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MÁRIAN RAMÉNTOL SERRATOSA – Peligrosamente real, por Ricardo Rubio

Marian Raméntol

              Marian Raméntol Serratosa

No hace mucho tiempo recibí desde Barcelona un libro de poesías integrado a una colección de poesía italiana dirigida por Carlos Vitale, poeta y filólogo argentino radicado en Barcelona desde 1981, a quien solo vi una vez, tan admirador y amigo como yo del poeta Alberto Luis Ponzo, quien siempre lo cita en nuestras conversaciones. El libro me lo envió Marian Raméntol Serratosa, y se trata de la traducción que ha hecho de un poemario de Anna Ventura (poeta italiana nacida en Roma, licenciada en clásicos en Florencia y dedicada enteramente al estudio de la filología clásica, que devino en crítica literaria y escritora creativa). El libro es “Monstruos gentiles”, en edición bilingüe ítalo-española, con idiomas confrontados que permiten apreciar la delicadeza y certeza de la versión a quienes conocen ambas lenguas; un camino mayormente literal que el coloquialismo de Ventura permite y que no concibe, en este caso, aquello de traduttore/traditore.

Anna Ventura

“Monstruos gentiles” de Anna Ventura

Pero no es mi voluntad trazar ahora un comentario del trabajo de traducción de Marian Raméntol sino de su libro de poesía aparecido en 2015: “Primaria, Decisiva e Inaprensible”.

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HAY UN ÁREA DE DESCANSO UN POCO MÁS ABAJO DE MI VIENTRE .

Hay un area de descanso...

Hay un área de descanso…

Conocí la poesía de Marian Raméntol en 2014 a través de “Hay un área de descanso, un poco más abajo de mi vientre” —Barcelona, Ediciones Atenas, aparecido en 2006—, donde advertí un decir desenfadado de la mano de un respeto preceptivo indeleble y lujoso. ¿Cómo es posible un decir desenfadado de un modo formal? ¿Cómo será posible el uso de tropos fantasmagóricos, irracionales, alucinantes y, a la vez, una formalidad clásica que acopia los registros de la oralidad moderna? Ese es uno de los pases mágicos de Marion, quien a veces se toma un respiro para expresar: Existirás cuando sea capaz de pronunciarte; o cuando dice: Nómbrame para que sea peligrosamente real; y aún cuando manifiesta: Porque dueles, / no voy a tener más remedio que creer en ti; maravillas propias de un lenguaje maduro y de una penetración poética indeclinable. Todo a lo largo de un libro de amor y desamor, afecto y desafecto (o de amores y afectos) donde aparece la realidad, el sello de la época que envuelve a la autora, con las marcas, los usos, las improntas modernosas, el “slang” de la posmodernidad con sus cuentas de colores, elevado a la enésima para enfocarlo/denunciarlo, forma que insinuó Max Frisch desde la prosa de su Homo Faber, que produjo lo necesario en el colectivo emocional de su momento. Mucho más profundamente ahora, ejerce Marian Raméntol su propio tiempo pronunciando esa metáfora donde lo trágico no carece de simpatía: Jugué al parchís con mi puzzle de huesos; La vida se pasea en biquini por la costura del beso/ que ha puesto precio al Know How de sus caderas; las neuronas son fans de Juana de Arco. Ya no la Hermes baby del Walter Faber de Frisch, con sus detallados horarios de horas y minutos y marcas, ahora, en nuestra poeta, las apariciones del mundo corriente son mucho más variadas y copiosas: Harley Davidson, Art Déco, Fórmula Uno, surf, Madame Butterfly, Eduardo Manostijeras, VIP, Chanel, Harvar (por Harvard), Michael Schumacher; la lista sería una exageración para esta nota; utiliza así el arma de la era posmo a modo de pop art para contrarrestar el conformismo y la poca creación poética que cae de algunas academias y de ambientes vernáculos infatuados, donde se repiten fórmulas poéticas del pasado en adocenado cliché. Particularmente, tengo para mí que muchos de los trabajos de “Hay un área de descanso, un poco más abajo de mi vientre” tienen una génesis de intención pentagramática.

