta y sin fisuras.

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“He querido ser sincera

con cuanto el poema labra,

pero está el abracadabra

de mi semilla extrajera.”

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En el intimismo de algunos de sus poemas encontramos giros agudos y de penetración filosófica, también de la cruda lucha por la ubicuidad, de la grave noticia; pero cierta firmeza de espíritu nos revela una autora indeleble, sincera —aunque prudente, y no por eso menos intensa—, a la hora de arrojarse al ruedo de lo que un verdadero libro de poesías significa, que es revelarse, mostrarse hasta los huesos, “vaciar el costal”; no por ello sacrifica la ética escritural. Su poesía es un canto que a veces evoca a través de la copla:

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“Quisiera ser al anverso

de la tierra y de la mar.

A veces quisiera estar

entre la tinta y el verso.”

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Marian Raméntol Serratosa - Cesc Fortuny i Fabre - Marlene Denis

Como a todos “a veces un bolero se mete en mi rabia”; como a todos “a veces el aire aspira a convertirse en diáspora”.

“Ya sé que cuesta/ sentarnos a la mesa de los necios,/ dialogar con el fraude…”

Sus grandes preocupaciones: la relación entre tiempo y realidad, entre distancia y presencia, entre pasado y consuelo, la conduce por caminos de luminosa catarsis —metáfora de una luz posible en las caídas—, pero valoriza la memoria más allá de su dramática visión; a esa oscuridad de la psique impedida para todos, opone sus recuerdos y la noción concreta de una realidad inamovible, lacónica y fascinante.

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“A veces es bueno saborear

las velocidad del tiempo,

saber que olemos a mundo

entre teas y escayolas…”

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La lectura de A pesar de la sequía no nos dejará indiferentes.
Ante la firmeza de su palabra no podemos evitar la sensación de la plenitud poética.

                                                                               Ricardo Rubio Ricardo Rubio

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De “A pesar de la sequía”

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OMNIPRESENCIA

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Puedo ser la Niña de Guatemala,

muertecita de amor a la sombra,

el esqueleto del cóndor

y la apariencia salvaje del océano

que nos retorna a la arena.

A veces consigo ser

máscara y vicio

a contracorriente de la multitud

a la risueña mariposa

que dejaste volar hacia la nube

con su ternura a cuestas.

Soy todo cuanto niego

en los confines de la eternidad.

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VIII (del opúsculo “Cabalga Lorca por mis ojos de tierra”)

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En sintonía con las galaxias

yazgo de pie

sobre el espejismo

—como fantasma—

a mitad de la madrugada sin lucero.

Universo, lo iluminas todo,

incluso

esta quietud en su caracol

de metáfora y espinas

cuando el amasijo de huesos y lombrices

—cual lado prodigioso—

prolonga mi hábitat salvaje.

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I (del opúsculo “Elegidos”)

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Para no olvidarme de mí

he vuelto mientras escucho la luz

y su forma de languidecer

tras las cortinas.

Creí haber perdido el rastro

en el equilibrio de las aves

entre mendrugos de abandono

que confiaron mi ausencia

al acoso fornicador

en la sangre de la memoria.

28 junio 2015 Posted by | CESC FORTUNY I FABRE, MARIAN RAMENTOL, MARIAN RAMENTOL SERRATOSA, MARLENE DENIS, RICARDO RUBIO | , , , , | Deja un comentario

JULIO CARABELLI en “EL COLOR DE HARLEM”

De sus años en EEUU, trajo nuestro querido Julio Carabelli una serie de poemas que  publicó en 2005 con La Luna Que.

Julio Carabelli (1940-2014)

“El escritor sabe que él y todo cuanto lo rodea será tragado por el mar amenazante. Entonces sentado sobre la balsa moribunda toma su sangre y empieza a escribir…”

***

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El color de Harlem

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Máximo Simpson

Máximo Simpson

Con versos que trascienden la mera apariencia de las cosas, Julio Carabelli nos introduce en un poemario construido a partir de una mirada múltiple. Y esa mirada nos va dando, en imágenes visuales significativas, las claves simbólicas de un mundo: La escalera de incendios/ tiene frío/ espera/ con su sombra de óxido, a los amantes/ creadores del alba. Este es Harlem, el color de Harlem. La percepción de un observador que mira y ve. Una mirada que nos revela la llaga invisible, sepultada por el ajetreo cotidiano algunos poemas son como pantallazos de un momento, sugestivas alegorías, estampas que componen un rico friso de personajes, objetos y situaciones: El mapa existencial del Harlem visible y del otro, el del poeta que reinventa y descubre. Por ejemplo, el buzón que recibe cartas de Vietnam/ con los remitentes muertos; o el automóvil abandonado, cadáver de metal que en el verano ardiente aletea furioso con sus puertas o el hombre sentado en su cuerpo ajeno (…) mirando la tarde/ mirando la sombra/ del sistema cerrado por fracaso. La desesperanza, el existencialismo, el sabor del desamparo, la ternura y la ironía están presentes a lo largo del libro. Residente varios años en New York y acucioso lector de la poesía norteamericana contemporánea, sus textos trasuntan un cierto aire de familia con cierta zona de esa rica vertiente creativa. Hay que señalar, sin embargo, que Carabelli retorna de esa peregrinación a las fuentes con un perfil propio. Con lenguaje generalmente escueto, apenas enunciativo o descriptivo, nos entrega su tercer libro de poemas que incluye varios textos memorables.

Máximo Simpson

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Poemas de El color de Harlem:

AGUANTE DEL DÍA
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En las calles de Harlem de mañana
trepidan
los trenes de la prisa y el trabajo
perfume
de pómulo con brillos espigados
muchachas
con los senos abiertos por la tarde
aroman
la ropa los sudores del verano
mujeres
con la vieja vajilla esperanzada
abuelos
cancerberos de celosa memoria
exactas
las calles de Harlem dan la hora
se abren
por la noche son como un mar rojo
negando
el espacio en la tierra prometida
a aquellos
para quienes la noche es una novia.

