EPANADIPLOSIS

Libros – Notas – Comentarios

Libros

Jazmines de la calle oscura

Jazmines de la calle oscura, de Jorge Bach

Graciela Maturo acerca de Jazmines de la calle oscura, de Jorge Bach

Jorge Bach hace su entrada en la poesía con este libro intenso y significativo. Su propia vida se le presenta como un texto a ser descifrado, y  afronta sus temores, sus nudos sin resolver, sus   raíces. Recorre la calle oscura en busca de claridades y de aromas, sin eludir la introspección y la plegaria.

Lo vemos internarse en los pasadizos de la infancia, en los remansos del amor,  en experiencias próximas a la locura, creando un imaginario propio, un lenguaje personal. Le es dado revivir  momentos únicos, esplendentes. Sus páginas se pueblan de ángeles y presencias amadas.

Nuestro amigo hace suyo el viento,  que pone a prueba a los tallos débiles, y  aguarda el roce mágico de la infinitud. Conoce los misterios del silencio y de la palabra, que se sostienen entre sí, y  se presenta llagado,  sangrando por sus heridas, fuerte y humilde en la tarea estoica del vivir.

El  fondo religioso de  estos poemas nos sorprende en tiempos de dispersión. Tiene Jorge un modo muy personal de vivir la fe, cara a cara con su destino.  Y sabe que la poesía lo resguarda del tiempo.

Graciela Maturo

Graciela Maturo

 

———————————————————————————————————————————————————

VIAJE FAVORABLE, poesía de Rodolfo Godino.

VIAJE FAVORABLE (Poemas 1954-2004)de Rodolfo GodinoEdiciones del Copista, 2006.

Reamente favorable este viaje por el amplio, profundo y admirable cosmos de Rodolfo Godino. “Viaje favorable”, que reúne sus poemas publicados hasta 2004, es un libro de destellos y de solaz para el espíritu ávido de “finísima” poesía. Desde sus primeros libros, aparece cierta novedad formal apoyada en la casi inadvertible síntesis y la fusión de la “idea de lo real” con la realidad misma; el uso de términos de precisión inobjetable, alusiones que construyen la polisemia, la entrelínea, la multiplicidad de significados, ni tibios ni fáciles.

Dice Herrera, en la solapa del libro, que Godino pertenecería al clasicismo o a un neoclasicismo que no se ha sustraído a la  experiencia de la modernidad, y agrega unas palabras que definen, a mi juicio, la realidad poética de este autor: “…en un tiempo vacuo e irresponsable [Rodolfo Godino] pugna por reintegrarle su dignidad a la poesía.”

Ricardo Rubio

Ricardo Rubio

———————————————————————————————————————————————————

PADRE TÓTEM – OSCUROS UMBRALES DE REVELACIÓN, poesía de Diego Roel

PADRE TÓTEM – OSCUROS UMBRALES DE REVELACIÓNPoemas de Diego RoelLibros de Tierra Firme, 2004.

El desamparo existencial, la orfandad cósmica, el duelo del alma por el cuerpo, son el punto de partida de esta lírica orientada hacia la búsqueda del padre totémico, el padre simbólico, el protector absoluto. Padre que es, a la vez, hijo de sí mismo y cuya “boca de mil lenguas de oro” arroja al mundo “en una cuna negra”, en “un ataúd repleto de blancas mariposas”. Este padre-hijo, este “animal cosido al silencio”, carece de Yo, de nombre propio, o para decirlo en términos lacanianos, del corazón brillante del sujeto. En este punto, la lírica de Diego Roel se convierte -sustancialmente- en una épica, que si lo propio del sujeto es su falta de nombre, si como se ha dicho el inconsciente es el olvido del propio nombre, todos los caminos están cerrados y sólo queda el trazo, la vaga huella de una relación borrada por el mismo acto de la nominación. Como dice Roel: “sólo queda sumergirse / resignarse al ocaso como al tiempo / después de este río atravesaremos otro río y otro río / porque no hay desembocadura ni salida / no hay delante del camino no hay un dónde / y sumergidos naufragamos /arrastrados por los efluvios de los días / sin un Padre una Madre sin un Tótem”. Dicho de otro modo: no hay sino naufragio en el mar de l’essere de que habla Dante, y ése es el único nombre que podamos ostentar: la pérdida de sí mismo, lo “sin techo”, “sin guarida”, puro vacío que sólo puede llenar otro mar, el de la poesía.

