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MARIO TREJO por AMADEO GRAVINO

Mario Trejo y su libro El uso de la palabrA

 

Mario Trejo

Mario Trejo

En una nota publicada por una revista literaria española ha dicho con lucidez nuestro compatriota Adrián Desiderato, respecto a la poesía escrita en nuestra lengua en los años 60: La poesía de esa década tan rica en cambios significativos para el mundo, se caracterizó por una popularización del decir poético, en cuanto ella se sintió responsable de su cotidianidad, su contemporaneidad y de los grandes llamados de la historia.

 

Asimismo, y según múltiples ejemplos que avalan la opinión de los más destacados estudiosos de la historia de la poesía latinoamericana: A mediados de los años 60, con la edición del libro El uso de la palabra (Casa de las Américas, Colección Concurso, La Habana, Cuba, 1964), perteneciente al poeta argentino Mario Trejo, nacido en 1926, se produce un vertiginoso cambio de estética dentro del panorama de la poesía latinoamericana contemporánea: cambio determinado por una superación de la estética prevanguardista que venía prevaleciendo en la poesía escrita y publicada en nuestra lengua hasta entonces. Para Saúl Yurkiévich: Desde la publicación del libro El uso de la palabra de Mario Trejo en adelante, se inscribe entre los poetas americanos que se expresan en lengua española, un ámbito poético que por ser cosmopolita no resulta menos latinoamericano.

En efecto, y para decirlo con nuestras propias palabras, desde la aparición del libro de Trejo, se hace notable que los más inspirados poetas latinoamericanos de entonces, dejan de lado la influencia que venía ejerciendo sobre ellos la obra de Pablo Neruda y pasan a proponer la estética perteneciente a César Vallejo como el paradigma válido para sus obras. Veamos el fragmento de un poema del libro de Trejo del que nos estamos ocupando, y que lo manifiesta expresamente:

 

César Vallejo/ danos tu violencia/ tu cresta histórica/ tus manotones célebres/ tus a tientas con tanta puntería/ tus formidables que te sobreviven

Mario Trejo - El uso de la palabra

Mario Trejo – El uso de la palabra

 

 

Por ello, podemos decir que fue a partir de la aparición de la edición original de El uso de la palabra, libro ganador del Premio Casa de las Américas 1964, que la poesía latinoamericana escrita en nuestra lengua pasó a ser una temporalidad conflictiva; que fue desde entonces que ella pasó a ser una pugna con y por el lenguaje: “una obstinación de años y distancias”, “una tensión entre los muertos y las profecías”, para decirlo con dos versos de Trejo.

 

Para el lector de nuestros poetas de entonces, resulta evidente que ya a partir de mediados de los años 50, también los poetas latinoamericanos, los que no habían sufrido los efectos de la posguerra, fueron cayendo en un gran agujero existencial al igual que los poetas de otros lugares del mundo tan afectados por la contienda; por lo que a ellos también el mundo se les volvió confuso, difuso, vacilante, inhabitable; y la vida se les tornó una paulatina anulación, un verdadero combate contra la desesperanza, la náusea y la nada; combate al que nuestros poetas se plegaron armados sólo con las armas del idealismo romántico, con la creencia en los poderes de la poesía. Y digamos, de paso, que en forma especial para Trejo, ella, esta cenicienta, la poesía, siempre siguió -y sigue siendo- un ansia de absoluto; un ansia de purificación; un ansia de holocausto en las hogueras de la vitalidad o en el enajenamiento liberador, en el naufragio, la disolución o la regresión al caos primigenio.