BIENVENIDA

Yo tenía ocho años y era muy pequeño
y él no era una pizca más grande que yo,
entonces le sonreí, pero él sacó lentamente
su lengua y me dijo “Negro”.
                                                Countee Cullen
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Cuando vengas de Baltimore a Harlem
nadie te va sacar su roja lengua
nadie hará preguntas cuando pidas
un desvalijado pan tierna cerveza
o un saxo oxidado de memorias.

Cuando vengas de Baltimore a Harlem
podrás hurgar los tachos de basura
holgar arrogado por cornisas
y tendrás junto a los perros azarosos
un dios blanco con moño de regalo.

Cuando vengas de Baltimore a Harlem
verás que la basura es un cadáver
la basura insaciable está en Manhattan
tu porvenir en el panteón de envases
en un desmedido rap mal deglutido.

Cuando vengas de Baltimore a Harlem
beberás el túmulo amarillo del verano
en los anales de tus pies jadeantes
y si escapa algún blues de una ventana.
por muy afuera te sentirás en casa
cuando vengas de Baltimore a Harlem.

—-

ACECHO
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a Aldo Novelli
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Cuando atravieses Harlem
-si no hay otro camino-
traba con seguros ventanillas y puertas.

Ve con la vista atenta
cuando atravieses Harlem
y pase lo que suceda nunca te detengas.

De día -si te toca-
cuando atravieses Harlem
recuerda el mimetismo de la naturaleza.

Y si vas por la noche
cuando atravieses Harlem
respeta el sueño augusto de la selva.

Tal vez puedas ver
cuando atravieses Harlem
un león ejerciendo su granítica espera.

—–

OBRA PUBLICADA:

“A conciencia pura” (1986), novela premiada por el Seminario de Comunicaciones Humanas, con prólogo de María Granata.

“El crimen de la vecina en el presupuesto nacional (1993), novela que obtuvo el primer premio del Centro de Extensión Cultural Leopoldo Marechal.

Nueve monedas para el barquero (Selección poética editada en Inglaterra, Bob Sidney, 2004).

“El color de Harlem (poesía, 2005).

Y sus trabajos artesanales: “Poesía en bolsa”, realizados durante los años de participación en la Fundación Argentina para la Poesía (hasta 2002).

22 junio 2015 Posted by | JULIO CARABELLI, MÁXIMO SIMPSON | , , | Deja un comentario

REDOBLE POR RANCAS, de MANUEL SCORZA: La moneda que deja caer el traje negro, por Adriana Salinardi

La novelística de Manuel Scorza es una de las más creativas de América Latina —y se extendería sin esfuerzo al mundo todo—; cada capítulo es un dechado de ingenio donde el humor y lo trágico caminan tomados de la mano. La denuncia del abuso de los poderosos que surge de sus textos no mella en absoluto el arte creativo de este gran novelista peruano. 

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“Redoble por Rancas”, novela de Manuel Scorza.

Sobre el incio: El sol que deja caer un traje negro

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Manuel Scorza - Redoble por Ranacas

Manuel Scorza – Redoble por Rancas

Al comienzo, la novela parece un relato costumbrista, bañado con un halo de misterio e incipiente oscuridad, aunque este inicio transcurre antes del anochecer. Es a través de una sinécdoque que el doctor don Francisco Montenegro es aludido a través de un misterioso traje negro que atrapa desde su aparición en escena y mantiene absorto al lector, aún cuando no se descubre la real identidad de quien lo viste.

La exacta y hasta insolente descripción sumamente detallada de cada segundo del último minuto en que el traje negro no es más que eso, nos coloca en esa plaza, debajo de aquellos árboles y hasta nos es permitido oír las palabras del Alcalde de Yanahuanca, poniendo sobre aviso de la pérdida al distraído caminante: se le ha caído una moneda. A partir de ese momento, el brillo de la célebre moneda enceguecerá nuestros ojos, que solo podrán ver en la propia imaginación la interminable sucesión de personajes que admirarán con disimulo y temor, su redondez. Allí, niños y ancianos, jóvenes y adultos, mujeres y hombres y hasta los perros callejeros detendrán su paso frente a ella; o quizás al costado, para observar la forma, brillo y color de tan suculenta tentación. Y no será suculenta por el valor, sino por el intrínseco significado en el imaginario del pueblo. Y ese desfile interminable que a lo largo de los meses pasará de ser novedad a sagrada tradición, permite inferir cuál es la idiosincrasia del lugar. ¿Podemos imaginar a un forastero levantando el brillante estímulo y metiéndolo en el bolsillo? Y de ocurrir tal afrenta, ¿cómo reaccionarían los guardianes del tesoro que mantiene impolutos a los ciudadanos? De dejar de existir ese pequeño monumento a la honradez (o al miedo exagerado de quienes ven en el doctor don Francisco Montenegro a un hombre colosal y todopoderoso), ¿de qué modo continuaría la existencia cotidiana de ese mundo pequeño y respetuoso? Prueba de fuego, símbolo de respeto, incitación y hasta fetiche podrían ser sinónimos absolutos que describieran el significado de la dorada moneda, que quizás haya sido ofendida por el sol, el viento, la lluvia y hasta por el desparpajo de algún perro mancillando su refulgente faz. Alguien podría preguntarse cómo se originó tanto revuelo y aún así el mismísimo traje negro no se anotició del hecho.

