EPANADIPLOSIS

Libros – Notas – Comentarios

JULIO CARABELLI en “EL COLOR DE HARLEM”

De sus años en EEUU, trajo nuestro querido Julio Carabelli una serie de poemas que  publicó en 2005 con La Luna Que.

Julio Carabelli (1940-2014)

“El escritor sabe que él y todo cuanto lo rodea será tragado por el mar amenazante. Entonces sentado sobre la balsa moribunda toma su sangre y empieza a escribir…”

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El color de Harlem

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Máximo Simpson

Máximo Simpson

Con versos que trascienden la mera apariencia de las cosas, Julio Carabelli nos introduce en un poemario construido a partir de una mirada múltiple. Y esa mirada nos va dando, en imágenes visuales significativas, las claves simbólicas de un mundo: La escalera de incendios/ tiene frío/ espera/ con su sombra de óxido, a los amantes/ creadores del alba. Este es Harlem, el color de Harlem. La percepción de un observador que mira y ve. Una mirada que nos revela la llaga invisible, sepultada por el ajetreo cotidiano algunos poemas son como pantallazos de un momento, sugestivas alegorías, estampas que componen un rico friso de personajes, objetos y situaciones: El mapa existencial del Harlem visible y del otro, el del poeta que reinventa y descubre. Por ejemplo, el buzón que recibe cartas de Vietnam/ con los remitentes muertos; o el automóvil abandonado, cadáver de metal que en el verano ardiente aletea furioso con sus puertas o el hombre sentado en su cuerpo ajeno (…) mirando la tarde/ mirando la sombra/ del sistema cerrado por fracaso. La desesperanza, el existencialismo, el sabor del desamparo, la ternura y la ironía están presentes a lo largo del libro. Residente varios años en New York y acucioso lector de la poesía norteamericana contemporánea, sus textos trasuntan un cierto aire de familia con cierta zona de esa rica vertiente creativa. Hay que señalar, sin embargo, que Carabelli retorna de esa peregrinación a las fuentes con un perfil propio. Con lenguaje generalmente escueto, apenas enunciativo o descriptivo, nos entrega su tercer libro de poemas que incluye varios textos memorables.

Máximo Simpson

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Poemas de El color de Harlem:

AGUANTE DEL DÍA
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En las calles de Harlem de mañana
trepidan
los trenes de la prisa y el trabajo
perfume
de pómulo con brillos espigados
muchachas
con los senos abiertos por la tarde
aroman
la ropa los sudores del verano
mujeres
con la vieja vajilla esperanzada
abuelos
cancerberos de celosa memoria
exactas
las calles de Harlem dan la hora
se abren
por la noche son como un mar rojo
negando
el espacio en la tierra prometida
a aquellos
para quienes la noche es una novia.

BIENVENIDA

Yo tenía ocho años y era muy pequeño
y él no era una pizca más grande que yo,
entonces le sonreí, pero él sacó lentamente
su lengua y me dijo “Negro”.
                                                Countee Cullen
.
Cuando vengas de Baltimore a Harlem
nadie te va sacar su roja lengua
nadie hará preguntas cuando pidas
un desvalijado pan tierna cerveza
o un saxo oxidado de memorias.

Cuando vengas de Baltimore a Harlem
podrás hurgar los tachos de basura
holgar arrogado por cornisas
y tendrás junto a los perros azarosos
un dios blanco con moño de regalo.

Cuando vengas de Baltimore a Harlem
verás que la basura es un cadáver
la basura insaciable está en Manhattan
tu porvenir en el panteón de envases
en un desmedido rap mal deglutido.

Cuando vengas de Baltimore a Harlem
beberás el túmulo amarillo del verano
en los anales de tus pies jadeantes
y si escapa algún blues de una ventana.
por muy afuera te sentirás en casa
cuando vengas de Baltimore a Harlem.

—-

ACECHO
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a Aldo Novelli
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Cuando atravieses Harlem
-si no hay otro camino-
traba con seguros ventanillas y puertas.

Ve con la vista atenta
cuando atravieses Harlem
y pase lo que suceda nunca te detengas.

De día -si te toca-
cuando atravieses Harlem
recuerda el mimetismo de la naturaleza.

Y si vas por la noche
cuando atravieses Harlem
respeta el sueño augusto de la selva.

