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Libros – Notas – Comentarios

“SOBRE UN PAPEL AUSENTE”, Poemas de Beatriz Minichillo

Portada del poemario.

Portada del poemario.

 “Sobre un papel ausente”, poemas de Beatriz Minichillo- Ediciones  La  Luna Que.

 Síntesis de los comentarios realizados durante la presentación, el 15 de marzo de 2013 en el café Monserrat, ciudad de Buenos Aires:

 

José Emilio Tallarico

“Sobre un papel ausente” tal el título del libro de Beatriz Minichillo me dio una primera impresión de contar con un discurso fluido, una modulación que podía sostenerse sin esfuerzo, como si nada hubiera sido  forzado a lo largo del trayecto poético. Sigo sintiendo lo mismo al cabo de varias lecturas: nada está de más, nada sobra en el libro.

No son casuales las palabras que Betty emplea en algunos poemas: preciso, puntual, exacto, justo, como si estos adjetivos revelaran que no fue necesario luchar por una forma expresiva, como si los hallazgos poéticos respondieran a una necesidad profunda que otorgaba, palmo a palmo, los frutos esperados.

En muchos casos, y esto lo digo cuando Betty echa mano de sus recuerdos, se tiene la sensación de estar frente a “postales poéticas” delicadamente dibujadas, con sus figuras iluminadas por una memoria que no renuncia a las instancias felices.

De ese cruce entre el yo poético y el yo memorioso surge la temática de las desapariciones, las marcas de la ausencia, los silencios, las manos capaces de arropar interrogantes sin respuestas (como afirma en uno de sus poemas).

Hay en este libro una manera de resignificar algunas palabras que abundan en la poesía argentina y cuya utilización implica un riesgo latente. Sin embargo, palabras como silencio, pájaros, ausencia y otras logran jerarquizarse en un nuevo contexto, lejos de la banalidad y el desgaste.

Qué otra cosa sería la poesía sino esa fuerza salvífica que de tanto en tanto interpela al lenguaje desde su mismo centro y lo dota de nuevas y maravillosas energías.

De este modo la poesía de Betty Minichillo alcanza un equilibrio entre dos lugares aparentemente inconciliables: la mansedumbre del ser ante los fenómenos vitales y, por otro lado, las señales de una fogosidad que toma la palabra.

Una poesía que intuitivamente se me reveló como el “cántico de una demora”. Con sinceridad no sabría analizar a fondo esto que digo. Toda afirmación suele pecar de arbitraria y parcial. Pero voy a valerme del poema “Piedra” para acercarme a lo que digo o quisiera decir.

Piedra

Piedra vida,

piedra muerte,

corazón de crisálida

pluma de acero,

corteza,

sol quebrado.

Movimiento

atrapado en su indolencia

atento al estallido del alud,

certidumbre

en la repetición de los siglos.

Mole rígida

surcada por ríos interiores,

pequeña lava hirviente

que pugna,

siempre pugna por crecer

y no puede.

Sabe que no puede

y sin embargo permanece.

Sólo permanece,

por si acaso

Este “permanecer” a mi criterio alcanza una significación poderosa. ¿Por qué “por si acaso”? Creo que lo único que puede esperar de sí un poema es la posibilidad de seguir siendo poema, en el mejor de los casos transformarse en un “cántico”. Un poema siempre espera dar lo mejor de sí, y así la piedra. Desde la perspectiva de la poesía creo que todas las cosas desearían ser transmutadas en cántico.

Estamos ante una poesía clara, intimista, coherente. Betty nos revela un espacio de contemplación y de nostalgia. También la apuesta imposible, no despedirse nunca o, en todo caso, recuperar lo perdido de inmediato.

Betty Minichillo ofrece mediante su libro ni más ni menos que la emoción que irradian sus poemas. En “Sobre un papel ausente” hay una genuina presencia poética. Los lectores sabrán reconocerla.