Manuel Scorza

Manuel Scorza

Quizás sí lo hizo. Quizás justamente ese pensamiento es el que ocupa su mente mientras observa la plaza, asomado al balcón de la casa que habita. Quizás cada tarde, justo antes de las seis, se encuentre frente a la repetida encrucijada. ¿Deberá o no recoger la moneda? De hacerlo, pondría fin a los sueños de muchos, al orgullo de otros por pasar un día más sin robarla, al sutil romanticismo de tener en esa plaza el emblema del propio don de gente de los ranquianos. Entonces, quizás, el traje negro prefiera caminar un día más sin levantarla, permitiendo de este modo que cada habitante del poblado la disfrute o la padezca, del modo que más le plazca. Después de todo, si tanto le temen y en definitiva la moneda es un símbolo más de su propia concupiscencia sobre los pobres conciudadanos… ¿quién es él para privarlos de tan célebre presencia?

Adriana Salinardi

Adriana Salinardi

 Adriana Salinardi

22 junio 2015 Posted by | ADRIANA SALINARDI, MANUEL SCORZA | , , | 6 comentarios

KAI-MAI OLBRI, UNA VIDA EN EL ARTE, por Ricardo Rubio

Kai-Mai Olbri

Kai-Mai Olbri

Mai-Kai Olbri (nombre completo de Kai-Mai-Olbri Kaarna) nació el 5 de mayo en Tallin, en 1943. Se graduó en la Academia de Arte en 1971, en Especialidades Metalúrgicas, de Estonia. Es miembro de la Unión de Artistas de su país, desde 1994, y miembro de la Unión de Pintores desde 1998. Desde 1998 hasta 2004 fue presidenta de la Comunidad Aquarelista de Estonia.

Obra figurativa de Kai-Mai Olbri

Obra de Kai-Mai Olbri

Es artista plástica y poeta, pero también caminante, tanguera y experta tiradora con armas de fuego. Apasionada por el tango, las parejas de baile suelen ser los motivos de sus pinturas. Escribe poesía directamente en castellano, uno de los varios idiomas que domina. Sus obras se han expuesto en numerosas muestras de su país y del exterior. En los últimos años ha realizado una serie de exposiciones individuales en las galerías más conocidas de varios países africanos, también en Perú, Finlandia y Letonia. Muchas de sus obras se encuentran en colecciones privadas en más de 20 países, así como en el Museo Nacional de Estonia de Arte y en el Museo del Arsenal, en Riga, Letonia. En 2009 se estrenó la película de Kai-Mai Olbri: “Un autorretrato – La libertad comienza dentro ”, en la que la autora explora su complejo y multifacético carácter tratando de verse y responderse una pregunta frecuente: “Kai-Mai Olbri ¿quién eres? ¿Acuarelista? ¿Pintora? ¿Poeta? ¿Escritora? ¿Hispanista? ¿Recitadora? ¿Tanguera? ¿Experta tiradora de armas de fuego? Su poesía es una caricia sensual que goza de la salud de la sonrisa, ya que lo dramático no accede a los puntos salientes de cada mensaje; es un canto a la vida y a las cosas buenas de la vida, que son muchas.

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De su libro El Pozo sin Fondo de la Luna Llena (Täiskuu póhjatu kaev):

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Kai-Mai Olbri: El pozo sin fondo de la luna llena

Kai-Mai Olbri: El pozo sin fondo de la luna llena

“La voz de mi madre tenía / exactamente / este mismo fresco olor / de violeta forestal…”

El tono que emerge de su trabajo con la palabra  manifiesta su vocación hacia lo sensible, hacia la analogía prudente y sensitiva, hacia el color blanco y puro, hacia el lado luminoso de las cosas y de los recuerdos.

Hablando de su peregrinaje continuo, nos dice:

“Quizá para navidad / mi alma esté en casa / ¿pero mi cuerpo?…”

De su pasión por el tango:

“…en las esquinas de tu boca /inmutablemente / están intactas / la juventud y la pasión…” (sobre un rostro en el que “han bailado un tango“)

Y sobre el poema dice:

“El poema es / el hijo del lápiz y del alma, / el papel es su niñera.”

Dice Rolf Liiv, al respecto de su trabajo poético:

La fuerza principal de la poesía de Kai-Mai Olbri es su espíritu móvil, nómada y libre que está en busca de esperiencias en España y América Latina, pero también en la espaciosidad del universo. El resplendor místico de la luna crea un fondo fascinande a sus textos, donde la lírica del amor también adquiere una dimensión más amplia y más sutil. La autora es una buscadora de impresiones y experiencias espirituales, quien trae algo consigo de todos los lugares y en virtud de sus travesías enriqueces su camino.. Baile y temperamento impetuoso regalan a sus versos ritmo y energía…

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Un poema:

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Hace algún tiempo

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Hace algún tiempo

que escribo en mi interior.

Pongo títulos nuevos

a los esbozos que surgen

de la caverna que se abre en mi vientre.

Refresco lugares raídos

picando entre las filas

las voces en el lenguaje de los gatos,

con frases cortas,

con oraciones que se arrastran

y enrosco los pensamientos tristes

en torno a mi dedo pulgar,

y al fin,

a través del papel limpio

extraigo una lista negra.

——

  Eso es el tango, al poema “Baila conmigo” (KMO)

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Resta que alguna vez nos visite, lea con nosotros y tomemos luego un café en “Los angelitos”.

Kai-Mai Olbri (Estonia), Ricardo Rubio

Kai-Mai Olbri y Ricardo Rubio

22 junio 2015 Posted by | KAI-MAI OLBRI, NOTAS, RICARDO RUBIO, ROLF LIIV | , , | 2 comentarios

UN POEMA DE JUAN-JACOBO BAJARLÍA A HAROLDO CONTI

Haroldo Conti

Haroldo Conti

A HAROLDO CONTI

                                                            in memoriam
Un día entraron.
Eran cinco aparecidos llegados del infierno
   con el olvido a cuestas y la voz en los puños.
Las paredes se humedecían de llanto,
de finas garras de sangre,
de flores negras que brotaban impregnadas de fuego.
Las tinieblas jugaban al destino en la cabeza
   de los cinco aparecidos.
“¿Por qué me llevan?”
Proyectiles de silencio, el terror que vomitaban los ojos,
   la memoria olvidada en el gatillo.
Lo vieron cuando las itakas enceguecían las ventanas,
   cuando el desierto se hundía en la voz
   bajo el cielo que medía la distancia.
La luz se hacía violeta,
ennegrecía la mirada de los cinco aparecidos.
“¿Por qué me llevan?”
Las estrellas dormían en los tejados.