 

Y ante esa realidad, a Mario Trejo, como a otros artistas de nuestro continente de esos años, sólo se le presentó una salida válida: la revolución: y así lo dice él en otro de los poemas del libro que re-visamos:

 

América mía dame tus quejidos/ Revolución dame tus latidos/ No importa que los años se gasten/ y me gasten/ Hombre usado/ Poeta adicto/ al tiempo que fabrico/ tiempo que a otros servirá/ El poeta y yo/ viviremos siempre a la intemperie

 

Además, en el apartado de la obra que reúne poemas de inspiración política, vemos que Mario Trejo abandona las metáforas deslumbrantes y los ensambles de corte surrealista propios de cierta poesía escrita en los años 50, para adoptar una expresión directa y coloquial, distintiva de las nuevas corrientes expresivas que han de prevalecer en la poesía escrita en nuestro continente. Por lo que podemos decir junto con un gran conocedor de la poesía de Trejo como Alberto Vanasco, que: Allí ya el soliloquio del poeta busca convertirse plenamente en coloquio. Allí ya el poeta busca participar directamente en el combate de denuncia y liberación. Allí el poeta busca comprometerse plenamente con la realidad, con el aquí y el ahora.

 

Para finalizar estas notas, digamos que en su conjunto el volumen de Trejo presenta diversas contradicciones muy propias de su momento de publicación y de años posteriores: ya que recoge en sus páginas poemas distintos y distantes; ya que, asimismo, se nos presenta como una acumulación heterogénea: por su diversidad temática y estilística, por su diversidad estética basada en el conflicto todavía irresuelto entre lirismo y prosaísmo, entre delirio y rutina, entre heroicidad y pusilanimidad, entre deseo y realidad. Contradicciones muy características del arte moderno, que son asumidas y tratadas con sarcasmo por el poeta, pues la poética de Trejo es una poética conflictiva, contrastante, crítica: una poética en crisis que expresa un mundo en crisis.

 

 

 

En apoyo de lo expresado, pasamos a mostrar algunos poemas del libro de Mario Trejo:

 .

Para partir, para llegar

 

También aquí se quiso huir

dejarlo todo atrás

reanudar el silencio

desbaratar una copiosa primavera

pasar por alto algo más todavía

 

Pero muchos años han pasado por este poema

con muertes y orgasmos

amores y guerras

soledad y dictadores

 

El tiempo es una paciencia

largamente presentida

y elástica

 

Ya no hay tiempo que perder

en mitos y melancolías

 

Ya no es tiempo de perder

 

 .

Plegaria nocturna

 

Esta agitada vida me lame como un perro

 

Caras sin enterrar

sueños sepultados

ojos porfiadamente abiertos

perfiles que acechan todavía

amenazas

cráneos de golpe

cabellos sin caricias

uñas que galopan desmesuradamente solitarias

hacia el amanecer después de la batalla

uñas que arañan pizarras y paredes

y no terminan de clavarse nunca

 

Oh pesadilla de náufrago

en una isla que es puro desierto

arena arena y médanos y arena

clavado a mediodía

solo a solas con el Solo

 

 .

 

El tiempo y sus adictos

 

 

 

América y yo

hemos estado haciendo tiempo

la mitad de la vida

esperando a la Gran Señora

 

Rabia paseada al sol

perseguida de norte a noche

Hasta cuándo habrá que esperar?

Funeral de los poemas insomnes

saciedad y estallido

haciendo tiempo estoy

gastando el tiempo

 

América mía dame tus quejidos

Revolución dame tus latidos

No importa que los años se gasten

y me gasten

Hombre usado

Poeta adicto

al tiempo que fabrico

tiempo que a otros servirá

El poeta y yo

viviremos siempre a la intemperie

 

26 septiembre 2015 Posted by | AMADEO GRAVINO, MARIO TREJO | , | Deja un comentario