Tal vez puedas ver
cuando atravieses Harlem
un león ejerciendo su granítica espera.

—–

OBRA PUBLICADA:

“A conciencia pura” (1986), novela premiada por el Seminario de Comunicaciones Humanas, con prólogo de María Granata.

“El crimen de la vecina en el presupuesto nacional (1993), novela que obtuvo el primer premio del Centro de Extensión Cultural Leopoldo Marechal.

Nueve monedas para el barquero (Selección poética editada en Inglaterra, Bob Sidney, 2004).

“El color de Harlem (poesía, 2005).

Y sus trabajos artesanales: “Poesía en bolsa”, realizados durante los años de participación en la Fundación Argentina para la Poesía (hasta 2002).

22 junio 2015 Posted by | JULIO CARABELLI, MÁXIMO SIMPSON | , , | Deja un comentario

ACERCA DEL MINIMALISMO, por Julio Carabelli

Julio Carabelli

Osvaldo Picardo dice -en “partes mínimas y otros poemas”, libro de Esteban Moore-: “Cuando leemos este libro, viene, una vez más, la pregunta obligada acerca de cómo se forma, en nosotros, la idea de lo mínimo o, mejor aún, qué cosa no lo es. La manifestación de lo mínimo en una época de grandezas excluyentes y arrogantes, impone una nueva mirada en que la nimiedad de la grandeza se opone a la grandeza de lo mínimo”.  Es un excelente pensamiento para comenzar a dar a conocer particularidades de este movimiento poético que se puede sintetizar, a mi entender, en seis propuestas básicas:

1. Trabaja sobre lo marginal, sobre seres o sobre la propia marginación.

2. Inserta el diálogo o el parlamento e insiste en el verso libre como principio de libertad.

3. Cuenta una historia de la que surge tanto la queja, la denuncia, como la ternura.

4. Usa el lenguaje corriente, con los ritmos del lenguaje norteamericano.

5. Se apoya en elementos domésticos aparentemente antipoéticos.

6. Se basa en lo no dicho para crear el efecto poético posterior.

Esta propuesta atrajo a Joyce, Pound, D. H. Lawrence, Eliot, Williams, Stevens y Marianne Moore entre otros grandes escritores de esa época, pero fue la Segunda Guerra Mundial la que movió a los jóvenes poetas norteamericanos admiradores de Williams Carlos Williams, E. E. Cummings y Ezra Pound a admitir otra concepción del Hombre y de su propia sociedad.

Me permitiré decir que el minimalismo, como estructura, existió antes que naciera el minimalismo como  movimiento o voz de una generación, es decir, antes de que los poetas neoyorquinos y los californianos, se reunieran en San Francisco, en 1956, para la primera lectura colectiva y pública de su obra.

Allen Ginsberg

Allí y en ese año se funda lo que luego se llamaría la <Beat Generatión>” (Beat como equivalente de beatífico). Kenneth Rexroth fue uno de los mentores, pero los poetas fundadores de la poesía Beat fueron, entre otros, William Burroughs, Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, James Harmon, Jack Kerouac, Philip Lamantia, Michael McLure, Peter Orlovsky, Kenneth Patchen, Philip Whalen y Gary Snyder, unidos por el afán de subversión ante el sistema y ante la hipócrita decencia de las clases altas y medias de la sociedad norteamericana.

En la narrativa se pueden mencionar no pocas obras de estos poetas. “En el camino” o “Los vagabundos del Dharma” de Jack Kerouac, “El almuerzo

Gary Snyder

desnudo” de Willian Burroughs y los cuentos de Raymond Carver. La poesía de los EE.UU. en el transcurso del Siglo XX se nutrió de la obra de Emily Dickinson, Edgar Allan Poe, Henry Miller, Herbert Marcuse, Federico García Lorca, Artaud, Mayacovsky  y Walt Whitman entre

Gregory Corso

otros. Los poetas Beat  los reconocen como sus padres y suman a Edgar Lee Master, autor de la Antología de Spoon River, a William Carlos Williams y al agnosticismo del budismo-Zen.