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Juan-Jacobo Bajarlía

Juan-Jacobo Bajarlía

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Haroldo Conti (1925-1976)

Referente ineludible de la narrativa argentina y docente desaparecido al inicio de la dictadura militar  (1976). Secuestrado de su domicilio el 5 de mayo de 1976 por un piquete del batallón 601 de inteligencia militar. Son sus obras

Novelas: Sudeste (1962); Alrededor de la jaula (1966); En vida (1971), Mascaró, el cazador americano (1975).

Libros de cuento: Todos los veranos (1964); Con otra gente (1967); La balada del álamo carolina (1975).

 

 

22 junio 2015 Posted by | HAROLDO CONTI, JUAN-JACOBO BAJARLÍA, NOTAS | , | Deja un comentario

LA POESÍA DE ANTONIO ALIBERTI POR AMADEO GRAVINO

Antonio Aliberti

Antonio Aliberti

 Antonio Aliberti nació en 1938, en Barcellona Pozzo di Gotto, provincia de Messina (Sicilia, Italia) . Vivió en nuestro país de 1951 hasta julio del 2000, cuando falleció. Durante esos 50 años de residencia entre nosotros, él se dedicó a la difusión de la cultura, en forma especial de la poesía. Trabajó en medios gráficos como periodista literario. Fue asesor de editoriales, corresponsal de revistas italianas, traductor de autores argentinos al italiano y de italianos al castellano. Fue un generoso antólogo y el editor de la publicación de Poesía ZUM ZUM que difundió a poetas argentinos e italianos en versiones bilingües. En síntesis, Aliberti ha sido un gran trabajador, un animador relevante de nuestro panorama poético. Además, fue un poeta serio, inspirado; un creador valioso que siempre intentó ofrecer lo mejor de su talento en sus poemas. Por eso, este trabajo de aproximación a su quehacer intenta abordar algunos rasgos característicos que se manifestaron a lo largo de la evolución de su obra poética, la que en-tiendo que no debe ser olvidada, pues ha sido tan rica como personal. Tomo como punto de partida para mi trabajo su antología poética “Apuntes de 20 años” (Correo Latino 1991), que agrupa -en unas 200 páginas- notas dedicadas al estudio de su trabajo y ciento sesenta y cuatro poemas seleccionados por Aliberti de sus libros publicados. Y digo que coincido con la opinión de Débole, prologuista del volumen, que expresa que, para él, la obra del poeta se divide en dos partes y que la primera abarcaría desde Poemas (1972), su libro inicial, hasta Mareas del Tiempo (1981), séptima publicación. Incluyendo los libros El Hombre y su Cáliz (1973), Tráfico (1974), Ceremonia Íntima (1975), Cuestión de piel (1978) y Estar en el mundo (1979/80).

Apuntes de veinte años

Apuntes de veinte años

Asimismo, coincido con Débole cuando manifiesta que: en ese primer momento de su obra, las vertientes de Aliberti guardan estrecha relación con su condición de emigrado, cosa que certifican estos versos que cito:

Del árabe heredé este cuerpo árido,/ este galope incesante de caballos/ en el desierto interminable,

Por lo que, y siempre según el juicio de Débole que comparto: en esos volúmenes el mar vendría a ser un claro simbolismo del amor-odio, ya que representa allí el espacio vacío que habría dejado la vida del poeta entre dos orillas lejanas, a las que nunca más podrá volver a unir; lo que fue dicho por el poeta en versos como los que siguen:

 Si he de viajar, quiero ir/ -más allá del mar-/ a un pequeño pueblo/ anclado en medio del bosque/ como un milagro.

También entonces, podemos advertir que en los textos de Aliberti, el tiempo y su inestabilidad, como asimismo la preocupación social, se entroncan con el intento de reconstruir una niñez que excedería su memoria personal o, que tal vez pertenecería a la memoria atávica. Pero, sin embargo, los poemas de Aliberti de entonces, tampoco se apartan de la realidad; esto aunque no la nombrara explícitamente y sólo la rozara a veces, encubierta, generando nuevas sensaciones que van más allá de esa misma realidad. Registro, como ejemplo estos versos:

Me duele -este tiempo-/ como una lágrima viva.

En relación con ello, escribió Alberto Luis Ponzo, al referirse a los primeros libros de Aliberti: Ya en 1973, su íntima indagación le hace desechar un recurso frecuente por aquellos años: el de la crítica social retórica y estéril. Su sensible lenguaje no se confunde, sin embargo, con la actitud evasiva típica de otras corrientes de la época. Y una muestra de lo dicho por Ponzo es el pasaje del poema que dice:

A la ciudad le ha salido/ un harapo,/ que gime con el viento/ como un pájaro.

Para comenzar el tratamiento de la segunda parte de la obra de Aliberti, digo que el libro que sigue al ya mencionado Mareas del tiempo, es el que se titula Lejanas Hogueras, también de 1981 y que puede ser considerado un libro de ruptura. Es una obra dividida en dos partes, de varios tiempos breves cada una. Libro inspirado, denso, de características poco comunes en la poesía de nuestro país. Encontramos allí una manera de agotar las obsesiones que llenaban los libros anteriores del autor: pasado, presente y futuro desfilan sucesivamente por sus páginas. También hay allí, intuiciones, confesiones, relámpagos de una vida que va definiéndose como una grieta, según anotó Débole y fue dicho así por Aliberti:

La grieta/ por donde me pierdo,/ los trozos de mí mismo/ desencontrados.

