EPANADIPLOSIS

Libros – Notas – Comentarios

ACERCA DE LOS PRÓLOGOS

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Prologar, comentar, hacer la crítica de una obra de amigos o de un poeta o narrador lejano en tiempo y espacio no me resulta sencillo hasta encontrar las primeras palabras que sean fieles a lo que siento frente a los textos. De cualquiera de ellos, me interesan, por sobre todo, el concepto y el hilo emocional que lo provoca y justifica, luego me tomo la atribución de creer en lo que percibo y paso al intento de objetividad. Una vez dado ese paso, unas primeras palabras, y de atisbar la intención creativa de la obra, el trámite se facilita. Es entonces cuando rebusco entre las estéticas, estilos, concordancias —me gusta nombrarlas—, sea por forma o semántica. Y siempre las hay.

Creo que no tengo modos —al menos conscientemente— de encarar un comentario, pero debo reconocer que no me provoca lo mismo analizar textos de Reinaldo Arenas o Romilio Ribero que la obra de un amigo, para la cual, infiero, tengo una “colocación” distinta por cercanía o amistad y por ende un discurso diferente, que creo más cálido y
menos preceptivo.

Graciela Maturo

Graciela Maturo

Me agradan mucho los prólogos, pero mucho más los análisis preliminares; extraño aquellas ediciones económicas de Kapelusz. Me divierten los esfuerzos que se hacen para ensalzar la obra que procede o precede al comentario y que muchas veces, son superiores a la obra en sí; también me divierten las observaciones equívocas de algún
prologuista o analista. Para el caso cito el extenso análisis que hizo Rama Prasad del texto anónimo
“Zivagama” (editado para el mundo hispanohablante como “Las fuerzas sutiles de la naturaleza”), en donde se desatina en unvano esfuerzo por traducir una idea oriental milenaria al mundo occidental actual.
No considero los prólogos como subgénero, me parecen simples alusiones sobre la verdadera obra artística, creo que un prólogo es a un libro como un sombrero a la cabeza cuando es de noche y no llueve (dejo abierta la posibilidad al frío). Claro que a todos nos gusta elegir un nombre que nos tenga para bien, que nos ayude a ser consentidos a la
hora de la lectura de nuestra obra. Yo he recurrido a ese embeleco varias veces y no lo menosprecio. Desde
hace unos años, hago mis propios preliminares.
Antonio Aliberti

Antonio Aliberti (1938-2000)

Son muchos los prólogos que me han impactado y enseñado, pero los de Borges, sin duda, resultan insuperables por síntesis y profundidad, y siento la rara felicidad de su relectura; sus torsiones sintácticas, con muy pocas y precisas palabras, lo dicen todo de un modo inesperado, tal como lo hizo en sus conferencias de Siete noches, que son prólogos

para libros que no existen. Quizás en el caso de Borges pueda hablarse de subgénero
literario, acaso del mismo orden que los ensayos de Maeterlinck.
Un prólogo que me sorprendió particularmente fue el del libro “Antes que anochezca”, de Reinaldo Arenas, escrito por Mario Vargas Llosa —escritor con el que nada comparto—. No puedo negar que la presentación que hace de la crónica de Arenas  es de excelencia, aun considerando que esta obra de Arenas fue tomada, en ese caso, como baluarte anticastrista; pero siento que debo ser fiel al asunto literario, valorando lo digno de autores non sanctos en el terreno humanitario.
Entre los nuestros, y desde el punto de vista analítico de fondo y forma, no puedo soslayar a Anderson Imbert ni a Manuel Gálvez, tampoco a Graciela Maturo, que “ve” las obras filosóficamente, ni a Antonio Aliberti, que hizo tantos, y “veía” las entrelíneas como si estuvieran escritas.
No me gustan los prologuistas que simplemente tienen facilidad de palabra (más vanidad que carne, y son muchos nombres resonantes que no citaré aquí), que suben las ramas de un árbol ilusorio; quienes, subliminalmente, nos dicen “miren lo que soy capaz de pensar y decir”; tampoco me agradan los academicistas que dividen palabras (de-canta, re-clama, re-viste, etcétera) y establecen paralelismos incomprensibles con asuntos de la mítica profunda o que encuentran torres de cristal donde sólo hay un amor frustrado (siempre hay un amor frustrado, y mencionar en algunos casos una torre de cristal es como decir que es mejor pasarla bien que pasarla mal).
Creo que cuando aparece una verdadera cosmogonía, recién entonces se puede hablar de una torre de cristal.
Ricardo Rubio