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.  PRIMARIA, DECISIVA E INAPRENSIBLE

Primaria, Decisiva e Inaprensible

Primaria, Decisiva e Inaprensible

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“Primaria, Decisiva e Inaprensible” está dividido en tres partes: Cada calificación es un opúsculo del libro. Luego de releer el notable prólogo de este volumen —un preludio académico de la mejor prosapia firmado por M. Martínez Forega—, no haría falta expresar nueva cosa, pero admito que siempre resulta inagotable la exégesis de una obra de arte cuando, como en este caso, la es; la atención puede detenerse incluso ante cada giro metafórico, que los hay en gran número, y sería bueno recabar en las torsiones de ideas que la autora nos presenta para acentuar la semántica, porque no hay surrealismo en ellas sino vocación de hondura.

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En Primaria se reconoce el lenguaje de Marian: amplio vocabulario, tropos profusos que dan paso a las alucinaciones que cimentan los símbolos, las antítesis o paradojas que ríen de lo vano, donde los temas se abordan con una amplitud sin dobleces. Pero el color no es el mismo de Hay un área…, las ironías han dado paso a lo tenso, a una seriedad marginal, al que parece ser el límite último de la caída. El dolor, la pérdida y el reclamo tiñen estos versos con una coloratura sombría, donde la pena reflexiona, traza un cuadro de resultados y el ánimo se expresa en números negativos. Esta visión dramática de la existencia puede ser liberación de recuerdos con los que la autora se purga o purifica a través un método que acciona por la inversa (catarsis), como quien se quita un catarro bebiendo agua helada (cosa que se da en el supuesto mundo objetivo). Eso me aligera de pensar en grandes males y en celebrar este otro camino emocional que Marian propone para la evolución sin término. Somos seres que pierden, la pérdida es para todo ser vivo una constante que le propina pesar y el consecuente padecimiento: las pérdidas son inevitables, infalibles y perpetuas, sus apariciones tuercen el brío y, a poco de andar con los desalientos, lo umbrío se apersona como valla, límite, como pared primaria e infranqueable (acaso un muro edificado en o desde la niñez), el universo se detiene para llenarnos de vacío y, como el Fénix, el ave arde hasta la ceniza para renacer luego. Así se expresa Marian:

…Cada pliegue, cada mota / de esta ceniza extrajera en el pecho, / te recuerda infinita, / perfecta y con la sangre cansada.

… Como en pequeños nacimientos el aire / me multiplica, oxigena los golpes tristes / de un corazón afónico… …Duele la canción prófuga del papel / y el amarillo de las bocas, con el aire / encadenado al luto de las venas… …la mañana se ha infiltrado / en mis despojos como una blasfemia…

…Pero las tumbas / abren sus labios para todos…

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En Decisiva, Marian busca y extrema los límites. La sangre, el ardor de la sentencia, la vehemencia de cada verbo y la presencia corporal en casi todos los poemas que componen este opúsculo, hacen de “Decisiva” un arcabuz cargado con rosas y dolor, para poder inmolar a oscuras el contenido grave de todas las cicatrices, termina diciendo en “Mi pasión por la boca del abismo”, título que nos ilustra acerca del carácter de todo este segmento del libro, aunque bien podría fundirse —y hasta naturalmente— con las otras dos partes y pasar desapercibido su tono confrontativo de la muerte, que en este caso se pronuncia más que en las otras dos particiones. Los ángulos de la mirada son variados, incluso más “explicados”, sin pretender que esta palabra hiera el sentido poético, que no flaquea; es así que cobran más potencia las imágenes que las metáforas, cosa que debería resultarnos llamativa en la poesía española de nuestro tiempo, históricamente más apoyada en el lenguaje translaticio. La primera persona se mantiene fija, no frecuenta la insinuación del “tú” de los soliloquios de “Primaria”, se atreve a profundizar más pero está también más viva, desafiante, ardiente, exaltada; se siente más fuerte, acaso en la misma pena pero con mayor energía para declamar incluso los nombres apergaminados que le dan un toque floral a la muerte, donde la identificación con el lenguaje poético califica para esbozar una crítica dolorosa a lo viejo y a lo rancio: palabra vieja; por si la estrofa se esconde demasiado; pronombres anochecidos y peinados hacia atrás; etc. Trato e identificación que se formula en los primeros tres poemas de este segundo grupo, manifestando una relación ántropo-poética de notable factura.