LA POESÍA DE ANTONIO ALIBERTI POR AMADEO GRAVINO

Antonio Aliberti

Antonio Aliberti

 Antonio Aliberti nació en 1938, en Barcellona Pozzo di Gotto, provincia de Messina (Sicilia, Italia) . Vivió en nuestro país de 1951 hasta julio del 2000, cuando falleció. Durante esos 50 años de residencia entre nosotros, él se dedicó a la difusión de la cultura, en forma especial de la poesía. Trabajó en medios gráficos como periodista literario. Fue asesor de editoriales, corresponsal de revistas italianas, traductor de autores argentinos al italiano y de italianos al castellano. Fue un generoso antólogo y el editor de la publicación de Poesía ZUM ZUM que difundió a poetas argentinos e italianos en versiones bilingües. En síntesis, Aliberti ha sido un gran trabajador, un animador relevante de nuestro panorama poético. Además, fue un poeta serio, inspirado; un creador valioso que siempre intentó ofrecer lo mejor de su talento en sus poemas. Por eso, este trabajo de aproximación a su quehacer intenta abordar algunos rasgos característicos que se manifestaron a lo largo de la evolución de su obra poética, la que en-tiendo que no debe ser olvidada, pues ha sido tan rica como personal. Tomo como punto de partida para mi trabajo su antología poética “Apuntes de 20 años” (Correo Latino 1991), que agrupa -en unas 200 páginas- notas dedicadas al estudio de su trabajo y ciento sesenta y cuatro poemas seleccionados por Aliberti de sus libros publicados. Y digo que coincido con la opinión de Débole, prologuista del volumen, que expresa que, para él, la obra del poeta se divide en dos partes y que la primera abarcaría desde Poemas (1972), su libro inicial, hasta Mareas del Tiempo (1981), séptima publicación. Incluyendo los libros El Hombre y su Cáliz (1973), Tráfico (1974), Ceremonia Íntima (1975), Cuestión de piel (1978) y Estar en el mundo (1979/80).

Apuntes de veinte años

Apuntes de veinte años

Asimismo, coincido con Débole cuando manifiesta que: en ese primer momento de su obra, las vertientes de Aliberti guardan estrecha relación con su condición de emigrado, cosa que certifican estos versos que cito:

Del árabe heredé este cuerpo árido,/ este galope incesante de caballos/ en el desierto interminable,

Por lo que, y siempre según el juicio de Débole que comparto: en esos volúmenes el mar vendría a ser un claro simbolismo del amor-odio, ya que representa allí el espacio vacío que habría dejado la vida del poeta entre dos orillas lejanas, a las que nunca más podrá volver a unir; lo que fue dicho por el poeta en versos como los que siguen:

 Si he de viajar, quiero ir/ -más allá del mar-/ a un pequeño pueblo/ anclado en medio del bosque/ como un milagro.

También entonces, podemos advertir que en los textos de Aliberti, el tiempo y su inestabilidad, como asimismo la preocupación social, se entroncan con el intento de reconstruir una niñez que excedería su memoria personal o, que tal vez pertenecería a la memoria atávica. Pero, sin embargo, los poemas de Aliberti de entonces, tampoco se apartan de la realidad; esto aunque no la nombrara explícitamente y sólo la rozara a veces, encubierta, generando nuevas sensaciones que van más allá de esa misma realidad. Registro, como ejemplo estos versos:

Me duele -este tiempo-/ como una lágrima viva.

En relación con ello, escribió Alberto Luis Ponzo, al referirse a los primeros libros de Aliberti: Ya en 1973, su íntima indagación le hace desechar un recurso frecuente por aquellos años: el de la crítica social retórica y estéril. Su sensible lenguaje no se confunde, sin embargo, con la actitud evasiva típica de otras corrientes de la época. Y una muestra de lo dicho por Ponzo es el pasaje del poema que dice:

A la ciudad le ha salido/ un harapo,/ que gime con el viento/ como un pájaro.

Para comenzar el tratamiento de la segunda parte de la obra de Aliberti, digo que el libro que sigue al ya mencionado Mareas del tiempo, es el que se titula Lejanas Hogueras, también de 1981 y que puede ser considerado un libro de ruptura. Es una obra dividida en dos partes, de varios tiempos breves cada una. Libro inspirado, denso, de características poco comunes en la poesía de nuestro país. Encontramos allí una manera de agotar las obsesiones que llenaban los libros anteriores del autor: pasado, presente y futuro desfilan sucesivamente por sus páginas. También hay allí, intuiciones, confesiones, relámpagos de una vida que va definiéndose como una grieta, según anotó Débole y fue dicho así por Aliberti:

La grieta/ por donde me pierdo,/ los trozos de mí mismo/ desencontrados.