Héctor Miguel Angeli

“Sobre un papel ausente” de Beatriz Minichillo

“La última luz hablada es el amor”. Con estas palabras de Dylan Thomas abre su nuevo libro Beatriz Minichillo. Y, por cierto, son palabras muy bien elegidas, pues (Lo adelantamos ya) sus poemas son un gesto de amor. Y no porque sean especialmente de índole amorosa, sino porque el amor es esa “última luz” que vibra en el destino de todos sus fantasmas. Por eso es también un libro crepuscular.

Bien sabemos que la palabra es el universo de la poesía y por lo tanto sus caminos son infinitos. En su órbita de amor, Beatriz transita, entre otros, el camino de la nostalgia y por lo tanto asume el dolor de la ausencia en versos de envidiables calidez y delicadeza. Algo ya no está, pero ella sigue atada a un tenso hilo invisible, en la espera del tiempo que pasa y la deja.

Ella es la que confiesa: “una vez fui/ la legendaria/ que buscaba el grito/ la indolente/ caminando descalza/ por un bosque de pinos/ la que apresaba el viento/ y lo dejaba huir/ como a un pájaro asustado”.

Como dos ríos paralelos que corren a impulsos del misterio, la fugacidad y la fragilidad entran a jugar, se diría fatalmente, en el claro lirismo de Beatriz. Es un juego ya iniciado en “Puntos suspensivos”, su segundo libro. Allí advierte lo fugaz en el crecer: “su leve avidez de futuro/ y su muerte a plazo fijo”. Y hoy nos habla de “un sabor agridulce/ a algo que concluye/ de manera inexorable”.

Así entonces el quebranto del tiempo y así también la fragilidad de lo que somos y de lo que queremos ser. “Y ahora estoy aquí/ en esta hora, este momento/ y no tengo raíces, / ni pies ni manos, ningún sostén”, admite Beatriz desde el lugar de las sombras.

La nostalgia, lo frágil y lo fugaz la perturban, pero ella sabe encontrar refugio en los sueños bien guardados de la infancia, en la pureza de la lluvia y la energía del sol y, sobre todo, como ya dijimos, en el amor, en ese amor “que está en el mundo para el olvido del mundo”, según la expresión de Paul Eluard.

Tocada por la gracia de descubrirse en la poesía, Beatriz Minichillo nos ofrece su testimonio de vida como “un dibujo/ esfumado/ sobre un papel ausente”. Así lo dice, de singular manera, y así lo valoramos.

18 mayo 2013 Posted by | BEATRIZ MINICHILLO, HECTOR MIGUEL ANGELI, JOSE EMILIO TALLARICO, POÉTICA, POEMARIOS | , , , , , | Deja un comentario

POESÍA DE INDAGACIÓN – Cada luz, de Alfredo Jorge Maxit

Poemario de Alfredo Jorge Maxit

Dentro de su colección “Universo sur”, la editorial La Luna Que acaba de publicar “Cada luz”, nuevo poemario de Alfredo Jorge Maxit (Colón, Entre Ríos, 1942), autor que ha abordado también la narrativa, el ensayo y la crítica literaria. Ya la cita introductoria de Roberto Juarroz anticipa el propósito del libro: “Yo siento que el hombre sólo existe con referencia a algo que es mayor que él”. ¿Qué es ese algo indefinido e inaprehensible?, es la pregunta que anima la poesía de Maxit; poesía que se yergue ante al misterio como instrumento de asedio e indagación, no para obtener explicaciones ni develar verdades absolutas, sino apenas para conquistar –en palabras de Rafael Felipe Oteriño, tomadas del prólogo– “zonas de inteligibilidad allí donde hierba, alas, sol, pájaro tienen su dominio y la mente persigue las ondas del sentido”.

