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LUIS RAÚL CALVO

luis raul calvo

Luis Raúl Calvo

Luis Raúl Calvo nació en Buenos Aires, Argentina, en 1955. Es Licenciado en Psicología, ensayista y poeta.

Dirige la revista cultural “Generación Abierta” desde su aparición, en 1988. El formato del medio oficio de inicios dio lugar a este tabloide ocupado y preocupado por la literatura, las artes plásticas y musicales y la educación.  Dicha publicación fue declarada de Interés Cultural por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2000.

Generacion Abierta a la Cultura

Número de Generacion Abierta en su cumpleaños (25) en 2013.

Dirige el Café Literario “Antonio Aliberti”, que tiene lugar en el barrio de Montserrat desde 1992, compartiéndolo actualmente con Julio Bepré, Amadeo Gravino y Nora Nardo, y con Nora Nardo llevan adelante el programa radial “Generación Abierta en Radio”, que se emite los sábados de 20 a 21 hs. por Radio FM  Cultura (97.9 MHZ).

Integró el Consejo de Administración de la Fundación Argentina para la Poesía, entre otras entidades de las que toma y tomó parte. Ha colaborado en publicaciones nacionales e internacionales.

Ha sido incluido en el Inventario de Poetas en Lengua Española por la segunda mitad del siglo XX, en el trabajo de investigación realizado por la Universidad Autónoma de Madrid con la Asociación Prometeo de Poesía de España, entonces dirigida por Juan Ruiz de Torres; como así también en numerosas antologías de nuestro país y del exterior.

Poemas suyos han sido traducidos al inglés, al francés, al italiano, al portugués y al rumano.

Obra poética publicada:

Tiempo dolorosamente resignado” (Ediciones “Generación Abierta”, 1989)

La anunciación de la partera” (Ediciones Correo Latino, 1992)

Calles asiáticas” (Editorial Plus Ultra, 1996)

Bajos fondos del alma” (Ediciones “Generación Abierta”, 2002).

”Nimic Pentru Aici, Nimic Pentru Dincolo”  (“Nada por aquí, nada por allá”), su antología poética traducida al rumano y publicada en Rumania en 2009.

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Luis Raúl Calvo

Luis Raúl Calvo

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ALGUNOS DE SUS POEMAS

I

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Suele suceder que el tiempo
transforme los recuerdos
en otros recuerdos
las miradas en otras miradas
las sospechas en otras sospechas.

Cada familia celebra sus ritos
cotidianos, crea de la nada
sus propios fantasmas, inventa
por las noches monstruos clandestinos.

De esa lúgubre orfandad, venimos
a este mundo, para iniciar
un extraño pacto con la vida.

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XII

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Ese hombre que hoy duerme
en medio de la calle
alguna vez supo disfrutar
de los placeres terrenales.

Amó a dóciles mujeres
bebió finos licores
dilapidó lo propio
y lo ajeno, como queriendo
negar aquello de que
nada es eterno en la vida.

En otros tiempos
al ver a otros hombres
durmiendo como él duerme ahora
solía repetir en voz alta:
“Algo  habrán hecho
para merecer esto.”

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XIII

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Esa dulce muchacha que reía
y le hablaba a los pájaros
(“La vida es bella…”)
callaba cuando ellos
dejaban de cantar.
Una mañana los vio morir
al costado de un árbol caído.
Nunca más se supo de ella
pero corría el rumor
en el barrio
que en un  loquero de Barracas
ella inventaba pájaros
para seguir ejerciendo
su antigua manía.
También se comentaba
que les susurraba
una y otra vez:
“No hay nada mas amargo
que el sabor de la derrota.”

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XXII

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Hay distintas formas de ver pasar
la vida, de contemplar lo bello
o lo siniestro, que ha quedado perpetuado
en algún sitio.

Son esas marcas, espejos de otros tiempos
que vuelven a la memoria
y nos recuerdan que una ciudad
también carga con una cruz en sus espaldas.

Es el peso de la historia, de las batallas
aún pendientes, estigmas que nos acompañan
estemos donde estemos.

Como esa dama viajera, que ama
a un hombre, pero que de tanto
en tanto necesita cruzar
el corazón de Buenos Aires.

                           (de Bajos fondos del alma)

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Calles asiáticas
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Algo nos aturde en el corazón de la cautiva.
¿Una hoja es una hoja o es la estéril
descomposición de los muslos?
Son noches de intensas orgías
con monos saltando en las mesas funerarias.
Los búhos estallan en el vientre de las viejas
aprisionan sus pechos de lata
en la estrecha curvatura de la  jaula.
Uno recoge en las calles asiáticas
la plenitud de los cuerpos tallados con esponjas
esa estatura que toma la niebla
cuando ya nada se advierte
porque el fondo es el fondo
pero la nada ¿Es la nada?
Así, decrépitos, nos instalamos en la fosa de cuero
para escoger los plumeros del leproso
y limpiar el veneno abandonado por las ratas.
Hay una trampa tendida para las razas violetas
la vida es una trampa de la cual la muerte
nos libera.
Así, exhaustos, con las orejas mutiladas
por la vela caliente del sidoso
nos detenemos frente al río de aceite
inhalando sus deshechos.

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La Otra Oscuridad
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La otra oscuridad es este pacto labrado
con los sórdidos impostores.
¿Quién transformó los harapos calcinados
en la ensoñación de los dementes?
La rebelión de la piel es un atenuante
a la mentira.
Nosotros, los blancos atrincherados
en las bujías de plomo
descosemos las blusas amarillas
de la mujer amada y reciclamos su aroma
así como otros reciclan las miserias
más humanas.
Este es el estado de las cosas
la fragmentada disolución del alma
en la carne de los desenterrados.
Quizá por eso, este amor con gangrena
sacude a los amantes y nos traslada
a Notredam, allí donde el viejo jorobado
se recompone en los campanarios de plata
y vislumbra enajenado las cuentas pendientes
que en algún momento se ha de cobrar.

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  (de Calles asiáticas)

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6 julio 2015 Posted by | LUIS RAUL CALVO | | Deja un comentario