Antonio Aliberti y Ricardo Rubio (1996)

Destaco que ese libro se publicó en edición bilingüe y recibió importantes premios en nuestro país y en Italia. Justamente en aquel país, al comentarse el libro, se habló de un realismo metafísico y de un regreso a la palabra pura. Lo que es indiscutible es que, en este volumen, el autor ha logrado fundir sus experiencias de origen, las de su infancia en Italia que trataba en los textos primeros, con las acumuladas entre nosotros. Se me ocurre el siguiente ejemplo:

El hombre es una historia repetida/ se hace y deshace con el tiempo.

También este volumen demuestra que Aliberti ha crecido como poeta y es ahora dueño de una voz personal, de un estilo propio y reconocible.

Asimismo, pertenece a esta segunda parte de la obra de Aliberti, el libro Límites posibles (1983). En este volumen formidable, según lo manifestara Raúl Gustavo Aguirre, el poeta hace gala de un ritmo muy marcado y nos permite saber que sus fantasmas y sus obsesiones se han multiplicado considerablemente; lo que se nota en los versos que siguen:

No es realidad lo que se toca;/ realidad es fuga,/ es luz que se desangra.

También allí vemos que su lenguaje es más suelto y que se nos ofrece más expandido. Además, como lo señaló Débole, llama mucho la atención aquí el uso de un recurso que le otorga a los poemas mucha fuerza y gran dinámica: el remate utilizado a la manera en que se utiliza en los cuentos. Ejemplo de ello es el siguiente remate de un poema:

Lo absoluto ha pasado/ y ha dejado un charco donde nunca/ hubo nada.

En 1986 Aliberti publica Cuartos contiguos, libro considerado como de transición por Jorge Ariel Madrazo, para el que: El resultado general es un tono más carnal, más realista y metafísico a la vez. En esta obra notamos también su definitiva inserción en los problemas de nuestro país. Vaya una mínima muestra de ello:

Hasta que a los vientos del Sur los hice míos.

Esta actitud, sin ser del todo nueva, se manifiesta en plenitud, mediante una mayor riqueza técnica y a partir de un más atrevido uso de las palabras y la emisión más sólida y firme de la voz. Podemos verlo también en estos versos:

Son tantos los hermanos que he perdido/ que ya el goce se me hace necesario.

De 1987 es Todos recordaron a Casandra, el título más significativo de Aliberti y uno de los mejores libros de poesía de los últimos años. Es un volumen crítico, como todos los del poeta, aunque aquí la crítica se centra no sólo en lo cotidiano, sino sobre todo en la conducta de los intelectuales ante una sociedad que va olvidando valores que alguna vez la sostuvieron. Algo de esto dicen los siguientes versos:

Los héroes que no fuimos, que nunca más seremos/ (corchos que flotan en el pecho/ padecen cada día una derrota)

También destaco que en este libro, sorprendente en más de un sentido según Débole, se manifiesta en plenitud la formación clásica de Aliberti, sus  conocimientos sobre mitología, arte y cultura griegas, sobre música, teatro y literatura en general. Asimismo, aparecen claramente en este volumen, las intenciones humanísticas del poeta y un recurso que, sin serle desconocido, pasa a ser empleado ahora con gran maestría y efectividad: el sarcasmo. Doy una muestra:

hay que reclutar a los desamparados/ poner-les un sello, una misma mueca en la cara/ que nadie pueda confundirlos así como así

“Apuntes de 20 años”, la antología de Aliberti que tomé de base para este trabajo, se cierra con poemas del libro Delicado equilibrio (1991) y con el texto hasta entonces inédito titulado Pavesiana, el que despliega una técnica perfecta que se apoya en riquezas de música y vocabulario para rendir homenaje a Pavese, penetrando en el espíritu del autor italiano de post-guerra, pero sin caer en la imitación servil. Veamos un breve fragmento:

Este es un barrio de hombres muy solos/ que van al trabajo y vuelven sin ganas:/ salen mirando un cielo cobrizo/ y regresan de noche contando sus pasos

Para terminar, afirmo que la lectura de los textos que integran La mujer que llegó al atardecer, incluidos en el volumen El llanto de Aquiles (1994) -libro de estudio de la obra de Aliberti, de Agustín Gribodo-, Incierta Vocación (1995), volumen de muy destacables méritos, y Nessun maggior dolore (1997) -obra póstuma, escrita y publicada en idioma italiano por Aliberti-; es decir, toda la poesía publicada en vida por el autor luego de la antología “Apuntes de 20 años”, sólo me ha confirmado la impresión de que Aliberti ha sido una figura notable de nuestra cultura. Que Aliberti ha sido un valioso creador que supo construirse un modo personal de comunicarnos su mensaje siempre cargado de sentido sin tener necesidad de integrarse a movimientos de moda. Que Aliberti fue un poeta talentoso, original, que en su obra supo sortear el riesgo de la uniformidad paralizante mediante el empleo de un tono variado y auténtico, el que le posibilitó ser siempre actual y comprometido con su tiempo y, a la vez, con los más altos y permanentes valores de la poesía.

Andrés Utello, Adriana Florentino, Ricardo Rubio, Graciela Ferrer,

Antonio Aliberti, Raquel Bottarini

San Marcos Sierras (1997)

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Para confirmar lo dicho hasta aquí, veamos ahora una mínima muestra de los poemas de Aliberti:

.

.

(Abrí todas…)

.

Abrí todas las puertas

y no había nadie

busqué por mil senderos

con mi sombra a cuestas:

¡ni yo mismo sé lo que persigo!

 

Lloro,

y mi llanto no se ve;

pero yo lo siento animado,

lo llevo de la mano

como a un ciego.

 

Piso la tierra, ligero,

grito,

y nadie me escucha.

Mi grito es de muy hondo,

es viejo

muy viejo:

tiene la edad de mi raza.

.

.

(Fuimos hechos…)

.

Fuimos hechos con restos de cenizas

calcinadas

por un verano grávido de fuego.