No es extraño que Maxit, debido a su formación cultural, incluya en “Cada luz” numerosas referencias bíblicas, a partir de las cuales, a la vez que interpela a la naturaleza humana, intenta acercarse a la significación de lo creado. Precisamente, el poema inicial se remonta hasta el Génesis y “la pareja efímera”, como llama el autor a Adán y Eva, quienes, tras desobedecer a Dios y comer del “árbol del saber”, no se hicieron más sabios, sino sólo capaces de discernir el bien del mal. Pero la visión de Maxit acerca de la realidad es menos dogmática que cuestionadora. Así, en su búsqueda cognitiva, los poemas de “Cada luz” describen una especie de contrapunto o movimiento pendular entre la razón cosmológica y el relato religioso; vale decir, entre el orden celeste (“las mortales estrellas”) y el orden celestial (“el más allá del horizonte”).

Alfredo Jorge Maxit

Hay en el libro, sin embargo, un sesgo de gratuidad materialista que se evidencia en el poema “Cosas”: “Cosas son las cosas/ cuchara, lápiz// los seres/ roca, perro, árbol,/ hombre o mujer,/ oh cosa.// Cosas extendidas/ desierto, mar, noche.// Cosa la vida, la muerte/ como si tal cosa”. Más adelante, coincidiendo con lo expresado en estos versos, otro poema hace alusión a “la gratuita razón de los seres”, que no consiguen ver “más allá de las estrellas” y sienten un “Extraño regusto de lo Otro”. Con todo, Maxit no se resigna a aceptar solamente lo que los ojos le revelan y quiere ver –volviendo a citar a Oteriño– “más hondo y más lejos”, aun a sabiendas de que “la luz de la palabra” y “las pródigas imágenes” poéticas no serán suficientes para alcanzar su cometido: nombrar lo innombrable. Está claro que las limitaciones del poeta son, en este sentido, las de la condición humana misma para representarse aquello que la excede con otras figuras que no sean las terrenales, como puede apreciarse en “Semejanzas”: “El reino de los cielos se parece/ –decía el sembrador de la palabra–/ a las bodas de un hijo/ a un hombre que sale de viaje/ al grano de mostaza que llega/ a dar mucha sombra.// …// El reino de los cielos se parece/ a la tierra”.

“Cada luz” –puntualmente en el poema que lleva este título– se refiere a la luz de cada día, luz amable y bienhechora, que, sin embargo, como parte inescindible del misterio universal, devela y oculta al mismo tiempo. De igual modo, los versos de Maxit, epigramáticos y de carácter metafórico, “comparten…/ la voz con el silencio”, dicen y callan a la vez, a la espera de la intuitiva complicidad de los lectores.

César Cantoni

César Cantoni

La Plata, octubre de 2011

3 diciembre 2011 Posted by | ALFREDO JORGE MAXIT, CÉSAR CANTONI, POEMARIOS | , , , , | 1 comentario

TRANSPARENCIAS, los poemas de María Angélica Cabanillas

"Transparencias"

ESCRIBIR ES UN ACTO DE AMOR AL PRÓJIMO

Cuando pensamos en las cosas que algunas personas deben hacer cada día como combatir incendios, defender sus derechos, llevar adelante intervenciones quirúrgicas, conducir por una autopista, pensamos: ¿qué otra cosa podrá haber más confortable que sentarse y oprimir suavemente algunas teclas, luego echar el asiento hacia atrás y contemplar el inicio de nuestra obra de arte?

Sin embargo quienes eligen escribir no solo han tenido que armarse de valor para vaciar su alma, sino que también deben enfrentar situaciones agobiantes, cuyas consecuencias, reales o imaginarias, pueden llevar a la angustia o a la muerte, en el más extremo de los casos.

Temor de los errores de la página en blanco, de expresar mal lo que se siente, de revelar lo que llevamos oculto, no recibir el aval de los lectores a decir lo prohibido, fantasmas que todo escritor enfrenta y que nos hacen pensar: ¿por qué no habré elegido ser el limpiavidrios de un rascacielos?