Antonio Aliberti y Ricardo Rubio (1996)

Destaco que ese libro se publicó en edición bilingüe y recibió importantes premios en nuestro país y en Italia. Justamente en aquel país, al comentarse el libro, se habló de un realismo metafísico y de un regreso a la palabra pura. Lo que es indiscutible es que, en este volumen, el autor ha logrado fundir sus experiencias de origen, las de su infancia en Italia que trataba en los textos primeros, con las acumuladas entre nosotros. Se me ocurre el siguiente ejemplo:

El hombre es una historia repetida/ se hace y deshace con el tiempo.

También este volumen demuestra que Aliberti ha crecido como poeta y es ahora dueño de una voz personal, de un estilo propio y reconocible.

Asimismo, pertenece a esta segunda parte de la obra de Aliberti, el libro Límites posibles (1983). En este volumen formidable, según lo manifestara Raúl Gustavo Aguirre, el poeta hace gala de un ritmo muy marcado y nos permite saber que sus fantasmas y sus obsesiones se han multiplicado considerablemente; lo que se nota en los versos que siguen:

No es realidad lo que se toca;/ realidad es fuga,/ es luz que se desangra.

También allí vemos que su lenguaje es más suelto y que se nos ofrece más expandido. Además, como lo señaló Débole, llama mucho la atención aquí el uso de un recurso que le otorga a los poemas mucha fuerza y gran dinámica: el remate utilizado a la manera en que se utiliza en los cuentos. Ejemplo de ello es el siguiente remate de un poema:

Lo absoluto ha pasado/ y ha dejado un charco donde nunca/ hubo nada.

En 1986 Aliberti publica Cuartos contiguos, libro considerado como de transición por Jorge Ariel Madrazo, para el que: El resultado general es un tono más carnal, más realista y metafísico a la vez. En esta obra notamos también su definitiva inserción en los problemas de nuestro país. Vaya una mínima muestra de ello:

Hasta que a los vientos del Sur los hice míos.

Esta actitud, sin ser del todo nueva, se manifiesta en plenitud, mediante una mayor riqueza técnica y a partir de un más atrevido uso de las palabras y la emisión más sólida y firme de la voz. Podemos verlo también en estos versos:

Son tantos los hermanos que he perdido/ que ya el goce se me hace necesario.

De 1987 es Todos recordaron a Casandra, el título más significativo de Aliberti y uno de los mejores libros de poesía de los últimos años. Es un volumen crítico, como todos los del poeta, aunque aquí la crítica se centra no sólo en lo cotidiano, sino sobre todo en la conducta de los intelectuales ante una sociedad que va olvidando valores que alguna vez la sostuvieron. Algo de esto dicen los siguientes versos:

Los héroes que no fuimos, que nunca más seremos/ (corchos que flotan en el pecho/ padecen cada día una derrota)

También destaco que en este libro, sorprendente en más de un sentido según Débole, se manifiesta en plenitud la formación clásica de Aliberti, sus  conocimientos sobre mitología, arte y cultura griegas, sobre música, teatro y literatura en general. Asimismo, aparecen claramente en este volumen, las intenciones humanísticas del poeta y un recurso que, sin serle desconocido, pasa a ser empleado ahora con gran maestría y efectividad: el sarcasmo. Doy una muestra:

hay que reclutar a los desamparados/ poner-les un sello, una misma mueca en la cara/ que nadie pueda confundirlos así como así

“Apuntes de 20 años”, la antología de Aliberti que tomé de base para este trabajo, se cierra con poemas del libro Delicado equilibrio (1991) y con el texto hasta entonces inédito titulado Pavesiana, el que despliega una técnica perfecta que se apoya en riquezas de música y vocabulario para rendir homenaje a Pavese, penetrando en el espíritu del autor italiano de post-guerra, pero sin caer en la imitación servil. Veamos un breve fragmento:

Este es un barrio de hombres muy solos/ que van al trabajo y vuelven sin ganas:/ salen mirando un cielo cobrizo/ y regresan de noche contando sus pasos

