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Libros – Notas – Comentarios

OPUS TESTIMONII – Selección de poetas de este mundo en español

Opus Testimonii – 132 pag. 15×23 cm.

 

En la tercera aparición de la colección KULTRUM, se presentará en septiembre “OPUS TESTIMONII” – Selección de treinta y dos poetas de este mundo, precedida por un ensayo preliminar de Oscar de Gyldenfeldt (Arg): “Meditación sobre la relación entre poema y lenguaje”. El volumen tiene la intención de entregar una panorámica de la poesía actual, tomada de autores que desarrollan una vasta actividad cultural en distintos puntos del planeta, compartiendo la palabra poética. La Luna Que anuncia la aparición de un segundo tomo para el 2018.

“OPUS TESTIMONII” will be presented in September on the third appearance of KULTRUM collection- A selection of thirty-two world poets, preceded with a preliminary essay by Oscar de Gyldenfeldt (Argentina): “Meditation on the relationship between poem and language “.

This anthology intends to give an overview of the current poetry, taken from authors who develop a vast cultural activity in different parts of the planet, sharing the poetic word.
La Luna Que, publishing house announcing a second volume for 2018.

OPUS TESTIMONII incluye poesías de:

MIFRANI ABDELHAQ (Marruecos)
ISAAC ALONSO ARAQUE (España)
MUHSIN AL-RAMLI (Iraq)
ATEF ABDEL-AZIZ (Egipto)
JORGE OSCAR BACH (Argentina)
NICOLE BARRIÈRE (Francia)
JOHANNES BEILHARZ (Alemania)
BENGT O BJÖRKLUND (Suecia)
MARLENE DENIS VALLE (Cuba)
YOLANDA DUQUE VIDAL (Chile)
SHAIP EMERLLAHU (Macedonia)
GÁBOR GIUKICS (Hungría)
HASAN ERKEK (Turquía)
CESC FORTUNY I FABRÉ (España)
CHEN HSIU-CHEN (Taiwan)
HUSSEIN HABASCH (Kurdistán)
ALICIA ES MARTÍNEZ JUAN (España)
JETON KELMENDI (Kosovo)
ALICJA KUBERSKA (Polonia)
LEE KUEI-SHIEN (Taiwan)
KAMRAN MIR HAZAR (Hazaristán)
ALICIA MINJÁREZ RAMÍREZ (México)
JESÚS MORENO SANZ (España)
GIUSEPPE NAPOLITANO (Italia)
MAHMOUD SHARAF (Egipto)
MARY-JANE NEWTON (India)
VÍCTOR PAZ IRUSTA (Bolivia)
MARIAN RAMÉNTOL (España)
RICARDO RUBIO (Argentina)
SASHO SERAFIMOV (Bulgaria)
ANDRÉS UTELLO (Argentina)
CARLOS VITALE (Argentina)

AZ (DBA)

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15 agosto 2017 Posted by | ALICIA ES MARTÍNEZ JUAN, ALICIA FERNANDEZ RAMIREZ, ALICJA KUBERSKA, ANDRÉS UTELLO, ATEF ABDEL-AZIZ, BENGT O BJÖRKLUND, CARLOS VITALE, CESC FORTUNY I FABRE, CHEN HSIU-CHEN, GÁBOR GIUKICS, GIUSEPPE NAPOLITANO, HASAN ERKEK, HUSSEIN HABASCH, ISAAC ALONSO ARAQUE, JESUS MORENO SANZ, JETON KELMENDI, JOHANNES BEILHARZ, JORGE BACH, KAMRAN MIR HAZAR, LEE KUEI-SHIEN, MAHMOUD SHARAF, MARIAN RAMENTOL, MARLENE DENIS VALLE, MARY-JANE NEWTON, MIFRANI ABDELHAQ, MUSHIN AL-RAMLI, NICOLE BARRIÈRE, OSCAR DE GYLDENFELDT, RICARDO RUBIO, SASCHO SERAFIMOV, SASHO SERAFIMOV, SHAIP EMERLLAHU, YOLANDA DUQUE VIDAL | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | 2 comentarios