Ricardo Rubio

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19 septiembre 2015 Posted by | ANTONIO ALIBERTI, ENRIQUE ANDERSON IMBERT, GRACIELA MATURO, JORGE LUIS BORGES, MANUEL GALVEZ, MARIO VARGAS LLOSA, MAURICE MAETERLINCK, RAMA PRASAD, REINALDO ARENAS, RICARDO RUBIO, ZIVAGAMA | , , , , , , , , , | Deja un comentario

EMILSE ANZOÁTEGUI, UNA VIDA EN EL ARTE, por Ricardo Rubio

Esta noche (viernes, 3 de julio de 2015), en el Café Literario Antonio Aliberti (en el Café Montserrat, San José 524 – CABA), que dirigen Luis Calvo, Amadeo Gravino y Julio Bepré, se recordará brevemente la vida y obra de la poeta Emilse Anzoátegui, en el segmento que conduce Nora Nardo en dicho Café, al inico de la velada.

Emilse Anzoátegui, Ricardo Rubio y Hugo Enrique Salerno

Liberarte – 21 de octubre de 1996.

Emilse Anzoátegui nació y murió en Buenos Aires (1934-1999).

Fue pianista, acuarelista y poeta. Publicó tardíamente algunos de sus libros de poesías y varias plaquetas, y formó parte activa del Grupo Literario La Luna Que desde 1995, aunque publicaba sus poemas en la revista del grupo desde 1980. Formadora de poetas y mentora de quien escribe este muy breve comentario, fue un ejemplo de conducta artística y de generosidad, y su genio y ocurrencia creativa propició muchas de las actividades que desarrolló el grupo La Luna Que en la década del 90, que no pocos recordarán.

Muy buena amiga de Antonio Aliberti, y traductora, al igual que Olga Reni, de los poemas de “Nessun magior dolore” al castellano, obra escrita en italiano por Aliberti.

https://galerialiteraria.files.wordpress.com/2012/01/antonio-emilse-zoraida-rolando.jpg

Antonio Aliberti, Emilse Anzoátegui, Zoraida Laveglia

y Rolando Revagliatti. Salón Teatro San Ignacio.

L.L.Q.S.C.C.L.B. le publica un cuaderno de poesías titulado “El margen de la agenda” en 1980. Pero es en 1996 cuando publica su primer libro de poemas: “Cuando precipita”. En 1998 publica “Por menores” y, en 1999, “Por menores II”. Integra dos colecciones antológicas de plaquetas de poesía, editadas por La Luna Que. Integró, los últimos tres años de su vida, la Fundación Argentina para la Poesía.

Publiqué en su homenaje una obra póstumaa, con un escueto comentario preliminar, con ilustraciones de Vanina Guilledo, “Emilse Anzoátegui – Antología poética (1956-1999)” en 2000, que extracta diecisiete poemarios que dejó inéditos. Palabras de Antonio Aliberti en la contratapa:

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Emilse Anzoátegui

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Emilse Anzoátegui

Emilse Anzoátegui abre ante nosotros una poesía de confesión íntima y reflexiva que va asumiendo los distintos colores a los que el mundo nos enfrenta diariamente. Si bien estas iluminaciones le permitieron la queja y la duda, nunca aceptó un destino adverso sin luchar o sacar de él una experiencia de algún modo enriquecedora. A continuación una breve muestra de su poética.