Para terminar, afirmo que la lectura de los textos que integran La mujer que llegó al atardecer, incluidos en el volumen El llanto de Aquiles (1994) -libro de estudio de la obra de Aliberti, de Agustín Gribodo-, Incierta Vocación (1995), volumen de muy destacables méritos, y Nessun maggior dolore (1997) -obra póstuma, escrita y publicada en idioma italiano por Aliberti-; es decir, toda la poesía publicada en vida por el autor luego de la antología “Apuntes de 20 años”, sólo me ha confirmado la impresión de que Aliberti ha sido una figura notable de nuestra cultura. Que Aliberti ha sido un valioso creador que supo construirse un modo personal de comunicarnos su mensaje siempre cargado de sentido sin tener necesidad de integrarse a movimientos de moda. Que Aliberti fue un poeta talentoso, original, que en su obra supo sortear el riesgo de la uniformidad paralizante mediante el empleo de un tono variado y auténtico, el que le posibilitó ser siempre actual y comprometido con su tiempo y, a la vez, con los más altos y permanentes valores de la poesía.

Andrés Utello, Adriana Florentino, Ricardo Rubio, Graciela Ferrer,

Antonio Aliberti, Raquel Bottarini

San Marcos Sierras (1997)

.

Para confirmar lo dicho hasta aquí, veamos ahora una mínima muestra de los poemas de Aliberti:

.

.

(Abrí todas…)

.

Abrí todas las puertas

y no había nadie

busqué por mil senderos

con mi sombra a cuestas:

¡ni yo mismo sé lo que persigo!

 

Lloro,

y mi llanto no se ve;

pero yo lo siento animado,

lo llevo de la mano

como a un ciego.

 

Piso la tierra, ligero,

grito,

y nadie me escucha.

Mi grito es de muy hondo,

es viejo

muy viejo:

tiene la edad de mi raza.

.

.

(Fuimos hechos…)

.

Fuimos hechos con restos de cenizas

calcinadas

por un verano grávido de fuego.

Tenemos el mismo rostro

absurdo

de la madera arrancada de la tierra,

los mismos hombros fatigados del hachero.

 

Juntos,

habitamos un alba de silencios

bajo jirones polvorientos

de estrellas.

Nuestra forma de callar

es jugando con los escombros de alguna sombra;

nuestro diálogo

aturde a los ríos y al viento.

 

Somos el breve latido

de un rayo de sol en los cristales,

el llanto de un niño

bajo la cúpula de un templo:

el profundo estremecimiento de la tierra.

.

.

 

Amanecer

.

Caminar por las calles, a cierta hora del día,

cuando el sol es un vidrio fácil de romper,

es como rozar un sueño con el hombro.

 

Se siente una pereza de comienzos del mundo,

el viento que levanta la paz de los abismos…

y un río transcurre suave por las venas.

 

El ojo es veloz en el asfalto;

sobre un sitio final del infinito

una muchacha aleja de su cuerpo,

con agua fresca, el rubor de la noche.

 

Yo cuido un absurdo rebaño:

una muchedumbre de palabras afinadas,

alguna idea morbosa de conquista…

(conquistar el aire por ejemplo,

abordar con un beso la boca del planeta,

alcanzarle un vaso de agua a la cara del verano)

y sueño que se mueren las sombras,

como mueren los buitres, en soledad.

 

Caminar por las calles, a cierta hora del día,

es como rozar el viento con el alma.

7 junio 2015 Posted by | ADRIANA FLORENTINO, AMADEO GRAVINO, ANDRÉS UTELLO, ANTONIO ALIBERTI, GRACIELA FERRER, RAQUEL BOTTARINI, RICARDO RUBIO | , , , , , , | 1 comentario

RE/CUENTO EN KHORASAN, de Amadeo Gravino

Re/cuento en Khorasan, de Amadeo Gravino.

PALABRAS DE SUSANA LAMAISON EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO:

Re/cuento en Khorasan atrapa desde el título. Se trata de una obra poética singular con una estructura diferente. Está conformada por 15 apartados de despareja brevedad, en donde el autor, hábil hombre de teatro, juega con el diálogo entre figuras grandiosas de la literatura y el arte en general.