SIMPLE COMO UN JUEGO de Oscar de Gyldenfeldt

Simple como un juego - Oscar de Gyldenfeldt

Simple como un juego – Oscar de Gyldenfeldt

 

OSCAR DE GYLDENFELD Y EL PESO DE LA CRUZ, por Ricardo Rubio

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El empleo de la estrategia poética puede (o debe) atisbar el estadio más hondo del juicio. Va a la caza del ser en sí, hacia aquello que podría acercarse —aunque inductiva de las puras sensaciones— a las razones más espectrales de la reflexión. En mayor o menor grado, cada poeta cuenta con las armas sensitivas para reflejar un espacio que nos resulta perplejo. La duda fogonea la búsqueda y la palabra intenta dar un sentido transferible a la emoción, abstracción y naturaleza se enfrentan con la intención de abrazarse, así, tan simple como un juego.

Oscar de Gyldenfeldt, desde su primer libro de poemas, “Habitar el mundo”, consiente que la observación precede a la acción, pues no es quien cierra los ojos y acepta lo dado, razón que me ha llevado a decir que es el ojo atento que vitaliza todo lo que suma, lo que merece la pena, lo que cuenta, en “Cielo y tierra”, su segundo libro.

Aquí, en “Simple como un juego”, ironía que minimiza el maremagno social en el que solemos estar inmersos, se introduce en aguas vislumbradas en su libro anterior y evoluciona hacia un área sublime de difíciles respuestas, negadas al yo-razón, pero unidas desde el campo metafísico a monumentos materiales, como el templo de San Petri, y desde el arquetípico a la ilusoria Torre de Babel. De modo que el lector habrá de poner mayor atención a lo observado por el poeta si aspira acceder a esa entrelínea que nos habla del escozor interior que provoca la imagen, o bien quedarse con las significaciones externas.

Oscar de Gyldenfeldt

Oscar de Gyldenfeldt

El amplio decir de este compendio de poemas, que conforman una obra singular y coherente en lo conceptual, donde la síntesis es un perfil de su belleza, se enriquece con la semántica contextual que se genera en la intuición del lector atento y dispuesto a compartir —o no— la duda, la pasión y la aceptación —o no— de la insubstancialidad de lo espectral. Una cuna crística, las parábolas bíblicas, las evangélicas narraciones, prestan sus pinturas a la palabra poética de una pluma que otea hasta el horizonte y todo lo que ve es fermento material metamórfico, siempre inteligible o mensurable, tales como las actividades en los templos, de sencilla descripción en lo epitelial y de dificultosa comprensión en cuanto a la voluntad que anima las acciones del rito. Para nuestro poeta La senda solo/ traza rodeos./ El dios calla.

Las leyes físicas que nos rodean y determinan, y para las que no se necesita especial conocimiento científico, están a simple alcance de los sentidos: El agua sigue el declive que la lleve al lugar de equilibro; así el poeta sigue el impulso que le dé paz o que simplemente lo contenga un poco más antes de iniciar un nuevo recorrido, quizás estimulado por el resquicio de alguna razón hasta entonces enhiesta, ahora agrietada, que instiga al esbozo de una nueva confesión, de una nueva pregunta o de un nuevo lamento: ”La voluntad de dar una forma para expresar un sentido espiritual”, citando a Heidegger (“Arte y Poesía”), quien también afirmó que ”en este forcejeo algo se desgarra en lo más duro”; y nada más certero cuando Oscar de Gyldenfeldt confronta el universo grosero, de leyes más o menos claras, con el divino, de cánones figurados por la perplejidad, diciendo: En lo siniestro/ y numinoso/ domina el dios.

