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HOMENAJE A HÉCTOR MIGUEL ÁNGELI por RUBÉN BALSEIRO

EN LA TIERRA DE NADIE
(Reflexiones sobre poesía, sociedad y comunicación)

Ensayo de RUBÉN BALSEIRO (fragmento):

 

LA TRANSVERSALIDAD GENERACIONAL _________________________________________________________

 “Homenaje a Héctor Miguel Ángeli”

Pensar la poesía argentina es un trabajo basto que implicaría un recorrido por tendencias, agrupaciones, estéticas y hasta posiciones políticas determinadas.

Si pudiéramos dividir la poesía argentina y hacer un corte aproximadamente a mediados del siglo XX, veríamos que el primer  período de dicho siglo se ha caracterizado por el surgimiento de agrupaciones; “modernistas” “ultraístas”, “surrealistas”, “invencionistas” o bien de grupos o generaciones poéticas que de algún modo definieron una determinada estética;   así nos referimos al  lirismo del grupo de Florida, al compromiso social del grupo de Boedo; al  tono elegíaco de la generación del 40 o a  una tendencia más social o politizada de algunos integrantes de la generación del 50 ó 60.

Muchas  de estas agrupaciones, no sólo se manifestaron originalmente como oposición a una corriente anterior sino que polemizaron entre sí sobre lo que cada una creía como realidad poética o artística. Algunas de ellas se nuclearon alrededor de una revista  (Proa, Prisma, Sur,  Poesía Buenos Aires) o conformaron grupos que postularon determinada visión del arte en general o de la poesía en particular, consolidando muchas  veces  sus  posturas a través de artículos, ensayos o manifiestos.

En cambio si hacemos un recorrido por el quehacer poético desde el último tercio del siglo XX hasta nuestros días,  veremos que reina la pluralidad, la no agrupación, cada autor busca su  camino,  y un recorrido por los cafés literarios nos permitirá escuchar  un sin fin de tonos posibles. Esta fragmentación,  enriquece sin duda la producción poética ya que pluraliza los registros poéticos, aunque por otra parte,  desvincula y dispersa a los poetas. No quiero decir con esto que hoy los poetas no adhieran a determinada tendencia estética, sino simplemente que ya no es  habitual que se agrupen y desarrollen una estética de grupo, inclusive un manifiesto (como en otros momentos) que establezca lo que definen como poesía.

Sin  embargo,  cuando recorremos  las páginas de los distintos autores, vemos que ellos mismos se han encargado de mostrarnos el dinamismo de la palabra poética y la continuidad de sus voces a lo largo del tiempo. Así podemos citar a poetas que si bien comenzaron su labor en lo que denominamos generación del 40 o generación del 50, siguen hoy día, vigentes con sus propuestas, demostrando acaso que la división generacional es sólo un medio  de análisis pero jamás una forma  para delimitar o encasillar la poesía.

Lo  que impera es una “Transversalidad generacional” que hace que las grandes voces sigan vigentes a través de los cambios que el correr del tiempo fue generando.

Varios son los nombres a incluir en esta lista, pero quiero particularmente rendir este breve homenaje a un poeta;  me refiero a Héctor Miguel Ángeli, quien sin duda honra las letras argentinas y ha alcanzado a través de su permanencia y su trabajo incansable un lugar de privilegio en las mismas.

Recorrer la obra poética de Ángeli es adentrarnos en uno de los panoramas más altos de la lírica de nuestro país, un poeta verdaderamente auténtico, con una claridad metafórica y conceptual única.

Su poesía, fina, delicada, es acaso el vehículo de una espiritualidad sensible…

 

No, no es la nostalgia.

Es el sordo rencor

de amar inútilmente la belleza…

 

Su palabra nunca está ajena de la reflexión y de lo existencial…

 

Los poemas son apenas resúmenes de una penitencia

que el buen gusto nos impide revelar.