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POEMAS:

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Podía andar lejana y buena
a tientas,
sin pasión y con delirio
podía andar riendo y amando
gastando ocasos
sensata y ciega
buscando la huella de tu huella
la sombra de tu sombra
esa flor despiadada
risa de tu sonrisa…
Puedo.
Sin dejar de ser una llaga
donde cuidadosamente
se deposita sal.

.

La luz aún está allí
en la frontera indecisa
entre la cadencia
y el choque
Un fruto encendido
insiste la tarde
sin salir de su círculo

Los finos grises
son los mismos otros
que encinturan
Llueven muchos azules
y alguna flor

.
                     de “Cuando precipita” (1996)

Una mujer da las doce
y se va
ardida y oscura
como la felina noche
.
               de Pormenores (1998)

Aunque hoy fue de primavera
el espejismo
de gesto breve
y aplanado el viento,
el año se cae
sin el permiso
de las campanas
y junto baratijas
antes de que la tarde
caiga de espaldas
Un ojo sin lágrima
condena otro ojo
y queda en inhóspito
la llave de mi justa casa
.
         de Pormenores II

3 julio 2015 Posted by | ANTONIO ALIBERTI, EMILSE ANZOATEGUI, HUGO ENRIQUE SALERNO, RICARDO RUBIO, ROLANDO REVAGLIATTI, ZORIDA LAVEGLIA | , , , , , | Deja un comentario

LA POESÍA DE ANTONIO ALIBERTI POR AMADEO GRAVINO

Antonio Aliberti

Antonio Aliberti

 Antonio Aliberti nació en 1938, en Barcellona Pozzo di Gotto, provincia de Messina (Sicilia, Italia) . Vivió en nuestro país de 1951 hasta julio del 2000, cuando falleció. Durante esos 50 años de residencia entre nosotros, él se dedicó a la difusión de la cultura, en forma especial de la poesía. Trabajó en medios gráficos como periodista literario. Fue asesor de editoriales, corresponsal de revistas italianas, traductor de autores argentinos al italiano y de italianos al castellano. Fue un generoso antólogo y el editor de la publicación de Poesía ZUM ZUM que difundió a poetas argentinos e italianos en versiones bilingües. En síntesis, Aliberti ha sido un gran trabajador, un animador relevante de nuestro panorama poético. Además, fue un poeta serio, inspirado; un creador valioso que siempre intentó ofrecer lo mejor de su talento en sus poemas. Por eso, este trabajo de aproximación a su quehacer intenta abordar algunos rasgos característicos que se manifestaron a lo largo de la evolución de su obra poética, la que en-tiendo que no debe ser olvidada, pues ha sido tan rica como personal. Tomo como punto de partida para mi trabajo su antología poética “Apuntes de 20 años” (Correo Latino 1991), que agrupa -en unas 200 páginas- notas dedicadas al estudio de su trabajo y ciento sesenta y cuatro poemas seleccionados por Aliberti de sus libros publicados. Y digo que coincido con la opinión de Débole, prologuista del volumen, que expresa que, para él, la obra del poeta se divide en dos partes y que la primera abarcaría desde Poemas (1972), su libro inicial, hasta Mareas del Tiempo (1981), séptima publicación. Incluyendo los libros El Hombre y su Cáliz (1973), Tráfico (1974), Ceremonia Íntima (1975), Cuestión de piel (1978) y Estar en el mundo (1979/80).