Tenemos el mismo rostro

absurdo

de la madera arrancada de la tierra,

los mismos hombros fatigados del hachero.

 

Juntos,

habitamos un alba de silencios

bajo jirones polvorientos

de estrellas.

Nuestra forma de callar

es jugando con los escombros de alguna sombra;

nuestro diálogo

aturde a los ríos y al viento.

 

Somos el breve latido

de un rayo de sol en los cristales,

el llanto de un niño

bajo la cúpula de un templo:

el profundo estremecimiento de la tierra.

.

.

 

Amanecer

.

Caminar por las calles, a cierta hora del día,

cuando el sol es un vidrio fácil de romper,

es como rozar un sueño con el hombro.

 

Se siente una pereza de comienzos del mundo,

el viento que levanta la paz de los abismos…

y un río transcurre suave por las venas.

 

El ojo es veloz en el asfalto;

sobre un sitio final del infinito

una muchacha aleja de su cuerpo,

con agua fresca, el rubor de la noche.

 

Yo cuido un absurdo rebaño:

una muchedumbre de palabras afinadas,

alguna idea morbosa de conquista…

(conquistar el aire por ejemplo,

abordar con un beso la boca del planeta,

alcanzarle un vaso de agua a la cara del verano)

y sueño que se mueren las sombras,

como mueren los buitres, en soledad.

 

Caminar por las calles, a cierta hora del día,

es como rozar el viento con el alma.

7 junio 2015 Posted by | ADRIANA FLORENTINO, AMADEO GRAVINO, ANDRÉS UTELLO, ANTONIO ALIBERTI, GRACIELA FERRER, RAQUEL BOTTARINI, RICARDO RUBIO | , , , , , , | 1 comentario

LA INTELIGENCIA DE LAS FLORES: La valisneria, de Maurice Maeterlinck

Maurice Maeterlinck

Maurice Maeterlinck

VIII (La valistneria)

No podemos dejar las plantas acuáticas sin recordar brevemente la vida de la más romántica de ellas: la legendaria valisneria, una hidrocarídea cuyas bodas forman el episodio más trágico de la historia amorosa de las flores.

La valisneria es una hierba bastante insignificante que no tiene nada de la gracia extraña del nenúfar o de ciertas cabelleras submarinas. Pero se diría que la naturaleza se ha complacido en poner en ella una hermosa idea. Toda la existencia de la pequeña planta trascurre en el fondo del agua, en una especie de semisueño, hasta la hora nupcial en que aspira a una vida nueva. Entonces la flor hembra desarrolla lentamente la larga espiral de su pedúnculo, sube, emerge, domina y se abre en la superficie del estanque. De un tronco vecino, las flores masculinas que la vislumbran a través del agua iluminada por el sol se elevan a su vez, llenas de esperanza, hacia la que se balancea, las espera y las llama en un mundo mágico. Pero a medio camino se sienten bruscamente retenidas; su tallo, manantial de su vida, es demasiado corto; no alcanzaran jamás la mansión de luz, la única en que pueda realizarse la unión de los estambres y del pistilo.

La inteligencia de las flores

La inteligencia de las flores

¿Hay en la naturaleza una inadvertencia o prueba más cruel? ¡Imaginaos el drama de ese deseo, lo inaccesible que se toca, la fatalidad transparente, lo imposible sin obstáculo visible…!

Seria insoluble como nuestro propio drama en esta tierra; pero interviene un elemento inesperado. ¿Tenían los machos el presentimiento de su decepción? Lo cierto es que han encerrado en su corazón una burbuja de aire, como se encierra en el alma un pensamiento de liberación desesperada. Diríase que vacilan un instante; luego, con un esfuerzo magnífico —el más sobrenatural que yo sepa en los fastos de los insectos y de las flores—, para elevarse hasta la felicidad, rompen deliberadamente el lazo que los une a la existencia. Se arrancan de su pedúnculo, y con un incomparable impulso, entre perlas de alegría, sus pétalos van a romper la superficie del agua. Heridos de muerte, pero radiantes y flores, flotan un momento al lado de sus indolentes prometidas; se verifica la unión, después de lo cual los sacrificios van a perecer a merced de la corriente, mientras que la esposa ya madre cierra su corola en que vive su último soplo, arrolla su espiral y vuelve a bajar a las profundidades para madurar en ellas el fruto del beso heroico.

Valisneria

Valisneria

¿Hemos de empañar este hermoso cuadro, rigurosamente exacto pero visto por el lado de la luz, mirándolo igualmente por el lado de la sombra? ¿Por qué no? A veces hay por el lado de la sombra verdades tan interesantes como por el lado de la luz. Esa deliciosa tragedia no es perfecta sino cuando se considera la inteligencia y las aspiraciones de la especie. Pero si se observa a los individuos, se les vera a menudo agitarse torpemente y en contrasentido en ese plan ideal. Ora las flores masculinas subirán a la superficie cuando todavía no hay flores pistiladas en la vecindad. Ora cuando el agua baja les permitiría unirse cómodamente a sus compañeras, no por eso dejaran de romper maquinal e inútilmente su tallo. Observamos aquí una vez más que todo el genio reside en la especie, la vida o la naturaleza; y que el individuo es más o menos estúpido. Solo en el hombre hay emulación real entre las dos inteligencias, tendencia cada vez más precisa, cada vez más activa a una especie de equilibrio que es el gran secreto de nuestro porvenir.

