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CORREO DE LECTORES: Cortázar en la mira (Revista Ñ – 21/9/2013)

Graciela Maturo

Graciela Maturo

Con creciente asombro he leído la columna que firma Gonzalo Garcés en la revista Ñ, del sábado 21 de septiembre pasado, titulada ¡Que vuelva Durrell! Escudado en el autor británico, a quien también menosprecia, el columnista despliega, con notable soberbia, una clara diatriba contra el autor de Rayuela , diatriba que, de paso, se extiende al “ya desacreditado” Ernesto Sábato, pretendiendo borrar de un solo plumazo a dos grandes figuras de la cultura nacional. Ya habíamos escuchado- en alguna reunión, en algún congreso de estos últimos años- insinuadas o francas desvalorizaciones de Cortázar, de cuya obra Rayuela se está conmemorando el medio siglo, y cuyo centenario será el 2014. (El propio periodista de Ñ confiesa haber suscripto, más por obligación que por placer, sus 2000 palabras sobre el libro). Incluso llegó decirse – y no recuerdo quién es el crítico que suscribió la frase- que Cortázar cultivaba “el mito burgués del artista”.
Esos rumores tendían a establecer que Julio Cortázar era sin duda un gran cuentista, y como tal debería ser recordado. Buena manera de congelar a un autor en lo que el poeta Juan Larrea llamó “los santos claustros de la Literatura”, una de las “turas” denostadas por Cortázar. No porque en el cuento no exista un pensamiento, sino porque en él se da el pensamiento elaborado y como encriptado a través de una ficción. Convenía pues olvidar sus novelas, declararlas anacrónicas, aburridas y carentes de humor, como lo hace Garcés en esta oportunidad.
Resulta de fácil mecanicismo afirmar como allí se hace que Cortázar se ha inspirado, para escribir su libro emblemático, en El cuarteto de Alejandría , basándose en que esta obra empieza a publicarse en 1957 (no se precisa si en su idioma o en la traducción castellana) y en 1958 se habría iniciado la escritura de Rayuela. Se dice por otra parte que el autor ha mencionado a Durrell , omitiéndose que ha nombrado a gran número de autores occidentales y orientales, ya fueran contemporáneos o no. Además, aduce el informado columnista, en ambas obras dialogan intelectuales que sustentan distintas ideas y provenencias. ¡Como si no hubiese existido en la Argentina la tradición de la causerie, impulsada por Lucio V. Mansilla, y la novela Adán Buenosayres, solitariamente valorada por Cortázar en su memorable reseña del 49, en la revista Realidad! Es lástima que Garcés no lo haya recordado, porque hubiera podido añadir otro autor a su galería de rechazos. Nada digamos de la tradición del diálogo, inaugurada por Platón y proseguida por el humanismo en vasto tramo que tornaba innecesario acudir al autor del Cuarteto.

Rayuela

Rayuela

Pero los escritores argentinos de aquel momento vienen a mostrar una inocultable cholulez, al producirse, ante Durrell, la incondicional admiración de Sábato y la irreprimible imitación de Cortázar.
Hay otros hallazgos dignos de consideración en este breve y despectivo escrito. Los personajes creados por estos autores han girado alrededor de una pregunta adolescente: ¿cómo llegar a ser? En efecto, sería hora ya de terminar con esa inmadura y obsoleta interrogación, reformulada desde Heráclito a Heidegger, y desde Píndaro a Rilke, Hesse, Thomas Mann, Carpentier, Lezama, Marechal, Sábato y Cortázar.
Para concluir, me gustaría conocer algo más de la obra literaria o crítica del autor de estas opiniones.

                                                                  por Graciela Maturo

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24 septiembre 2013 Posted by | ERNESTO SABATO, GRACIELA MATURO, JULIO CORTAZAR | , , , | 5 comentarios