Asimismo, el poeta ve que el dolor del mundo/ estalla por doquier; él es el orbe, es quien también estalla, no permanece ajeno a lo que ve, siente la relación, busca la concomitancia, la vibración que alcance un punto de unión, la cristalización que aluden algunas místicas orientales, no de un modo egoísta, la busca para sí y la desea para el Otro, asimismo involucrado. No hay engaños, no hay apariencias, no hay aquí forcejeo con la decoración del poema sino el tránsito por las aceras de la humanidad, con la mirada de quien mucho ha visto y, sobre todo, de quien mucho ha sentido y, por ende, sufrido. Y en este aspecto, la suave composición de los versos de Oscar de Gyldenfeldt aporta cierta bonhomía a una temática que provoca complacencia ante la imagen visual emergente de la coyuntura lúdica, y que cubre con un manto de serenidad asuntos que desequilibran y conturban: la tragicidad de la finitud o su cercanía, la necia incomprensión ante esa brevedad y el sometimiento al inapelable determinismo biológico, asuntos tan simples como un juego.

El título de esta obra, Simple como un juego, anuncia reflexión, cualquiera sea el camino; y, por oposición, órdago de dificultad (siendo ‘órdago’ la apuesta máxima de cierto juego de barajas). La metafísica es un juego intelectual, pero no es simple, y acude aquí a preservar la presencia de las dudas y la continuación, por otros medios ya no jónicos, de las arcanas preguntas. Estas preguntas son tan simples como esenciales y las encontramos en un poema del libro: ¿En qué osadía del destino/ me ha sido dado ser esta alma/ y no aquella cosa?… ¿En qué magia/ ha sido conjurada la metamorfosis,/ ¡fuerza extraordinaria del ritual!/ para ser en este instante/ esto y/ no aquello? ¿Son, acaso, distintos modos de pronunciar la aseveración de la línea de Shakespeare, cuando Hamlet dice “To be, or not to be- that is the question”; pero he aquí una trampa sofística, existe una notable diferencia: En Hamlet es el ‘ser’ de la persona o la ‘nada’, en de Gyldenfeldt es ‘ser persona’ o ‘ser cosa’, esto establece una distancia de percepción ontológica: En nuestro poeta no se percibe la “nada”, pues tanto ‘cosa’ como ‘persona’ hablan de existencia, aunque, a la sazón, comprenda que el juego es simple, porque todos sabemos que termina. Inexorablemente.

Evité por expresa voluntad la cita de influencias, corrientes, relaciones, afluentes, cosa que hubiese resultado sencilla y que habla más de las lecturas del prologuista que del prologado. Reconozco que todos tenemos la inquietud de orientarnos en el pensamiento aferrándonos a modas y estilos, es un modo sencillo de sentirnos ubicados e inspirados para el trabajo. Cada poeta, cuando lo es, cuando no imita, cuando canta su emoción acuciado por la inquietud que lo incita (y ésta sí puede dar un panorama tópico de contención), traza un periplo verbal que le es propio, una identidad tan escasa en nuestro medio y tan necesaria para abrazar la poiésis. Nuestra inteligencia necesita muchas veces esas comparaciones, esas muletas, y está bien que las tome, pero no habría razón para hacerlo aquí cuando cada lector hará lo propio. Baste decir que Oscar del Gyldenfeldt, un poeta cuya vida transita el mismo camino de sus letras, presenta “Simple como un juego”, uno de los pocos libros que salvaguardan nuestra poesía, elevándola por sobre el desconcierto general, y que provoca el gusto por la lengua castellana y su potencialidad.

Ricardo Rubio

Ricardo Rubio

 

 

 

 

 

 

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26 diciembre 2016 Posted by | OSCAR DE GYLDENFELDT, RICARDO RUBIO | , , | Deja un comentario

CONTEMPLACIÓN Y PERTENENCIA EN LA POESÍA DE OSCAR DE GYLDENFELDT

Oscar de Gyldenfeldt

Oscar de Gyldenfeldt

 Oscar de Gyldenfeldt nació en Buenos Aires, Argentina. Es escritor, artista plástico y docente. Realizó estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes “Manuel Belgrano”, donde participó de los talleres de Aída Carballo. Más tarde concurrió a los talleres de Alicia Benítez y de María Sola. Participó de los seminarios de Análisis de Obra dictados por Luis Felipe Noé. Paralelamente ingresó a la carrera de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires (UBA), obteniendo el título de Profesor de Filosofía. Dicta clases de Filosofía en el Colegio Nacional de Buenos Aires y de Estética en la carrera de Artes de la UBA tanto como en el Instituto Universitario Nacional de Arte, Buenos Aires (IUNA). Dicta Filosofía en el Colegio Nacional Rafael Hernández, Universidad Nacional de la Plata. Es co-autor del libro “Cuestiones de arte contemporáneo”, Elena Oliveras, Emecé Arte, Buenos Aires, 2008. En el año 2004 presentó en el marco de una publicación colectiva sus primeros textos poéticos.