Horacio Castillo

Horacio Castillo

———————————————————————————————————————————————————

LA ESPERA   EL ENCUENTRO   EL RECUERDO, poesía de Eduardo Herrera

LA ESPERA  EL ENCUENTROEL RECUERDOPoemas de Eduardo HerreraLa Luna Que, 2006.

Casi siempre, para convertirse en poeta, hace falta que ocurra una gran catástrofe o desgracia que lo sacuda a uno. Este se quebró la rodilla jugando al fútbol y empezó a escribir; aquella joven pasó toda su infancia atacada por el asma que la persigue de por vida;  a este otro le rega-laron el libro Las Rubaiatas y de pronto vislumbró su destino; aquel fue hijo único de padres extranjeros que no conocieron los libros;  este, de gesto malhumorado y palabras duras, hijo de un ladrillero;  sabido es el caso de un conocido ciego al que se le cayó toda la biblioteca familiar encima y se convirtió él mismo en un libro que recorrió el mundo, y tantos otros ejemplos que existen por ahí y sobre los que alguien, si se anima a exponer sus miserias, tal vez escribirá algún día… ¿Quién osaría hoy declararse «dueño» de una poética o pasar ocultando en la manga de su túnica, las palabras que quedan atrapadas en la red cotidiana y que es el alimento de todos; o autoproclamarse ser «una voz por sobre todas las voces». Manifiestos? Escuelas? ¿Todo se reduce  a un ser con dos piernas, dos manos, dos ojos y una cabeza que no puede parar de pensar hasta volverse loco…? Poemas y canciones acompañan e insuflan a la lucha, mientras los hombres hacen la revolución.
Más allá de estos centelleos que cruzan el cielo de la literatura universal,  Eduardo Herrera, vuelca su poesía hecha de “esperas, encuentros y recuerdos» y una vez más da de beber a los hombres poemas delicadamente trabajados, imprevisibles en sus quiebres y desarrollo, generosamente ricos en imágenes que ya nos llevan hacia atrás, ya nos tiran hacia adelante en su balanceo irregular; estos versos nuevos, desprendidos del árbol madre de la poesía que siempre prodiga inagotables frutos, dialogan y se abrazan desde esta periferia del conurbano, se elevan, «trilcean» con autoridad, y, ya señalan y amanecen en otros paisajes humanos.
Hace poco conocimos a Herrera, como músico y compositor, con el dúo «repetición» y ahora nos llegan estos poemas que se tensan como un arco y disparan sus flechas certeras justo aquí, en el corazón del lector.

Carlos Kuraiem

———————————————————————————————————————————————————

ENEBRO, poesía de Andrés Utello.

ENEBROPoemas de Andrés UtelloLa Luna Que, 2005.

En sus libros anteriores, Andrés Utello nos prometía esta palabra segura y comprometida con cierta perfección fónica y renovada en la depuración del concepto sentimental. La estructura, que es en Enebro la protagonista de una elevación sublime por el escalonamiento sonoro, define finalmente la cadencia y el tono que el poeta ha elegido -o por el que ha sido elegido- para alzar la voz por sobre el cuchicheo imitativo que nos asola. La mirada, alejada del cemento de las ciudades y de las enceguecedoras luces nocturnas, se ha volcado en un todo a la palpitación de las fuerzas naturales devenidas en flora, dotando al poema de caricias cristalinas, puras, fundacionales, ensanchando el poder de su palabra.

Ricardo Rubio

Ricardo Rubio   

———————————————————————————————————————————————————

YO, EL ESMOQUIN, novela de José Martínez-Bargiela

EL  HOMBRE  CALLADO QUE  RIGE  Y  OBSERVA

Yo, el esmoquin

Poeta de médula, José Martínez-Bargiela ha compuesto este trabajo sin olvidar los recursos líricos que lo han caracterizado a lo largo de sus numerosos poemarios; pero ya en “El crimen de los carboneros” —el largo cuento que ha editado— pudimos estimar el encanto de su rico lenguaje narrativo. Su inclinación a las alusiones, sus registros comparativos, sus recursos, juegos verbales y licencias parecen no ceder a la palabra costumbrista, tan profusa en jóvenes autores, y acometen contra la corriente existencialista y deconstructiva.

En este enorme ejemplo de los alcances de una lengua, José Martínez-Bargiela fragua, en la argumentación de la historia, la voz de una conciencia que se ha librado de la prisión del cuerpo que la sometía y que dicta, desde el atuendo, las beligerancias sexuales, los entresijos del desamor y los deseos de poder de una clase opulenta que ha perdido el rastro y que, posiblemente, ignore que el camino existe; se trata de un esmoquin que hizo identidad con su portador.