¡Si sólo fuésemos el poema seríamos tan felices!…

 

Para decir más adelante:

 

Te escribo para acostumbrarme a la decepción…

 

La sensibilidad lírica se traduce a veces en versos duros:

 

Putas, vanamente putas

llamo

a las existencias

que se ríen del propio corazón

 

Pero el poeta está inmerso en un mundo,  en una sociedad de la que no es ajeno, que lo conmueve, que lo revela y le exige decir o acaso alertar:

 

Degustar no es igual de disgustar.

Según sea,

uno hincha el vientre del arzobispo

y el otro

asume la responsabilidad de la historia.

           

Y cuando se pregunta ¿Qué es el poeta? Concluye: De un poeta sólo sabemos / que muere si no arde

La Obra de Héctor Miguel Ángeli  “arde” desde 1948 en que publica su primer libro “Las voces del primer reloj”. En 1949 funda y dirige la revista “Existencia”.  Poco después  comienza a colaborar con los principales diarios y revistas literarias del país, entre ellos: “Sur” y “La nación”.

En 1959 aparece su segundo libro de poemas “Los techos”.  Luego publica: “Manchas” (1964), “Las burlas” (1966), “Nueve tangos” (1974), “La giba de plata” (1977) que recibe el Tercer Premio Municipal y Premio Bienal de la Fundación Argentina para la Poe-sía.

Su siguiente libro: “Para armar la mañana” (1988)    recibe  la  “Faja  de  Honor  de  la  Sociedad Argentina de Escritores”.

En

1991 aparece “Matar a un hombre” y en 1999 reúne su obra poética  bajo  el   titulo de “La gran divagación”. En 2004 publica la antología temática “Animales en verso”.  En  2005  recibe  el  premio “Esteban Echeverría”  que otorga Gente de Letras. En 2007 publica  “Frutas sobre la mesa”.

Algunos poemas

 

 

Con los pies nos vamos

 

No quiero que me levanten los pies para morirme.

Que me alcen las manos, eso sí,

hasta la desembocadura de los astros.

Pero no quiero que me levanten los pies para

        morirme.

Con las manos hacemos la ternura y la nostalgia.

Con los pies nos vamos.

Y cuando me vaya

quiero ser toda mi despedida.

Porque estoy traspasado de materia,

de materia inflamable y aleatoria

que no me deja en paz, que me persigue

y que no quiero olvidar cuando me vaya.

Las cosas están altas y en la altura me arrastran.

Todas las cosas son, se me parecen:

el sueño intestinal del ave,

la orquídea en el vientre de los muertos.

Debo irme con ellas,

transportado por esta permanencia.

Tan grande es el dolor de nuestra marcha,

tan grande y tan amigo,

que no quiero que me levanten los pies para morirme.

Quiero ser todo el que fui cuando me vaya.

 

 

Envío de una mariposa que viene de la infancia

 

Querido Miguel:

cariñosamente

encontré

una mariposa para vos

en el cuerpo de mi infancia.

Parpadeaban sus colores

en mi jardín de tierras ausentes

frente a una casa

poblada de padres.

Yo sé que es muy poco

lo que puede decirse

de una mariposa

pero resulta que a ésta

la maté yo

y muy alegremente

y muy alegremente también

la enjoyé con alfileres

y la puse a trabajar de recuerdo.

Eso ocurrió

un día

en que aquí y allá

asomaba el verano

su nariz de payaso.

Así ha coincidido

mi infancia

con tu edad desolada.

Esta mariposa es mi único crimen,

cometido

cuando el crimen podía sorprender.

Hoy matar a un hombre

es más común

que matar a una mariposa,

por lo tanto

necesito admitir

que todo es insignificante.

Me parece oportuno entonces

enviarte

esta frágil memoria de las flores.

Recibila

como un nada fantástico testimonio

de que algún día

puedo matarte

muy atentamente.