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Texto de la  Dra. Graciela Maturo, leído durante la presentación del poemario Habitar el mundo/ Die Welt bewohnen, de Oscar de Gyldenfeldt, el 25.9.14, en el Colegio Nacional Buenos Aires:

CONTEMPLACIÓN Y PERTENENCIA EN LA POESÍA DE OSCAR DE GYLDENFELDT

 

Lo más importante ha sido dicho acerca de este libro simple y profundo, despojado y conmovedor.

Hace ya unos cuantos años que disfruto de la amistad de Oscar de Gyldenfeldt, nacida al calor del diálogo filosófico que iniciamos con Julio Corigliano y otros amigos. Solo un tiempo después me dio a conocer, pudorosamente, sus poemas. Descubrí en Oscar esa desnudez inicial que parte de una aceptación del vivir, del acto pleno de inhabitar el mundo asumiendo la vida como  destino  cósmico.

Desde el comienzo del proyecto de este libro, me he sentido muy ligada a él a través de un diálogo constante con mi amigo,  a quien aconsejé ilustrarlo con una selección de sus pinturas, especialmente aquellas de una etapa que me parecía afín a los poemas. Luego sobrevino una larga gestación de la obra a través de su traducción, preparación y edición, que ha culminado en este libro bilingüe: escrito en su lengua propia, el español- americano de Buenos Aires,  y vertido al  idioma alemán que el autor ha frecuentado  a través de la filosofía, la vida familiar y las frecuentes estancias en Alemania. Un libro que editó pulcramente Ricardo Rubio y que incluye  copias pictóricas en feliz relación  con los textos escritos. Son dos códigos distintos y sin embargo se complementan armoniosamente  ante los ojos del lector.

Habitar el mundo

Habitar el mundo

Imagen y palabra venían a unirse  también  en  una expresión que no tomaba los carriles discursivos preferidos por algunos  poetas contemporáneos sino que elegía el despojamiento, el temple de la serenidad, la sintonía de la conciencia con el mundo en acto de pertenencia solidaria; y expresarse a través de imágenes visuales, o auditivas, que hablan por sí solas. .

Había en Oscar de Gyldenfeldt una vocación  de pertenencia  anterior a toda reflexión, y esto era propio de una cierta actitud  contemplativa.

Quisiera ahondar brevemente en la relación del arte con la contemplación, hoy poco valorada en  atmósferas intelectuales cargadas de referencias, citas,  préstamos, lazos  intertextuales y reflexividad no siempre intensa o reveladora. No me referiré al campo artístico, en el cual soy apenas una  muda espectadora, pero sí al lenguaje poético, que estudio siempre, y al que veo transitar por múltiples y a veces abrumadores caminos.

Son pocos, en verdad, los poetas que optan por  dejar de lado el oropel de una civilización rica en estímulos de toda índole, y prefieren  esa epojé  del descubrimiento personal, que proviene de otro modo de captación de la realidad, y en consecuencia genera  otro modo  de expresión.

Contemplar es adquirir aquella actitud que Simone Weil  ha denominado transparencia, y que permite el aflorar de una vida nueva, por relegación de la horizontalidad del vivir inmediato. La contemplación ha sido escuela de vida  para los antiguos y también para los medievales, unidos en egrégores, en órdenes religiosas, en agrupaciones poéticas que han sido grupos místicos, como los Fieles de Amor a los cuales perteneció Dante Alighieri.