Apuntes de veinte años

Apuntes de veinte años

Asimismo, coincido con Débole cuando manifiesta que: en ese primer momento de su obra, las vertientes de Aliberti guardan estrecha relación con su condición de emigrado, cosa que certifican estos versos que cito:

Del árabe heredé este cuerpo árido,/ este galope incesante de caballos/ en el desierto interminable,

Por lo que, y siempre según el juicio de Débole que comparto: en esos volúmenes el mar vendría a ser un claro simbolismo del amor-odio, ya que representa allí el espacio vacío que habría dejado la vida del poeta entre dos orillas lejanas, a las que nunca más podrá volver a unir; lo que fue dicho por el poeta en versos como los que siguen:

 Si he de viajar, quiero ir/ -más allá del mar-/ a un pequeño pueblo/ anclado en medio del bosque/ como un milagro.

También entonces, podemos advertir que en los textos de Aliberti, el tiempo y su inestabilidad, como asimismo la preocupación social, se entroncan con el intento de reconstruir una niñez que excedería su memoria personal o, que tal vez pertenecería a la memoria atávica. Pero, sin embargo, los poemas de Aliberti de entonces, tampoco se apartan de la realidad; esto aunque no la nombrara explícitamente y sólo la rozara a veces, encubierta, generando nuevas sensaciones que van más allá de esa misma realidad. Registro, como ejemplo estos versos:

Me duele -este tiempo-/ como una lágrima viva.

En relación con ello, escribió Alberto Luis Ponzo, al referirse a los primeros libros de Aliberti: Ya en 1973, su íntima indagación le hace desechar un recurso frecuente por aquellos años: el de la crítica social retórica y estéril. Su sensible lenguaje no se confunde, sin embargo, con la actitud evasiva típica de otras corrientes de la época. Y una muestra de lo dicho por Ponzo es el pasaje del poema que dice:

A la ciudad le ha salido/ un harapo,/ que gime con el viento/ como un pájaro.

Para comenzar el tratamiento de la segunda parte de la obra de Aliberti, digo que el libro que sigue al ya mencionado Mareas del tiempo, es el que se titula Lejanas Hogueras, también de 1981 y que puede ser considerado un libro de ruptura. Es una obra dividida en dos partes, de varios tiempos breves cada una. Libro inspirado, denso, de características poco comunes en la poesía de nuestro país. Encontramos allí una manera de agotar las obsesiones que llenaban los libros anteriores del autor: pasado, presente y futuro desfilan sucesivamente por sus páginas. También hay allí, intuiciones, confesiones, relámpagos de una vida que va definiéndose como una grieta, según anotó Débole y fue dicho así por Aliberti:

La grieta/ por donde me pierdo,/ los trozos de mí mismo/ desencontrados.

Antonio Aliberti y Ricardo Rubio (1996)

Destaco que ese libro se publicó en edición bilingüe y recibió importantes premios en nuestro país y en Italia. Justamente en aquel país, al comentarse el libro, se habló de un realismo metafísico y de un regreso a la palabra pura. Lo que es indiscutible es que, en este volumen, el autor ha logrado fundir sus experiencias de origen, las de su infancia en Italia que trataba en los textos primeros, con las acumuladas entre nosotros. Se me ocurre el siguiente ejemplo:

El hombre es una historia repetida/ se hace y deshace con el tiempo.

También este volumen demuestra que Aliberti ha crecido como poeta y es ahora dueño de una voz personal, de un estilo propio y reconocible.

Asimismo, pertenece a esta segunda parte de la obra de Aliberti, el libro Límites posibles (1983). En este volumen formidable, según lo manifestara Raúl Gustavo Aguirre, el poeta hace gala de un ritmo muy marcado y nos permite saber que sus fantasmas y sus obsesiones se han multiplicado considerablemente; lo que se nota en los versos que siguen:

No es realidad lo que se toca;/ realidad es fuga,/ es luz que se desangra.

También allí vemos que su lenguaje es más suelto y que se nos ofrece más expandido. Además, como lo señaló Débole, llama mucho la atención aquí el uso de un recurso que le otorga a los poemas mucha fuerza y gran dinámica: el remate utilizado a la manera en que se utiliza en los cuentos. Ejemplo de ello es el siguiente remate de un poema:

Lo absoluto ha pasado/ y ha dejado un charco donde nunca/ hubo nada.

En 1986 Aliberti publica Cuartos contiguos, libro considerado como de transición por Jorge Ariel Madrazo, para el que: El resultado general es un tono más carnal, más realista y metafísico a la vez. En esta obra notamos también su definitiva inserción en los problemas de nuestro país. Vaya una mínima muestra de ello:

Hasta que a los vientos del Sur los hice míos.

Esta actitud, sin ser del todo nueva, se manifiesta en plenitud, mediante una mayor riqueza técnica y a partir de un más atrevido uso de las palabras y la emisión más sólida y firme de la voz. Podemos verlo también en estos versos:

Son tantos los hermanos que he perdido/ que ya el goce se me hace necesario.

De 1987 es Todos recordaron a Casandra, el título más significativo de Aliberti y uno de los mejores libros de poesía de los últimos años. Es un volumen crítico, como todos los del poeta, aunque aquí la crítica se centra no sólo en lo cotidiano, sino sobre todo en la conducta de los intelectuales ante una sociedad que va olvidando valores que alguna vez la sostuvieron. Algo de esto dicen los siguientes versos:

Los héroes que no fuimos, que nunca más seremos/ (corchos que flotan en el pecho/ padecen cada día una derrota)

También destaco que en este libro, sorprendente en más de un sentido según Débole, se manifiesta en plenitud la formación clásica de Aliberti, sus  conocimientos sobre mitología, arte y cultura griegas, sobre música, teatro y literatura en general. Asimismo, aparecen claramente en este volumen, las intenciones humanísticas del poeta y un recurso que, sin serle desconocido, pasa a ser empleado ahora con gran maestría y efectividad: el sarcasmo. Doy una muestra:

hay que reclutar a los desamparados/ poner-les un sello, una misma mueca en la cara/ que nadie pueda confundirlos así como así

“Apuntes de 20 años”, la antología de Aliberti que tomé de base para este trabajo, se cierra con poemas del libro Delicado equilibrio (1991) y con el texto hasta entonces inédito titulado Pavesiana, el que despliega una técnica perfecta que se apoya en riquezas de música y vocabulario para rendir homenaje a Pavese, penetrando en el espíritu del autor italiano de post-guerra, pero sin caer en la imitación servil. Veamos un breve fragmento:

Este es un barrio de hombres muy solos/ que van al trabajo y vuelven sin ganas:/ salen mirando un cielo cobrizo/ y regresan de noche contando sus pasos

Para terminar, afirmo que la lectura de los textos que integran La mujer que llegó al atardecer, incluidos en el volumen El llanto de Aquiles (1994) -libro de estudio de la obra de Aliberti, de Agustín Gribodo-, Incierta Vocación (1995), volumen de muy destacables méritos, y Nessun maggior dolore (1997) -obra póstuma, escrita y publicada en idioma italiano por Aliberti-; es decir, toda la poesía publicada en vida por el autor luego de la antología “Apuntes de 20 años”, sólo me ha confirmado la impresión de que Aliberti ha sido una figura notable de nuestra cultura. Que Aliberti ha sido un valioso creador que supo construirse un modo personal de comunicarnos su mensaje siempre cargado de sentido sin tener necesidad de integrarse a movimientos de moda. Que Aliberti fue un poeta talentoso, original, que en su obra supo sortear el riesgo de la uniformidad paralizante mediante el empleo de un tono variado y auténtico, el que le posibilitó ser siempre actual y comprometido con su tiempo y, a la vez, con los más altos y permanentes valores de la poesía.

Andrés Utello, Adriana Florentino, Ricardo Rubio, Graciela Ferrer,

Antonio Aliberti, Raquel Bottarini

San Marcos Sierras (1997)

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Para confirmar lo dicho hasta aquí, veamos ahora una mínima muestra de los poemas de Aliberti:

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(Abrí todas…)

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Abrí todas las puertas

y no había nadie

busqué por mil senderos

con mi sombra a cuestas:

¡ni yo mismo sé lo que persigo!

 

Lloro,

y mi llanto no se ve;

pero yo lo siento animado,

lo llevo de la mano

como a un ciego.

 

Piso la tierra, ligero,

grito,

y nadie me escucha.

Mi grito es de muy hondo,

es viejo

muy viejo:

tiene la edad de mi raza.

.

.

(Fuimos hechos…)

.

Fuimos hechos con restos de cenizas

calcinadas

por un verano grávido de fuego.

Tenemos el mismo rostro

absurdo

de la madera arrancada de la tierra,

los mismos hombros fatigados del hachero.

 

Juntos,

habitamos un alba de silencios

bajo jirones polvorientos

de estrellas.

Nuestra forma de callar

es jugando con los escombros de alguna sombra;

nuestro diálogo

aturde a los ríos y al viento.

 

Somos el breve latido

de un rayo de sol en los cristales,

el llanto de un niño

bajo la cúpula de un templo:

el profundo estremecimiento de la tierra.

.

.

 

Amanecer

.

Caminar por las calles, a cierta hora del día,

cuando el sol es un vidrio fácil de romper,

es como rozar un sueño con el hombro.

 

Se siente una pereza de comienzos del mundo,

el viento que levanta la paz de los abismos…

y un río transcurre suave por las venas.

 

El ojo es veloz en el asfalto;

sobre un sitio final del infinito

una muchacha aleja de su cuerpo,

con agua fresca, el rubor de la noche.

 

Yo cuido un absurdo rebaño:

una muchedumbre de palabras afinadas,

alguna idea morbosa de conquista…

(conquistar el aire por ejemplo,

abordar con un beso la boca del planeta,

alcanzarle un vaso de agua a la cara del verano)

y sueño que se mueren las sombras,

como mueren los buitres, en soledad.

 

Caminar por las calles, a cierta hora del día,

es como rozar el viento con el alma.

7 junio 2015 Posted by | ADRIANA FLORENTINO, AMADEO GRAVINO, ANDRÉS UTELLO, ANTONIO ALIBERTI, GRACIELA FERRER, RAQUEL BOTTARINI, RICARDO RUBIO | , , , , , , | 2 comentarios

¿SE PUEDE ENSEÑAR A ESCRIBIR LITERARIAMENTE?

DE

La Universidad Normal de Pekín proporciona a cada estudiante un mentor reconocido dentro del círculo literario chino. La selección incluye a Li Jingze, vicepresidente de la Asociación de Escritores de China, a los novelistas Yan Geling y Li Er, al poeta Ouyang Jianghe y al crítico literario Qiu Huadong.

Pekín,14/11/2014 (El Pueblo en Línea) – La Universidad Normal de Pekín ha convocado a cursar una maestría en escritura literaria. Este hecho ha despertado el viejo debate sobre si se puede aprender o no a ser un escritor.

Aunque no es el primer programa académico sobre escritura literaria que existe en China, la Universidad Normal de Pekín es la primera en afirmar que su curso de “creación literaria” tiene como objetivo producir autores. Para ello, se han invitado a seis novelistas y poetas que serán los mentores de los escolares.

“Muchos escritores han aprendido a escribir en las universidades. Así que por qué no podemos decir que las universidades pueden formar autores futuros”, afirma Zhang, vicedecano de Lengua y Literatura china.

Escritores y alumnos en Pekin

Escritores y alumnos en Pekin

“Es inútil discutir si las universidades pueden producir autores o no, ya que no hay ninguna garantía de que las universidades puedan producir profesionales de éxito, ya sea en Artes o en cualquier otra disciplina. Lo importante es proporcionar el ambiente literario necesario para que expandan su talento y perfeccionen el oficio”.