Sabemos que hay formas muy diferentes de encarar la poesía, y todas exigen la economía de la palabra y el ritmo. También sabemos que las palabras de un poema nos permiten penetrar en territorios cerrados o prohibidos al entendimiento razonado.

Juan Gelman dice que interrogar es una de las funciones de la poesía y dice también que “las palabras son como clavos, disminuyen y aumentan el corazón que clavan”.

Estamos aquí ante “Transparencias”, opera prima de María Angélica Cabanillas, obra donde entrelazado con ideas, pensamientos, vivencias y recuerdos, aparece un ingrediente no común en la poesía femenina: el erotismo. Pero veamos qué entendemos por erótico.

María Angélica Cabanillas y María Amelia Diaz

Ya se nos anuncia desde su acertado título ese difícil arte de mantenerse al filo sin caer en el mal gusto de lo que, confundido con el erotismo, sería simplemente obsceno.

Transparencia, lo que aparece a través, lo que se hace visible solo a través, al otro lado de. Hay un velo de palabras que nos incitan a mirar pero solamente nos permiten vislumbrar tenues sombras (Dama intrusa, pag. 51):

“Espesa bruma que empaña los días / Enhebrando las horas tras el vidrio opaco, la penumbra viene y se va.

La sombra repite su vaivén eterno

Dama intrusa… ¡soledad!”

Alguien dijo que el erotismo, palabra que deriva de Eros, nada menos que hijo de Afrodita, la diosa del amor como no podía ser de otra forma, alguien dijo decíamos que el erotismo es el sitio en donde el goce y lo prohibido habitan en una inquietante proximidad. Pero el eros no solo debe relacionarse con el amor y el sexo, el erotismo connota y denota diversos componentes de lo subjetivo y lo social, lo artístico y lo científico, canalizando la libido o fuerza o energía que según Freud, un individuo tiene que dirigir para lograr su individuación. O sea que el erotismo es nuestra fuerza de vida, de construcción opuesta al tánatos o fuerza de destrucción que también opera en nosotros. (Final…  pag.19)

“La bruma del crepúsculo cae / malva sobre la sombra / y acaricia la primera ráfaga del sueño. / Untada de lágrimas / y en el instante mismo que resbalo al olvido / la penumbra verde del amanecer / pinta profundas burbujas / que ascienden hasta mi cuerpo / cuentan el fracaso / que corroe la ropa y el alma / y me prepara / hacia el éxtasis de la tragedia.”

Por eso es que el erotismo se encuentra también en las religiones, la Biblia lo desarrolla profusamente en El cantar de los cantares, pero también aparece en los textos místicos de Las moradas de Santa Teresa, donde hay un erotismo sublimado que se dirige a Dios.

Por eso que este poemario nos propone una mirada introspectiva donde encontrarnos y encontrarse. Aquí la autora, María Angélica, ha probado caminos inesperados con la tremenda lucidez que le permitió avanzar gozando, abarcando en su totalidad el goce de escribir, otra forma del eros que nos permite mirar la realidad a través de los velos de la palabra, porque el erotismo que vivenciamos ha pasado a ser una afirmación ferviente de la vida que postulamos como valor de la existencia humana. (pag 97) “Quizá / los hombres fantasean DIOSES / para calmar la angustia de la existencia vaga… / Distancias / diferencias / simulan ocres / las realidades / demuestran lo contrario / (somos) / cada vez / más parecidas.”

Este último punto permite entrever un desfilar hacia la muerte, acompañados de belleza, tras el impulso del presente, en su instante infinito del placer y búsqueda de una desnudez fundamental que conviene al poema.

Bienvenido este nuevo libro donde fuerza y belleza se conjugan, bienvenido a enriquecer el mundo de la poesía.