En esta obra la presencia de la barra inclinada, el guión y la bastardilla resignifican el signo lingüístico, lo enriquecen y permiten que nuestra imaginación vuele estimulada por el incentivo que el autor propone.

“Recuento” significa volver a  relatar, narrar, contar, pero también “recuento” es un inventario, la comprobación del número de personas o cosas que forman un conjunto.

¿Por qué Khorasan? Khorasan, también llamada Jorasan o Jurasan, es una de las 30 provincias de Irán, ubicada en el NE, limítrofe de Turkmenistán y Afganistán, famosa por sus caballos, por sus alfombras y por los cultivos de azafrán. Su nombre significa “donde el sol nace” y he ahí la primera afinidad con el contenido de estos poemas en prosa. En ellos está la luz que es la sabiduría del hombre que se enfrenta con la muerte y le echa una mirada evocadora a su pasado por el que transitan madre, padre, mujeres, amigos, vivencias, lugares, gustos, aficiones. Aparece el hombre en soledad enfrentado a Dios, que camina hacia un final, “sin mina fiel ni madre que lo abrace”.

Khorasan en su larga historia ha conocido múltiples conquistadores: persas, griegos, árabes y turcos, entre otros, y ahí, la segunda razón del título, porque esta obra tiene la magia de las literaturas persa y árabe, de las que aprendimos tanto el arte de narrar como el de aplicar la mirada detenida que toda buena descripción demanda.

Tampoco es casual que Khorasan fuera la ciudad natal de Ferdowsi, autor de Schah-Nameh, uno de los más importantes monumentos de la literatura persa. Había sido conquistada por Mahmoud en 1037 y entregada a su hijo Masoud, por su afición a las letras y por su protección a los poetas. Obviamente desde el enunciado inicial  subyace el culto a las letras y a los poetas, que Amadeo ejerce en su vida y en este espacio del Café Literario “Antonio Aliberti”.

“En este lugar el aire flota, como música, como humo; a veces golpea con puños de tormenta; el aire: libro cargado de presencias.”

El lugar que como él dice es casa de Dios, casa del Sol: “espejo donde el mundo se mira y el pájaro eterno que canta sigue enseñándonos, a pesar de todo, cómo subir al cielo”.

Dice Gravino: “este rincón engendra voces que nos descifran”.

No encuentro que en otras obras de Amadeo sea tan amplia la enunciación directa o indirecta de escritores argentinos y universales, así: Nalé Roxlo, Fernández Moreno, Cortázar, Carriego, Borges, Homero Manzi, y Neruda, César Vallejo, Cervantes, Quevedo, Juan Ramón Jiménez, y Poe, Kafka, Baudelaire, Rimbaud, Hölderlin, Novalis, Georg Trakl, Dylan Thomas, Ray Bardbury, Raymond Chandler.

También de compositores e intérpretes: Bach, Mozart, Haëndel, Malher, Canaro, Gardel, Goyeneche, Louis Amstrong, Charlie Parker, Julio Iglesias, Fabiana Cantilo.

Y de pintores: Rafael, Botticelli, Modigliani, Fra Angelico, Rubens, Tiziano, Degas, Van Gogh, Chagall, Héctor Basaldua. Como de hombres del cine: Chaplin, Fellini.

E igual que en Postales de la Memoria aparecen los productos y las marcas de uso frecuente. Así, el caldo Knorr, el desodorante Rexona, la pomada Cobra, el jabón Odex, y el detergente Cierto, la virulana, y en el orden de las bebidas , la Coca Cola, el Cepita de Uva, el Fernet Branca, la caña Mariposa, y después, el Geniol.

Este Recuento nos habla de la amplitud de conocimientos de Amadeo, de sus gustos literarios y musicales, de sus temáticas, y – aunque no es el propósito de estas palabras – se podría hacer un entrelazado de hilos que unieran a estas figuras, por una u otra razón, por una u otra pasión o problemática y, en medio de esa urdimbre, encontraríamos a  Amadeo hombre, autor y poeta, desenmascarado, desnudo de toda vestidura, real, auténtico, genuino, palpable.