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En Inaprensiva, nuestra poeta se acerca a la reflexión, ya no hay aquí islas imaginarias que representan un entorno al que señalar, sí continúa la magia y toda la prodigalidad verbal; ahora matiza lo confesional y lo pesaroso; incluye el cordón de plata, cuando se ve y se habla desde otro; o deviene dialógica, dirigiéndose al lector. El cambio de tono de este segmento en notorio, los decibeles se retraen a luchas abstraídas en esperas, aspiraciones y recuerdos, algunos de ellos no lejanos; la velocidad disminuye a la flema de la pesadumbre y el yo se autentica en la firmeza de los versos que ahora se toman tiempo para respirar. Es ésta la sección más intimista del libro, si bien todo el libro lo es, aquí Marian se quita el resto de la ropa para ver que permanece con un exceso de grietas, con pronombres indecisos, con una vida que tartamudea, con un superávit de esquinas, con ángulos irresolubles. Toda una construcción emocional subjetiva que declara la feliz inadaptación al medio, que es la tierra fértil de los poetas, un deber ineludible.

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COLOFÓN La feliz vibración de la poesía que es posible sentir a través de los poemas de Marian Raméntol nos llega desde esa particular penetración que despliega sobre cada idea, esa mirada que desrealiza al mundo, que le quita la piel para mostrarlo en sí misma con todas sus debilidades, que lo desata y lo vuelve a unir de otro modo dentro de sí, no sin el alto costo del dolor. Es ésta la inadaptación necesaria para la innovación, para la permanente creatividad, para alejarse de lo recurrente o remanido y entregar un fruto fresco a la mesa del buen lector. El lenguaje frondoso, enriquecido por figuras de alucinación y modernísima inventiva, hace de las imágenes y metáforas de “Primaria, Decisiva e Inaprensible” un paisaje que prodiga generosidades y señala nuevos caminos para los jóvenes poetas y para el derivar de nuestras letras.

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Marian Raméntol (Barcelona, el 27 de Febrero de 1966) dirige la revista La Náusea con la traducción de poetas contemporáneos italianos.

Además de las obras citadas en la nota, ha publicado:
• Con mi nombre doblado sobre la cama. XVIII Premio Nacional de poesía Acordes. Edita Ayuntamiento de Espiel, Córdoba, 2011.
• Poemas 2011. XXVII Concurso de poesía Ciudad de Zaragoza. Accésit Pancartas incendiarias en mi pecho. Edita Ayuntamiento de Zaragoza.
• Maldiciones del lado de la sombra. En coautoría con Cesc Fortuny i Fabré. Audiolibro-objeto. La Náusea Audiolibros (2011).
• Los muñecos diabólicos de mi caja de pájaros. IX Premio Vicente Núñez de Poesía. Edita Diputación de Córdoba (2010).
• No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos. VIII premio de poesía Leonor de Córdoba. Colección Daniel Leví. Asociación Cultural Andrónina (2009).
• Duología Poética, Un blues no es suficiente razón para morir y Pretendo que una guerrilla de poemas ataque de improviso el ático de dios (Ediciones Atenas, 2008).
• Comiendo Pelos Como Herejía Poética (Ediciones Atenas, 2008).
• La Noria del Festejo (Ediciones Atenas, 2005).
Fragmentos de su obra han sido traducidos al Estonio, Armenio, Italiano, Inglés y Rumano.
Ricardo Rubio

Ricardo Rubio

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2 junio 2015 - Posted by | ALBERTO LUIS PONZO, Anna Ventura, CARLOS VITALE, MARIAN RAMENTOL, MARTINEZ FOREGA, RICARDO RUBIO | , , , ,

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