El esmoquin de un maitre d’hotel puede ser una atalaya desde donde se otea el derredor en amplio espectro, símbolo y armadura cuya cota de tela asegura un “buen pasar” y la seguridad de la discreción en la que pueden cobijarse los dudosos comensales, los exóticos pasajeros de un hotel cinco estrellas e incluso los “termitas”, que a menudo invaden los salones de una fiesta que no les es propia con el fin de codearse con la “gente bien” y propinarse el atracón de manjares a los que sus bolsillos no alcanzan. Considerado por los pomposos solemnes, el esmoquin del maitre principal es la investidura cabal de lo  “correcto” y del “deber ser”. Espectador de primera fila, es el diligente profesional a cargo de una multitud de serviciales oficiantes festivos, ingenioso para estructurar enmiendas, para correcciones de apuro, para soluciones inmediatas; poseedor del mutis, de la bilocación, de múltiples y ajenos secretos, y de infinitas triquiñuelas gastronómicas.

José Martínez-Bargiela

Pero, ¿qué encierra ese atuendo elegante y gentil sino el cuerpo de un hombre que puede no estar de acuerdo en todo lo que hace y permite, aunque concilie por deber con las “costumbres” de las altas esferas al solo efecto de conservar su trabajo?

Más allá de la larga aventura que despliega Yo, el esmoquin a lo largo de cincuenta años en funciones, aparece la mirada crítica del quien lo luce, el hombre callado que sólo observa y que dicta los modos y el protocolo a seguir. Ese hombre piensa, conjetura, recoge y preserva todo lo que ve, en el silencio de su memoria. Y es precisamente la memoria la voz cantante de esta novela; a veces, desde el atavío; otras, desde el portador.

En la ficción del largo relato, el esmoquin y su amo revisan los recuerdos y seleccionan los pasajes más divertidos, los más descarados y quizás los más agónicos, ya no con el hermetismo que aconseja la formalidad, sino con la vehemencia con la que se defienden los valores íntimos y los juicios subjetivos, con la dura crítica que la realidad de los hechos confronta objetivamente: el derroche y el hambre, el vicio y el sometimiento, la vanidad y el respeto, la soberbia y la humildad; contrastes de una misma especie que, a pesar de sus diferencias sociales, está sometida a las mismas necesidades básicas: la salud, el amor y el respeto.

Son estos algunos de los temas que atraviesa el derrotero del esmoquin, a los que se suman los engaños, la codicia, la gula, el abuso de poder y la abundante lujuria. Un camino de la manga a la belle époque.

Ricardo Rubio

 

———————————————————————————————————————————————————

PAISAJE DE ADENTRO, poesía de Gustavo Tisocco.

PAISAJE DE ADENTROPoemas de Gustavo TisoccoDe los cuatro vientos,  2006

Cuando Gustavo Tisocco me propuso que escribiera unas palabras sobre su libro, yo no sabía que estaba regalándome un pasaje para hacer un viaje a través de la belleza. Este viaje comienza desde el primer verso de Paisaje de adentro y en una línea que va desde el pasado hasta el futuro más lejano, vamos de la mano de dos compañeras nunca ausentes ni en esta ni en ninguna de las obras de Gustavo: la melancolía y la nostalgia.  Pero ellas no son las únicas. También está presente la desazón, la rebelión contra la injusticia, el amor, el desamparo. Cada palabra, el lenguaje en sí mismo, se viste de libertad y, según la fibra de cada lector, puede impactar en más o en menos, pero siempre este libro conmocionará el espíritu y lo fecundará con la perla fértil de la emoción.

Susana Cattaneo

Susana Cattaneo

———————————————————————————————————————————————————

SEGÚN LOS OJOS, poesía de Elizabeth Molver.

SEGÚN LOS OJOS Poemas de Elizabeth Molver – La Carta de Oliver.

Elizabeth Molver (1969) es Asistente materno infantil y Profesora de Educación Especial. En 1998, “re descubre” su placer por la lectura y escritura. Desde ese año participa en talleres literarios y encuentros de poesía. Sus temas son el enamo-ramiento, los hijos de su corazón y su leche, los desatinos del pueblo, la «vecina de al lado». Su voz, sonora, irreverente; su verso, de trazo brusco y desaliñado, aunque carnal, atractivo y sanguíneo. Siempre en camino, deslizándose en el filo contestatario  de un gesto o una palabra. Cuando  explica, seduce, es casi inevitable escuchar su reclamo.

Carlos Kuraiem

Anuncios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: