EPANADIPLOSIS

Libros – Notas – Comentarios

“Los árboles del abismo”, poemario de Carlos Cuccaro

Los árboles del abismo - Carlos Cuccaro

Los árboles del abismo – Carlos Cuccaro

Carlos Cuccaro, la desnudez más roja, por Ricardo Rubio

Entre los rayos del espectro de la poesía argentina de nuestro tiempo, encontramos algunos destellos que forman parte del conjunto de artistas cuya forja constante e indemnidad subjetiva proponen la vanguardia pragmática o ideológica del arte de la palabra.
En nuestro pequeño mundo, el de los poetas, compuesto de letras y cadencias, ritmo y figuras del lenguaje, no hay destaques que lleguen al lector menos avisado, de hecho, ahora que los periódicos se han olvidado de la literatura y más aún de la poesía, pocos se atreverían a decir, con probada sapiencia y experiencia, qué es belleza y qué no lo es en el verso blanco de hoy. Pese a ello, creo que nadie podrá ignorar la belleza —aquello que da gozo a nuestro intelecto en cualquiera de sus formas— de Los árboles del abismo, un trabajo poético que reúne dos cuerpos en una obra compacta y sin fisuras.
Carlos Cuccaro, quien pertenece al sólido grupo de poetas con fundamento, abre una nueva puerta —una nueva expectativa— de su cosmogonía; es, en su caso una cosmogonía muy terrena, la que puede no solo intuirse sino también rozarse con los dedos.
Toda su obra poética anterior ha mantenido la tensión entre lo dable y lo que debería darse, en todo momento ha buscado respuestas, tanto prácticas como intelectuales: Duele debatirse entre la impo-sibilidad de nombrar lo indecible y la agonía de nombrarlo todo. Y esta imposibilidad se entorpece aún más al comprobar, con la suma de los días, cómo el que parece ser un destino, resulta ser muchos: la ontología vibra y la metafísica subyace creativa en el río profundo donde lo efímero se parece a lo sagrado (segmento montado en un poema de pasión amorosa).
El sello existencial nos previene de lo inefable o nos enmascara, pero la seguridad de las ideas de Carlos Cuccaro va más allá de los apodos filosóficos que puedan concebirse durante el vano afán de aprehender lo inaferrable, traspasa los límites de la posibilidad del habla corriente —que es trabajo esencial de la poesía— para acercarse un poco más a las respuestas que, como humanos, continúan eva-diéndonos; la lucha entre los conceptos reales y los nominales es parte de su trabajo, habida cuenta que, efectivamente, debería ser el de todos nosotros, según afirmaba Duns Scoto en el s. XV.

Carlos Cuccaro

Carlos Cuccaro

Tal el nominalismo en nuestro autor, comprobado a lo largo del poemario: los pájaros son siluetas sin nombre, las realidades son impuras; la ajenidad es una ficción de las ideas: La luna y las hormigas: todo podía verse en la pantalla de la noche, donde “pantalla” nos transporta a un panorama irreal, nominando la realidad como una ficción ininteligible; y proclama lo que siente con un sello existencial y de un modo lacerante: Transcurre todo. Sin explicación ni motivo.
El tema del amor, que acompaña toda la obra —y que fácilmente podría ser señalado como lo sustancial del poemario—, es para quien traza este comentario el apeo por el que el poeta asciende a su campaña. No considero, de ningún modo, que el amor sea un complemento de Los árboles del abismo, es uno de los temas principales; entrecruzado con la visión metafísica, se debate en un cosmos que arbitra instantes de placer con fricciones de inteligencia que abaten hasta lo agónico: Los cuerpos desnudos y terribles cayendo entrelazados en el túnel de la ferocidad sin nombre. Asimismo nos dice: no esperes del poema la revelación del mundo, como afirmándose por la negativa, es el modo en que fragmenta la realidad y la presiona para exigirla, yendo al encuentro con una metáfora de luz desde el enlace amoroso cuyo gozo tanto dista de la búsqueda del porqué del ser y su razón de serlo.