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Maurice Maeterlinck

2 junio 2015 Posted by | MAURICE MAETERLINCK | | Deja un comentario

MÁRIAN RAMÉNTOL SERRATOSA – Peligrosamente real, por Ricardo Rubio

Marian Raméntol

              Marian Raméntol Serratosa

No hace mucho tiempo recibí desde Barcelona un libro de poesías integrado a una colección de poesía italiana dirigida por Carlos Vitale, poeta y filólogo argentino radicado en Barcelona desde 1981, a quien solo vi una vez, tan admirador y amigo como yo del poeta Alberto Luis Ponzo, quien siempre lo cita en nuestras conversaciones. El libro me lo envió Marian Raméntol Serratosa, y se trata de la traducción que ha hecho de un poemario de Anna Ventura (poeta italiana nacida en Roma, licenciada en clásicos en Florencia y dedicada enteramente al estudio de la filología clásica, que devino en crítica literaria y escritora creativa). El libro es “Monstruos gentiles”, en edición bilingüe ítalo-española, con idiomas confrontados que permiten apreciar la delicadeza y certeza de la versión a quienes conocen ambas lenguas; un camino mayormente literal que el coloquialismo de Ventura permite y que no concibe, en este caso, aquello de traduttore/traditore.

Anna Ventura

“Monstruos gentiles” de Anna Ventura

Pero no es mi voluntad trazar ahora un comentario del trabajo de traducción de Marian Raméntol sino de su libro de poesía aparecido en 2015: “Primaria, Decisiva e Inaprensible”.

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HAY UN ÁREA DE DESCANSO UN POCO MÁS ABAJO DE MI VIENTRE .

Hay un area de descanso...

Hay un área de descanso…

Conocí la poesía de Marian Raméntol en 2014 a través de “Hay un área de descanso, un poco más abajo de mi vientre” —Barcelona, Ediciones Atenas, aparecido en 2006—, donde advertí un decir desenfadado de la mano de un respeto preceptivo indeleble y lujoso. ¿Cómo es posible un decir desenfadado de un modo formal? ¿Cómo será posible el uso de tropos fantasmagóricos, irracionales, alucinantes y, a la vez, una formalidad clásica que acopia los registros de la oralidad moderna? Ese es uno de los pases mágicos de Marion, quien a veces se toma un respiro para expresar: Existirás cuando sea capaz de pronunciarte; o cuando dice: Nómbrame para que sea peligrosamente real; y aún cuando manifiesta: Porque dueles, / no voy a tener más remedio que creer en ti; maravillas propias de un lenguaje maduro y de una penetración poética indeclinable. Todo a lo largo de un libro de amor y desamor, afecto y desafecto (o de amores y afectos) donde aparece la realidad, el sello de la época que envuelve a la autora, con las marcas, los usos, las improntas modernosas, el “slang” de la posmodernidad con sus cuentas de colores, elevado a la enésima para enfocarlo/denunciarlo, forma que insinuó Max Frisch desde la prosa de su Homo Faber, que produjo lo necesario en el colectivo emocional de su momento. Mucho más profundamente ahora, ejerce Marian Raméntol su propio tiempo pronunciando esa metáfora donde lo trágico no carece de simpatía: Jugué al parchís con mi puzzle de huesos; La vida se pasea en biquini por la costura del beso/ que ha puesto precio al Know How de sus caderas; las neuronas son fans de Juana de Arco. Ya no la Hermes baby del Walter Faber de Frisch, con sus detallados horarios de horas y minutos y marcas, ahora, en nuestra poeta, las apariciones del mundo corriente son mucho más variadas y copiosas: Harley Davidson, Art Déco, Fórmula Uno, surf, Madame Butterfly, Eduardo Manostijeras, VIP, Chanel, Harvar (por Harvard), Michael Schumacher; la lista sería una exageración para esta nota; utiliza así el arma de la era posmo a modo de pop art para contrarrestar el conformismo y la poca creación poética que cae de algunas academias y de ambientes vernáculos infatuados, donde se repiten fórmulas poéticas del pasado en adocenado cliché. Particularmente, tengo para mí que muchos de los trabajos de “Hay un área de descanso, un poco más abajo de mi vientre” tienen una génesis de intención pentagramática.

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.  PRIMARIA, DECISIVA E INAPRENSIBLE

Primaria, Decisiva e Inaprensible

Primaria, Decisiva e Inaprensible

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“Primaria, Decisiva e Inaprensible” está dividido en tres partes: Cada calificación es un opúsculo del libro. Luego de releer el notable prólogo de este volumen —un preludio académico de la mejor prosapia firmado por M. Martínez Forega—, no haría falta expresar nueva cosa, pero admito que siempre resulta inagotable la exégesis de una obra de arte cuando, como en este caso, la es; la atención puede detenerse incluso ante cada giro metafórico, que los hay en gran número, y sería bueno recabar en las torsiones de ideas que la autora nos presenta para acentuar la semántica, porque no hay surrealismo en ellas sino vocación de hondura.

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En Primaria se reconoce el lenguaje de Marian: amplio vocabulario, tropos profusos que dan paso a las alucinaciones que cimentan los símbolos, las antítesis o paradojas que ríen de lo vano, donde los temas se abordan con una amplitud sin dobleces. Pero el color no es el mismo de Hay un área…, las ironías han dado paso a lo tenso, a una seriedad marginal, al que parece ser el límite último de la caída. El dolor, la pérdida y el reclamo tiñen estos versos con una coloratura sombría, donde la pena reflexiona, traza un cuadro de resultados y el ánimo se expresa en números negativos. Esta visión dramática de la existencia puede ser liberación de recuerdos con los que la autora se purga o purifica a través un método que acciona por la inversa (catarsis), como quien se quita un catarro bebiendo agua helada (cosa que se da en el supuesto mundo objetivo). Eso me aligera de pensar en grandes males y en celebrar este otro camino emocional que Marian propone para la evolución sin término. Somos seres que pierden, la pérdida es para todo ser vivo una constante que le propina pesar y el consecuente padecimiento: las pérdidas son inevitables, infalibles y perpetuas, sus apariciones tuercen el brío y, a poco de andar con los desalientos, lo umbrío se apersona como valla, límite, como pared primaria e infranqueable (acaso un muro edificado en o desde la niñez), el universo se detiene para llenarnos de vacío y, como el Fénix, el ave arde hasta la ceniza para renacer luego. Así se expresa Marian:

…Cada pliegue, cada mota / de esta ceniza extrajera en el pecho, / te recuerda infinita, / perfecta y con la sangre cansada.