Maria Amelia Diaz

María Amelia Díaz

 

20 noviembre 2011 Posted by | MARÍA AMELIA DIAZ, MARÍA ANGÉLICA CABANILLAS, POEMARIOS | , , , , | Deja un comentario

“SOPITA” poemas de Rolando Revagliatti, por Osvaldo Spoltore

“Sopita” de Rolando Revagliatti, Ediciones La Luna Que, 6ª Edición, Buenos Aires, Argentina, 2008, publicado en el Nº 33, octubre 2009, de la Revista de Literatura “Tamaño Oficio” de la ciudad de Buenos Aires.

A Rolando Revagliatti lo conocemos como un trabajador incansable en el ámbito de la poesía y actividades relacionadas con ella.

En esta ocasión tenemos la última edición –la sexta- de su poemario “Sopita”, en donde hallamos la llaneza de su lenguaje al servicio de lo poético, subyaciendo en varios de los textos de formas sencillas, las materias profundas que él nos alcanza sin contenidos disolventes.

Como se muestra en el mismo poema que da nombre al libro:

Vos
crema de garbanzos
no sos
sopita
y sos mi sopa
preferida

“Así es la vida”
incluso la mía
(espesa)
aunque es también
-oh, resonancias
fulgores
distorsiones-

sopita.

Sopita, metáfora de lo simple, que no es lo mismo que decir simple metáfora, encarnando la ambigüedad de la vida que aunque se desee espesa a veces, no es más que distorsiones, una sopita.

Avanza el libro con ciertos “personajes” que se reiteran: Eduardo y Mecha; Flavia (una nena), junto a ciertos temas como el de la familia, las vacaciones, y las fotos en donde el poeta ve lo que él sólo como tal puede ver y nos lo hace presencia, aunque sólo si hacemos una lectura re-creativa de su trabajo.

En “4º Grado”, con enumeración y síntesis, barre las hileras de una vieja foto escolar hecha ahora poema. Lleguemos al clímax:

El más bravo, Carbone, sonríe
No todos
Yo no, la cabeza inclinada

Al lado de uno con apostura de jugador de rugby
uno huérfano de padre que a veces no traía delantal
Y este año el portero no se cuela en la foto
porque se murió.

El contenido es la forma y a estas alturas, la foto y los niños quedan en la anécdota y, ¿qué sentimos?, ¿vida crema espesa o sopita?

Sopita, como la vida no preferida, como aquella que se nos ajusta a la medida de otros sin ser nuestro deseo:

Volar me gustaría –arguye la nena
viendo algo volar-
pero no soy un pajarito

No –admite su papá

y siguen caminando.

Pero no siempre es así un pasar estilo “sopitas” como bien se aprecia en “Marina Mercante”, un designio materno desacatado.

Y en una época donde se impone la dictadura de lo mercantil, y hasta el arte se ha banalizado, no es sencillo mantener una mirada nítida que es esencia para construir la poesía de los espíritus inquietos, que no se dejan seducir por la “sopita”. Revagliatti nos dice irónicamente así en “Mar del Plata”:

Boca abajo en la playa
codos en la arena
Mecha, divertida

Muy en segundo plano a la izquierda
agua y gente
A la derecha
gente y casino

Eduardo, bastante tostado
Los dos, lindos.

Sopita linda, ¿no?, cuando es vida sin toma de conciencia, tan sólo reiteración de frases hechas, como un Así es la vida. O peor, cuando es repetir las vidas de otros tan vulgares y “lindas”. Alejadas del asombro que es más común en la infancia, repleta de Fantasmas, que aparecen y desaparecen, cerca de las hormigas y la menta / próximo a un caracol maravillo.

Sopita, no. Nada de sopita: mejor la sopa crema espesa. Por ello, desde los tuétanos, todo artista hace esfuerzos para destilar la pureza que pervive de la especie en su interioridad:

nos odien
o nos amen

Los huesos nos expulsan
suplican que los dejemos ir

Detestan que los retengamos
que los exijamos todavía

“No es humano”, chillan.