Zhang cree que el actual plan de estudios de literatura china ha descuidado durante mucho tiempo la escritura. El programa de la novedosa maestría en creación literaria es un intento de rectificar esta situación.

Con el fin de subrayar la orientación en la escritura de obras literarias, el programa ofrece a cada estudiante un mentor reconocido por el círculo literario chino, además de los asesores académicos de la propia universidad.

Entre los escritores que acompañarán la experiencia creativa de los estudiantes figuran Li Jingze, vicepresidente de la Asociación de Escritores de China; los novelista Yan Geling y Li Er, el poeta Ouyang Jianghe y el crítico literario Qiu Huadong, editor jefe de la revista Literatura Popular.

En septiembre, el programa admitió a sus 10 primeros alumnos.

“La maestría nos ha proporcionado una plataforma para discutir nuestros trabajos con los demás, y también la oportunidad de conseguir que se publiquen”, asegura Guo Qian, uno de los estudiantes matriculados.

“Podemos interactuar y discutir ideas con novelistas y poetas establecidos, ya que el programa los ha asignado como nuestros mentores.”

“La personalidad artística de una creador no se puede enseñar. Los que no tienen talento, no podrán llegar lejos en su carrera literaria”, afirma Wang Hongtu, coordinador general de la maestría en escritura literaria. “Como la mayoría de nuestros estudiantes son hijos únicos, la falta de experiencia y conocimientos sobre la vida y sobre el ser humano, limita la profundidad y el alcance de su escritura.”

“Los maestros pueden tener alguna influencia sobre sus discípulos, pero lo auténtico brotará del alma de cada creador.”, subrayó Wang.

17 noviembre 2014 Posted by | ANTONIO ALIBERTI, OUYANG JIANGHE, QIU HUADONG, YAN GELING | , , | Deja un comentario

A CIERTA ALTURA, de Antonio Aliberti

por Ricardo Rubio

Antonio Aliberti (1938-2000)

Antonio Aliberti ha sido poeta, narrador, dramaturgo, crítico literario y traductor de poesía y narrativa italianas. Su profusa labor y calidad literarias lo instalan dentro del grupo más prolífico de creadores que mantuvieron viva la actividad poética en las últimas décadas del siglo pasado. La reflexión funde entre sus versos la desenvoltura del bien, la esencialidad de la palabra para escudriñar los mundos —interior y exterior— y la preocupación por la ubicuidad del hombre. Forma y contenido se unen para moldear un verso cuidado, consistente y libre de esgrimas superficiales. La sonoridad apoya al concepto, la imagen al recurso, el resultado a la vida. No hay distancias, más que formales, entre su lírica, su narrativa y sus humanas virtudes; sus palabras encuentran el camino para autenticar la voz segura de un corazón tierno que abre sus puertas de par en par, que brinda todo lo que su cuerpo encierra. La suscitación, emergente del fino desarrollo de los poemas, y el dolor existencial de fondo, hacen de toda su obra un abrazo conmovedor del que acaso pocos puedan sustraerse. Las miradas del poeta son la versión más fiel de la subjetividad cuando el talento es común denominador. Es la suya una obra cuyo brillo, aun haciendo pie en lo confesional, examina los sucesos sociales y pasionales no menos que los intelectivos, con honestidad, sinceridad y seguridad dignas del hombre de genio.

Tiene su mensaje una tendencia al encuentro metafísico, una mirada que atraviesa o separa la materia en sus mínimas partes, un color que se apoya en la expresión para dar el tono único de su grito. Tratándose de una figura sobresaliente de nuestras letras, esta segunda parte de su creación poética no hace más que aseverar lo que en “Apuntes de veinte años” —la recopilación de sus primeros libros— reveló en calidad y madurez.

Ricardo Rubio


6 diciembre 2008 Posted by | ANTONIO ALIBERTI, POEMARIOS, RICARDO RUBIO | , , | 1 comentario