Los grandes personajes se transpolan, circulan, entran y salen de la escena, dialogan, reflexionan, conjeturan, son todos y uno mismo, y son el mismo Gravino que se muestra y que dice a través de otras voces que él ficcionaliza en encuentros desiguales, contradictorios, anacrónicos. Khorasan es Iguazú, Asunción, Buenos Aires, Cañuelas, Montserrat…El lugar donde los seres que son él mismo se cuestionan, plantean sus dudas y buscan su respuesta.

Como en la vidriera de los cambalaches o como en los cristales multicolores de un caleidoscopio aparecen el bandoneón y la cantina, la ginebra y el licor, la plaza, la calesita y el circo, los violines, el lamé y la muselina, los autitos chocadores y las hamacas voladoras, candelabros y latas, el cuaderno y las pinturitas, los caracoles y la arena, jirafas y elefantes, el malvón y la madreselva.

La estructura sintáctica es clarísima, compleja y perfecta. Abundan las oraciones unimembres exclamativas precedidas por interjecciones: ¡oh dulce azucarada! , ¡oh tierna figurita!   El uso de vocativos, siempre en posición inicial: amigos míos, querida mía, querida; la adjetivación múltiple: calles desesperadas, locas, violentas calesitas; recuerdos anaranjados verdes y un uso curioso del sustantivo modificado en forma directa por otro sustantivo, como para ampliar el concepto y embellecerlo aún más: estrellas-prendedores, pechos-confite, estrella-libertad, corazón-manteca, ojos- dulce de leche, manos-palomas, mago-poeta, pétalos-olas.

Toda la obra es sumamente plástica; es plena de imágenes visuales y de personificaciones que aparecen como manifestaciones de deseo de una mente libre y soñadora y de un espíritu inquieto y andariego.

En ocasiones, la adjetivación es sinestésica y muy bella: el silencio verde y caliente del sol y, en otras, es audaz y provocativa: el cielo manso como una vaca azul.

Emplea el verbo con sentido iterativo, a veces: aletean aletean; o en progresión vuelan y suben.

Utiliza la polisíndeton en enumeraciones: la ciudad  de piedra y lobo y fuego; de jazmín y lana y rueda

Hay reminiscencias orientales en este paralelismo: caricias de almíbar y recuerdos de nuez. Y algo de budismo en esta seriación de elementos de la naturaleza: agapantos, jazmines, sauces, juncos, achiras. Es la reserva edénica de la que habla Tallarico en Portales de la Memoria de AG.

Su poética es rica en personificaciones, comparaciones y paralelismos sintácticos, como:

El bar canta como un enjambre y refulge como espejismo.

Con piel de caballitos de mar y de gacelas.

No faltan los contrastes marcados: toro grande  de porcelana bebe del río maripositas de espuma.

Son poemas haiku sus aseveraciones de En Cartagena y podrían resultar así:

Un gorrión canta/ despierta el Universo/en Cartagena.

En Cartagena/el tejedor de alfombras /dibuja el mundo.

Quisiera cerrar esta presentación con la lectura de las palabras de Poe (8, 3, pág.31) y de Dante (11,6, pág.38), por la inmensa belleza de sus descripciones, pero voy a parafrasear a Ferdowsi  para decir de Amadeo Gravino:

بناهاى آباد گردد خراب               “Las edificaciones de la ciudad se deterioran
ز باران و از تابش آفتاب          a causa de la lluvia y la luz del Sol”

پى افكندم از نظم كاخي بلند    “Estoy agradecido a este gran palacio del verso
كه از باد و باران نيابد گزند     ya que no puede ser vencido por el viento ni la lluvia”

نميرم از اين پس كه من زنده‌ام      “Yo no partiré cuando concluya mi vida
كه تخم سخن را پراكنده‌ام            permaneceré en la semilla de la lengua [persa].”

Susana Lamaison

Susana Lamaison

19 diciembre 2011 Posted by | AMADEO GRAVINO, SUSANA LAMAISON | Deja un comentario