En tiempos modernos el poeta, solitariamente, vuelve a ser contemplativo por una inclinación íntima que manifiesta desde niño, o por el encuentro con maestros espirituales. Vuelve a hallar, espontáneamente, o estimulada por algunas lecturas, los cauces de una vida interior contraria al rumbo de los tiempos, masificante, mecanicista, nivelador de los hombres  por el trabajo o por el consumo.

Es la de Oscar, en mi modesto entender, una poética contemplativa, nacida del asombro y la pertenencia, lo cual no significa que no haya lugar para la duda, la ausencia y la desorientación, que asoman fugazmente, como  ráfagas,  en  pocos  momentos de su poetizar.

Su yo  creador, el sujeto poético de estas páginas -que cabe devolver sin ambages al yo autora,  recreando esa directa continuidad  lírica que algunos teóricos modernos niegan al poeta-  se  conforma en actitud de serenidad y recogimiento,  despojamiento histórico, casi total desnudez reflexiva. Cede al aquietamiento, despojándose de conceptos adquiridos, en una epojé que lo remite al origen y al sentido.

El tiempo de la habitualidad se detiene  en instantes plenos, que resplandecen sin énfasis ni   solemnidad. La jornada diaria adquiere la aceptación del campesino que vuelve a su choza con las últimas luces, enriquecido  y feliz; es la criatura  terrestre atada  al cosmos  por un  sentimiento profundo de pertenencia;  el hombre que percibe  el  ritmo de las estaciones, de los astros, de su propio corazón.

Aparece  en estos leves versos el hombre religado, salvado de su caída en el tiempo y en la prevalencia de su yo separado, y en este caso marcado por la experiencia de días excepcionales  que acceden  a la condición de arquetípicos  al ser rememorados con unción poetizante.  No constituyen un pasado sino un eterno presente. Presente que registra sutilmente una  progresiva transformación, señalada por  el desprendimiento de los objetos, el desasimiento, la  continuidad vigilia-sueño que induce el vuelo del alma,  esa entidad ignorada por los filósofos modernos, hasta ser recordada por pensadoras como María Zambrano.

Pleno de méritos, y sin embargo poéticamente/ habita el hombre sobre esta tierra,  ha dicho Hölderlin, escuchado por Heidegger. Oscar de Gyldenfeldt lo ha experimentado y practicado, y tiende a nosotros este libro aparentemente  simple, que invita a una lectura intensa y demorada. Toda lectura puede ser una recreación, una nueva reviviscencia de  lo vivido, de lo cual  la página escrita ha llegado a ser solo un punto de apoyo para su transmisión.

A esa nueva experiencia nos invita, tácitamente, el libro que tenemos entre manos.

Cerraré estas palabras con las de Oscar de Gyldenfeldt, herido para siempre por la presencia del Ser en el modo de la  Belleza. Como Jacob en su combate con el Ángel, lleva en el muslo la marca de lo eterno.

Dice su poema “Días que llegan”, tan breve como todos los suyos:

Estoy herido

de magia

y de luz

aunque la sombra

de los días

venideros

quiera

alcanzarme.

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“Este libro nos acerca la personalidad creadora de Oscar de Gyldenfeldt por la doble vía de la imagen y la palabra. Sus leves poemas, apenas apoyados en una imagen, una percepción, un color o un estado de ánimo, denotan una actitud contemplativa, abierta a los estímulos del entorno, y se complementan con reproducciones de sus cuadros, pertenecientes a dos distintas etapas del artista.”

 

“Dieses Buch bringt uns die schöpferische Persönlichkeit von Oscar de Gyldenfeldt näher, und zwar auf dem Wege des Bildes als auch des Wortes. Seine leichten Gedichte, fast angelehnt an ein Bild, eine Wahrnehmung, eine Farbe oder einen Gemütszustand, zeigen eine kontemplative Haltung, offen für die Reize der Umgebung. Sie werden durch seine Bilder vervollständigt, die die andere künstlerische Seite des Autors zeigen.”.

                                                                                                        Graciela Maturo

Graciela Maturo

Graciela Maturo

 

29 diciembre 2014 Posted by | GRACIELA MATURO, OSCAR DE GYLDENFELDT | , , , | Deja un comentario