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PAPAÍTO PIERNAS LARGAS, de JEAN WEBSTER, por Adriana Salinardi

JEAN WEBSTER

Jean Webster

Jean Webster

Escritora norteamericana. 1876-1916. Nació en Fredonia, Nueva York.Hija de Charles Webster, socio de Mark Twain. Años antes de casarse fue autora de historias para chicas, entre las que fue muy popular Papaíto piernas largas, de la que se haría una película en 1955 protagonizada por Fred Astaire. Falleció joven,cuando nació su hija.

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Papaíto pierns largas

Papíto piernas largas

Hoy siento oportuno acercar en el tiempo a una autora y a una de sus obras, que marcó mi adolescencia, la adolescencia de antes, aquella cargada de libros y amores platónicos mezclados con juegos de niña. Por eso justamente, por la ilusión que rodeaba la posible llegada del amor por primera vez, es que la historia de Judy Abbott se hizo carne en mí. Hablo de la maravillosa novela de Jean Webster titulada “Papaíto-Piernas-Largas”. Alice Jane Chandler Webster, tal su verdadero nombre, nació en 1876 y se fue en 1916, luego del nacimiento de su única hija. De una existencia apasionante y plagada de historias personales, viajes y variadas vivencias hasta político-sociales, nacieron cuentos y novelas, entre los cuales encontramos “Daddy-Long-Legs”, tal el título original. La magnífica estrategia de la autora para mantenernos ávidos por leer la próxima carta es un logro consumado. La vida de la pobre huérfana va descubriéndose al lector a través de epístolas. Esta forma de comunicación, forzada en un principio para que la apadrinada mantenga al tanto a su benefactor, luego se transforma en una necesidad para la joven, que a medida que se convierte en adulta e ingresa en el mundo, con todo lo que ello implica, descubre el amor. El lector paladea cada esquela, ingresa en el mundo universitario y viaja con Judy hacia el campo, juega con sus papeles en blanco donde vuelca sus primeras letras como novel escritora y suspira por el hombre de sus sueños.

Obra entretenida, inteligente, suspicaz, tierna, con una protagonista de carácter, capaz de valerse por sí misma en mil situaciones, con el temple necesario para sobrellevar el dolor, la soledad y la diferencia social en una época histórica en la cual esto último se tornaba tarea compleja. ¡Qué hermosa sensación es para mí hoy hablar de esta obra que sigue a mi lado, aún cuando ya pasaron tantos años desde la primera lectura! Perdí la cuenta, no sé cuántas veces recorrí sus páginas, que hoy evolucionaron su color al ocre amarillento. Y digo evolucionaron, sí, porque aquel libro que aún con el color de los años sigue siendo elegido para posarse en nuestras manos y trasladarnos a lugares y situaciones salidas de la creatividad del autor, han superado el tiempo y el espacio. Son obras eternas. De una eternidad compartida por generaciones que seguirán saboreando sus líneas y disfrutando con alegría cada “Querido-Papaíto-Piernas-Largas:…”

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Adriana Salinardi

Adriana Salinardi

 

22 agosto 2015 Posted by | ADRIANA SALINARDI, JEAN WEBSTER | , , | 1 comentario

REDOBLE POR RANCAS, de MANUEL SCORZA: La moneda que deja caer el traje negro, por Adriana Salinardi

La novelística de Manuel Scorza es una de las más creativas de América Latina —y se extendería sin esfuerzo al mundo todo—; cada capítulo es un dechado de ingenio donde el humor y lo trágico caminan tomados de la mano. La denuncia del abuso de los poderosos que surge de sus textos no mella en absoluto el arte creativo de este gran novelista peruano. 

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“Redoble por Rancas”, novela de Manuel Scorza.

Sobre el incio: El sol que deja caer un traje negro

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Manuel Scorza - Redoble por Ranacas

Manuel Scorza – Redoble por Rancas

Al comienzo, la novela parece un relato costumbrista, bañado con un halo de misterio e incipiente oscuridad, aunque este inicio transcurre antes del anochecer. Es a través de una sinécdoque que el doctor don Francisco Montenegro es aludido a través de un misterioso traje negro que atrapa desde su aparición en escena y mantiene absorto al lector, aún cuando no se descubre la real identidad de quien lo viste.

La exacta y hasta insolente descripción sumamente detallada de cada segundo del último minuto en que el traje negro no es más que eso, nos coloca en esa plaza, debajo de aquellos árboles y hasta nos es permitido oír las palabras del Alcalde de Yanahuanca, poniendo sobre aviso de la pérdida al distraído caminante: se le ha caído una moneda. A partir de ese momento, el brillo de la célebre moneda enceguecerá nuestros ojos, que solo podrán ver en la propia imaginación la interminable sucesión de personajes que admirarán con disimulo y temor, su redondez. Allí, niños y ancianos, jóvenes y adultos, mujeres y hombres y hasta los perros callejeros detendrán su paso frente a ella; o quizás al costado, para observar la forma, brillo y color de tan suculenta tentación. Y no será suculenta por el valor, sino por el intrínseco significado en el imaginario del pueblo. Y ese desfile interminable que a lo largo de los meses pasará de ser novedad a sagrada tradición, permite inferir cuál es la idiosincrasia del lugar. ¿Podemos imaginar a un forastero levantando el brillante estímulo y metiéndolo en el bolsillo? Y de ocurrir tal afrenta, ¿cómo reaccionarían los guardianes del tesoro que mantiene impolutos a los ciudadanos? De dejar de existir ese pequeño monumento a la honradez (o al miedo exagerado de quienes ven en el doctor don Francisco Montenegro a un hombre colosal y todopoderoso), ¿de qué modo continuaría la existencia cotidiana de ese mundo pequeño y respetuoso? Prueba de fuego, símbolo de respeto, incitación y hasta fetiche podrían ser sinónimos absolutos que describieran el significado de la dorada moneda, que quizás haya sido ofendida por el sol, el viento, la lluvia y hasta por el desparpajo de algún perro mancillando su refulgente faz. Alguien podría preguntarse cómo se originó tanto revuelo y aún así el mismísimo traje negro no se anotició del hecho.

Manuel Scorza

Manuel Scorza

Quizás sí lo hizo. Quizás justamente ese pensamiento es el que ocupa su mente mientras observa la plaza, asomado al balcón de la casa que habita. Quizás cada tarde, justo antes de las seis, se encuentre frente a la repetida encrucijada. ¿Deberá o no recoger la moneda? De hacerlo, pondría fin a los sueños de muchos, al orgullo de otros por pasar un día más sin robarla, al sutil romanticismo de tener en esa plaza el emblema del propio don de gente de los ranquianos. Entonces, quizás, el traje negro prefiera caminar un día más sin levantarla, permitiendo de este modo que cada habitante del poblado la disfrute o la padezca, del modo que más le plazca. Después de todo, si tanto le temen y en definitiva la moneda es un símbolo más de su propia concupiscencia sobre los pobres conciudadanos… ¿quién es él para privarlos de tan célebre presencia?

Adriana Salinardi

Adriana Salinardi

 Adriana Salinardi

22 junio 2015 Posted by | ADRIANA SALINARDI, MANUEL SCORZA | , , | 6 comentarios