Firmado: Roberto

 

 

La giba de plata

 

Cuando me quedo solo

apago la luz

y con un espejo

empiezo a sacar resplandores

de mi giba.

He nacido tan monstruoso

como todas las cosas de la tierra.

Cualquier resplandor

puede ser un ángel,

el ángel que sin duda

destruirá el espejo.

           

 

De su último libro, “Frutas sobre la mesa”  que es sin duda el vivo ejemplo de la vigencia, de la vista y el oído atento a los que hacía referencia en párrafos anteriores, citaré:

 

 

Juicio Oral

 

Vamos a ver:

estás aquí, sentado en un café

y escuchas las hermosas palabras

que te dicta tu inseparable compañera,

esa Poesía que nunca sabes

si es una puta o una santa

aunque no importa mucho

porque siempre es una mujer de noble corazón.

Analicemos:

las hermosas palabras no pueden ser reemplazadas.

Eso implicaría  una infamia

cuando caen sobre las fotografías del mundo.

Por ejemplo:

la cabeza cortada de un adolescente

rodando en el asfalto.

Sin embargo esas palabras no sirven

para detener al esbirro

que mañana cortará otra cabeza.

Ahora bien:

la palabra es siempre una desesperada

en el crepúsculo del desierto.

Pese a sus fulgores,

no puede resolver sin la idílica sombra.

Una prueba:

Pobrecitos los poetas!

Quieren ser útiles, salvar las armas,

luchar por todos contra el muro del vacío,

pero la belleza siempre los traiciona.

Oh, sí, pobrecitos!

Última instancia:

la poesía renace en una guarida de alucinados.

Conclusión:

se te va la vida

en lo que no dices y en lo que no haces.

Te queda, muy pequeña, la muerte.

 

 

El pan y la madera

 

No pongas el mantel, niña.

Deja la mesa al desnudo.

Deja también el pan al desnudo.

Que se vean juntos

el pan y la madera.

El calor y la dicha

nacieron de esa cita.

Mi padre llevó las horas.

Mi madre llevó un cesto

trenzado con el cielo.

¡Cuántas veces el sol

entro con ellos!

No pongas el mantel, niña.

Ahora no, después sí,

cuando se duerma esta ráfaga

de retratos todavía dorados.

Mi padre se acercó al desvelo.

Mi madre se acercó a una fuente

con ángeles custodios.

Si hay fantasmas en las sillas

son espejos del silencio,

del silencio y nada más.

Pronto llegará el momento

de iluminar la comida.

No pongas el mantel.

Deja caer la ilusión

sobre el pan y la madera.

 

 

Una sombra ya pronto serás (Tango)

 

Amargado, vos, amargado…

sí, vos, que como Baldomero Fernández

soñaste alguna vez que tan sólo dos versos

podían salvarte de la muerte,

Vos, ahora, el que vive de su mitad,

no sabes escribir un verso

por lo menos cursi

para cubrir las apariencias,

ni tampoco un testimonio fiel

                        de tu ilusión gastada,

                        de tu tiempo perdido,

                        del horror de tu giba de plata.

Has quemado amores

en un único gran amor

que ni siquiera te recuerda

y ahora escribis estas líneas

que sabés no son poesía,

apenas son palabras corrompidas

en la difícil sucesión,

difícil y oscura como el mar flotante del desvelo.

Allí te encontrás, aunque sin reconocerte.

Es una foto mal sacada de la fiesta,

muy distinta pero igual

a la que sacó la sonámbula de las aguas grises

cuando vio el resplandor de tus ojos

y dijo:

“en el camino (en el caminito)

una sombra ya pronto serás”

 

No voy a agregar palabras, las palabras sobran, creo que la simple lectura de los textos citados es una muestra cabal de lo expuesto.

Rubén Balseiro

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22 noviembre 2018 - Posted by | HECTOR MIGUEL ANGELI, RUBEN BALSEIRO | ,

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