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DELEUZE: TRES EJES PARA POETIZAR LA VIDA, por Fernando Kofman

FUENTE: revista AquíAllá, Nº4 – Dir.: Julio Bepré
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Fernando Kofman

Fernando Kofman

La obra de Deleuze a los escritores nos enfrenta con nuestra   locura. Lo que ella plantea es cómo construimos nuestra subjetividad y luego, cómo para alcanzar intensidad poética, tenemos que disgregarla en la escritura.
Asumir en toda su dimensión los ejes que esboza Deleuze  y que nos dejan en una situación esquizo -sólo así se accede a la creación- cruzando los múltiples umbrales que nos impone la adaptación. Para controlar y fijar estos desplazamientos, la sociedad apela a las interpretaciones, a los dispositivos y también a los es funcionarios intelectuales. Todo exceso alarma y debe ser restringido, fijado en su sitio; se recurre a todas las posibilidades de la razón para reorganizar esta dispersión, porque una escritura que merodee en los bordes de toda disciplina, es sospechosa e irritante. Platón hubiera dicho que en la ciudad no se pueden tolerar esas subjetividades dispersas que para colmo escriben.
La figura de Deleuze se puede emparentar con la de Focault, en el sentido de que ambos vieron que la filosofía es una variante de la literatura. Deleuze en Lógica del sentido ya plantea que para hacer auténtica literatura hay que rozar los bordes de la locura, tomando como ejemplo a Lewis Carroll, y enfatizando que el escritor es el enfermo que no consuma su crimen. Es enfermo y médico a un mismo tiempo. En ese aspecto plantea que el lenguaje literario entra en una zona de locura, de abandono de sintaxis preestablecida, de ausencia de ejes.
El otro tema que Delleuze desarrolló sobre todo en Crítica y clínica, es el abordaje de la escritura en el propio país como si uno fuera un autor extranjero. Si aquel se regodea con las exclusiones, e impone una escritura que se torna acrítica, la  misma tiene que trasladarse a un margen donde predomine otra mirada.. No interesa tanto el autor o quien habla en un texto, sino en qué zona nos abandona ese texto.
El tercer aspecto relevante de la obra de Deleuze es que como continuador del pensamiento de Nietzche, desarrolló reflexiones sobre el disciplinamiento y la adaptación. Al hacerlo desde la literatura, como una fuerza sísmica perpetua que lleva a la irrisión y al desencanto con  lo  conseguido, la figura del escritor se torna subversiva, en tanto su obra demuestra que nunca puede darse por satisfecho con lo alcanzado. Siempre hay una proliferación de insatisfacciones para seguir explorando y experimentando. Lo que Deleuze destaca es que en las sociedades contemporáneas está implícito un sistema para adaptar o domesticar estas  energías cambiantes  y modificadoras. Quizá por ello después de los sucesos del Mayo Francés, el gobierno de De Gaulle se preocupó por integrar a estos pensadores. En el 69 se crea la Universidad de Vincennes en los suburbios de París, y se les da un rol protagónico a Foucaul y Deleuze. Este experimento tuvo muchas acechanzas y siempre se intentó cerrar esa universidad. Pero nos ha quedado el legado de Deleuze que se resume en la frase: ¿Qué significa pensar hoy? Creo que él contestaría: es escribir y seguir su deriva más allá de la adaptación.

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9 mayo 2015 Posted by | FERNANDO KOFMAN, GILLES DELEUZE | , | Deja un comentario