7 diciembre 2009 Posted by | OSVALDO SPOLTORE, POEMARIOS, ROLANDO REVAGLIATTI | , , , , | Deja un comentario

CANTOS DEL RÍO DEL ESTE, poemas de Santiago Bao

Santiago Bao

por Ricardo Rubio

Toda obra poética nace del amor. Es por amor que se escribe, por amor se tejen versos de variada índole; pero cuando el amor es el tema, el cómo y el porqué es cuando la poesía se despeja de los límites de la lógica para dar de lleno al universo de la pasión.
El resultado de la lectura de Cantos del río del Este es lo suscitativo, efecto de una franca y despejada espontaneidad, de una entrega a la palabra poética que no evita ni la reflexión ni la memoria para converger en la dulcificada nostalgia o en un presente de suspensivo encanto. Y es, precisamente, el modo de ver de Santiago Bao el que propicia este hechizo, sus tácticas para convertir las palabras en caricias, su actitud ante la vida, su contemplación del mundo y su ensueño de amor.
Conocemos, por sus otros libros de poesía, su inclinación reflexiva, sus formas coloquiales para el reproche o la condena, sus tonos formales para el recuerdo o repaso; en ellos advertimos sus luchas de inteligencia, sus tribulaciones, sus alegrías, al contacto con versos que reducían cada evento a su estricta esencia, la síntesis a la que sólo se accede desde un ángulo lúcido y sereno y con la textura poética propia del creador constante, particularidades presentes en este nuevo libro que conforma un ideario de amor que ha ido construyendo a través de los años hasta esta feliz idea de compartirlos.
No temo decir que estos poemas serán un peldaño insoslayable de su obra poética. Una obra de amor y por amor.

Ricardo Rubio

1 julio 2009 Posted by | POEMARIOS | , , | Deja un comentario

A CIERTA ALTURA, de Antonio Aliberti

por Ricardo Rubio

Antonio Aliberti (1938-2000)

Antonio Aliberti ha sido poeta, narrador, dramaturgo, crítico literario y traductor de poesía y narrativa italianas. Su profusa labor y calidad literarias lo instalan dentro del grupo más prolífico de creadores que mantuvieron viva la actividad poética en las últimas décadas del siglo pasado. La reflexión funde entre sus versos la desenvoltura del bien, la esencialidad de la palabra para escudriñar los mundos —interior y exterior— y la preocupación por la ubicuidad del hombre. Forma y contenido se unen para moldear un verso cuidado, consistente y libre de esgrimas superficiales. La sonoridad apoya al concepto, la imagen al recurso, el resultado a la vida. No hay distancias, más que formales, entre su lírica, su narrativa y sus humanas virtudes; sus palabras encuentran el camino para autenticar la voz segura de un corazón tierno que abre sus puertas de par en par, que brinda todo lo que su cuerpo encierra. La suscitación, emergente del fino desarrollo de los poemas, y el dolor existencial de fondo, hacen de toda su obra un abrazo conmovedor del que acaso pocos puedan sustraerse. Las miradas del poeta son la versión más fiel de la subjetividad cuando el talento es común denominador. Es la suya una obra cuyo brillo, aun haciendo pie en lo confesional, examina los sucesos sociales y pasionales no menos que los intelectivos, con honestidad, sinceridad y seguridad dignas del hombre de genio.

Tiene su mensaje una tendencia al encuentro metafísico, una mirada que atraviesa o separa la materia en sus mínimas partes, un color que se apoya en la expresión para dar el tono único de su grito. Tratándose de una figura sobresaliente de nuestras letras, esta segunda parte de su creación poética no hace más que aseverar lo que en “Apuntes de veinte años” —la recopilación de sus primeros libros— reveló en calidad y madurez.

Ricardo Rubio


6 diciembre 2008 Posted by | ANTONIO ALIBERTI, POEMARIOS, RICARDO RUBIO | , , | 1 comentario