… Como en pequeños nacimientos el aire / me multiplica, oxigena los golpes tristes / de un corazón afónico… …Duele la canción prófuga del papel / y el amarillo de las bocas, con el aire / encadenado al luto de las venas… …la mañana se ha infiltrado / en mis despojos como una blasfemia…

…Pero las tumbas / abren sus labios para todos…

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En Decisiva, Marian busca y extrema los límites. La sangre, el ardor de la sentencia, la vehemencia de cada verbo y la presencia corporal en casi todos los poemas que componen este opúsculo, hacen de “Decisiva” un arcabuz cargado con rosas y dolor, para poder inmolar a oscuras el contenido grave de todas las cicatrices, termina diciendo en “Mi pasión por la boca del abismo”, título que nos ilustra acerca del carácter de todo este segmento del libro, aunque bien podría fundirse —y hasta naturalmente— con las otras dos partes y pasar desapercibido su tono confrontativo de la muerte, que en este caso se pronuncia más que en las otras dos particiones. Los ángulos de la mirada son variados, incluso más “explicados”, sin pretender que esta palabra hiera el sentido poético, que no flaquea; es así que cobran más potencia las imágenes que las metáforas, cosa que debería resultarnos llamativa en la poesía española de nuestro tiempo, históricamente más apoyada en el lenguaje translaticio. La primera persona se mantiene fija, no frecuenta la insinuación del “tú” de los soliloquios de “Primaria”, se atreve a profundizar más pero está también más viva, desafiante, ardiente, exaltada; se siente más fuerte, acaso en la misma pena pero con mayor energía para declamar incluso los nombres apergaminados que le dan un toque floral a la muerte, donde la identificación con el lenguaje poético califica para esbozar una crítica dolorosa a lo viejo y a lo rancio: palabra vieja; por si la estrofa se esconde demasiado; pronombres anochecidos y peinados hacia atrás; etc. Trato e identificación que se formula en los primeros tres poemas de este segundo grupo, manifestando una relación ántropo-poética de notable factura.

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En Inaprensiva, nuestra poeta se acerca a la reflexión, ya no hay aquí islas imaginarias que representan un entorno al que señalar, sí continúa la magia y toda la prodigalidad verbal; ahora matiza lo confesional y lo pesaroso; incluye el cordón de plata, cuando se ve y se habla desde otro; o deviene dialógica, dirigiéndose al lector. El cambio de tono de este segmento en notorio, los decibeles se retraen a luchas abstraídas en esperas, aspiraciones y recuerdos, algunos de ellos no lejanos; la velocidad disminuye a la flema de la pesadumbre y el yo se autentica en la firmeza de los versos que ahora se toman tiempo para respirar. Es ésta la sección más intimista del libro, si bien todo el libro lo es, aquí Marian se quita el resto de la ropa para ver que permanece con un exceso de grietas, con pronombres indecisos, con una vida que tartamudea, con un superávit de esquinas, con ángulos irresolubles. Toda una construcción emocional subjetiva que declara la feliz inadaptación al medio, que es la tierra fértil de los poetas, un deber ineludible.

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COLOFÓN La feliz vibración de la poesía que es posible sentir a través de los poemas de Marian Raméntol nos llega desde esa particular penetración que despliega sobre cada idea, esa mirada que desrealiza al mundo, que le quita la piel para mostrarlo en sí misma con todas sus debilidades, que lo desata y lo vuelve a unir de otro modo dentro de sí, no sin el alto costo del dolor. Es ésta la inadaptación necesaria para la innovación, para la permanente creatividad, para alejarse de lo recurrente o remanido y entregar un fruto fresco a la mesa del buen lector. El lenguaje frondoso, enriquecido por figuras de alucinación y modernísima inventiva, hace de las imágenes y metáforas de “Primaria, Decisiva e Inaprensible” un paisaje que prodiga generosidades y señala nuevos caminos para los jóvenes poetas y para el derivar de nuestras letras.

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Marian Raméntol (Barcelona, el 27 de Febrero de 1966) dirige la revista La Náusea con la traducción de poetas contemporáneos italianos.

Además de las obras citadas en la nota, ha publicado:
• Con mi nombre doblado sobre la cama. XVIII Premio Nacional de poesía Acordes. Edita Ayuntamiento de Espiel, Córdoba, 2011.
• Poemas 2011. XXVII Concurso de poesía Ciudad de Zaragoza. Accésit Pancartas incendiarias en mi pecho. Edita Ayuntamiento de Zaragoza.
• Maldiciones del lado de la sombra. En coautoría con Cesc Fortuny i Fabré. Audiolibro-objeto. La Náusea Audiolibros (2011).
• Los muñecos diabólicos de mi caja de pájaros. IX Premio Vicente Núñez de Poesía. Edita Diputación de Córdoba (2010).
• No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos. VIII premio de poesía Leonor de Córdoba. Colección Daniel Leví. Asociación Cultural Andrónina (2009).
• Duología Poética, Un blues no es suficiente razón para morir y Pretendo que una guerrilla de poemas ataque de improviso el ático de dios (Ediciones Atenas, 2008).
• Comiendo Pelos Como Herejía Poética (Ediciones Atenas, 2008).
• La Noria del Festejo (Ediciones Atenas, 2005).
Fragmentos de su obra han sido traducidos al Estonio, Armenio, Italiano, Inglés y Rumano.
Ricardo Rubio

Ricardo Rubio

2 junio 2015 Posted by | ALBERTO LUIS PONZO, Anna Ventura, CARLOS VITALE, MARIAN RAMENTOL, MARTINEZ FOREGA, RICARDO RUBIO | , , , , | Deja un comentario