Una grata novedad advertiremos en los últimos poemas del libro, “Otros andamiajes”, con una geografía diferente a la que Carlos Cuccaro nos tiene acostumbrados (salvo en el primero y último poemas de esta segunda parte), con versos más largos y profusos, en los que pronuncia/denuncia las cosas vanas que nos propone el “ello”, pues no se trata del “otro” (lo que Schopenhauer convenía, diciendo que del mal universal sólo podemos salvarnos con una actitud contemplativa), aquello que está más allá de nosotros y que pretende tener algo que ver con nuestra vida, aquello que busca imponérsenos desde todo medio posible, y de tal modo tiñe estos trabajos con fuertes metáforas e imágenes sombrías, acentuadas por la síntesis de algunos tropos: Ese estante de la biblioteca no es un estante. Es un nido de ideas y de gritos, donde corona su identidad de poeta transfiriéndose sobre el librero, donde “nido” sugiere la no aceptación de un cuenco vacío o muerto sino el de una luz esperanzadora. El poema que contiene estos últimos versos citados: “El espíritu perverso de los objetos cotidianos”, merecería un análisis exhaustivo, dados los logros semántico-estéticos y la hondura filosófica que vibra en cada cláusula.
Alta expresión poética, estos textos afirman sólida y plenamente un modo original de sentir nuestro lugar en el mundo.

Ricardo Rubio

Ricardo Rubio

Anuncios

12 abril 2015 Posted by | CARLOS CUCCARO, LIBROS DE POESÍA, RICARDO RUBIO | , , | Deja un comentario

A PALO DE GÜESO, poemario de Ramón Fanelli. Comentario de Ricardo Rubio

Aún a la sombra de cercanas heridas, apenas iniciadas en cicatrices, la poesía de Ramón Fanelli, que por momentos roza el plano intimista, el subjetivo emocional, se abre a la mirada crítica y a la denuncia serena, plasmando la realidad tal cual impresiona sus sentidos, con un vocabulario preciso y firme tono convoca no tan lejanas imágenes de abuso y descontrol.

Ed. Página de Poesía, 96 p.

“Ignorar no es cuestión

de salir con un dios

todo el tiempo

a la mano.”

Lo particular de su forma se acentúa en el lenguaje aludido, en el tropo y en la suspicacia tendenciosa pero benéfica, que no aturde pero señala, acusa desde lo emocional, desde lo que un hombre tiene de gregario, desde lo sincero, sin esgrimas especulativas, sin buscar asombrar, alejado de toda pose o pátinas de frases contrahechas, logrando así una voz cruda pero pausada, reflexiva, calmada, que provoca simpatías y seduce de un modo exótico. Firmeza de carácter se advierte en la pluma, agudeza de análisis de los intersticios y coyunturas oscuras de la realidad, filantropía, templanza edificada con esfuerzo, y también sinceridad, esa sinceridad esquiva que en otros casos ensombrece la semántica.

Ramón Fanelli

“…el proverbio es la voz

en las manos sencillas

de la gente…”


Ramón Fanelli tiene algo que decir y lo dice vistiéndolo de belleza y alejándose despreocupadamente de los lugares comunes de nuestra poesía, lo hace a fuerza de metáforas contundentes, crueles imágenes y mucha seriedad.

Ricardo Rubio

———

CONTRATAPA de “A palo de güeso”, de Mónica Melo

Zonas donde transcurren las ruinas de una arqueología experta en excavaciones, la carne torturada, el gas del corazón multiplicado, la llama de Cromañón, el Riachuelo embriagado de metáforas y balas, la Madres, un teatro en la cruz, Darío Santillán, hacen de este libro un campo de escritura densa y concreta, donde pasados y fantasmas, amados y amantes, vencidos y dueños de soles y tormentos son puestos frente a sí mismos.

Mónica Melo

30 abril 2011 Posted by | LIBROS DE POESÍA, MÓNICA MELO, RAMÓN FANELLI, RICARDO RUBIO | , , , , | Deja un comentario