Jack Kerouac

Se diferencian de la poesía contestataria ya que al modelo de vida, planificado y masificado, lo critican con los mismos argumentos de la izquierda, pero sin ofrecer panaceas, soluciones o las esperanzas que proponía la poesía social de los sesenta:

“Yo no vine aquí a resolver nada. / Vine a cantar / y para que cantéis conmigo”. Dice Ginsberg en los últimos versos de “Medianoche del 1ro de Mayo en Manhattan” y en “Protesta por la Paz” reitera:

Kenneth Patchen

“Flotan cúmulos a través del cielo azul

 sobre las blancas paredes de la fábrica de la Rockwel

      Corporation

                           -¿acaso yo voy a detener eso?”

Con seguridad son los poetas sociales y los  beatniks los poetas esperados por Whitman cuando dice:

¡Poetas del futuro! ¡Oradores, cantores, músicos venideros!

No es éste el día de mi justificación, ni el de explicarme ni explicar lo que represento,

pero vosotros, una nueva estirpe, atlética, continental, grandiosa como nunca.

¡Surgiréis! Porque debéis justificar lo que yo canto.

Kenneth Rexroth

En 1961, en San Francisco, se publica el Journal For de Protection of All Beings, editado por alguno de “los vagabundos del Dharma” descriptos por Kerouac, como Lawrence Ferlinghetti, William Burroughs, Gregory Corso, Peter Orlovsky y Michael McClure. En dicha antología ya se hablaba de la interdependencia y la ecología. Los personajes de sus poemas son agudos analistas que anteponen el cuerpo de quien escribe por encima de las instituciones o espacios como la familia o la sociedad, asesinando censuras sin más autocensura que la dictada por el estilo. No reconoce ni se impone reglas, siendo puente entre el nuevo creador y su forma de decir que se proyecta y se lanza a la sociedad para denunciar la degradación de la belleza y la mentira de sueño americano.

Lawrence Ferlinghetti

Rodolfo Alonso, al comentar el libro “Desocupado y más poemas” de Raymond Carver, dice: “No es apenas la rebeldía encarnada en el gesto de oponerse en nombre del ocio presuntamente creador a la deletérea uniformidad masificante de la sociedad de consumo, sino el milagro de haber revelado, hecho posible desde las mismas entrañas de esa cultura básicamente a-poética y que hoy asola ya a todo el planeta, la posibilidad de un lirismo concreto, carnal, desinhibido pero tierno, a la vez tan desdichadamente moderno – por las condiciones anafrodisíacas que lo envuelven- y también tan raigalmente clásico, en el buen sentido, por cuanto vuelve y nos devuelve (desde su propio tiempo, como debe ser) a las fuentes del mejor lirismo occidental”.

Michael McLure

La crítica que surge en nuestro país hace hincapié (sobre todo) en el lenguaje desenfadado de esta escuela que tiene en la Argentina pocos, pero buenos representantes. No tiene el movimiento intención alguna de hacer “listas negras” de palabras que con el uso (ver Cortázar) han perdido hasta el significado, pero prefieren no usarlas.

Afirma Octavio Paz: “El universo verbal del poema no está hecho de los vocablos del diccionario, sino de los de la comunidad. El poeta no es un hombre rico en palabras muertas, sino en voces vivas. Lenguaje personal quiere decir lenguaje común revelado o transfigurado por el poeta. El más alto de los  poetas herméticos definía así la misión del poema <dar un sentido más puro a las palabras de la tribu>”. (El Arco y la Lira, lengua y estudios literarios, Fondo de Cultura Económica).

Peter Orlovsky

Casi todos los poetas Beat parecen seguir lo dicho por Michel Butor contestando a André Bretón: “el objeto de la poesía, su acto mismo, es la salvación del lenguaje corriente”, luego recuerda aquellos poemas conversaciones de Apollinaire construidos con fragmentos de charlas oídas al azar. Ambos  tienen historias breves, coloquiales, incluyen objetos cotidianos, sus temas se sumergen en la marginalidad y el lenguaje es escabroso cuando no agresivo sin perder lo estético y el lirismo que caracterizara a Williams C. Williams.

Los poetas Beats, con su diversidad estética; con la carga de adjetivos que pasaban por el nihilismo hasta desembocar en la drogadicción; con esa

Philip Lamantia

filosofía que Kenneth Rexroth, refiriéndose a sus obras hablaba  de El arte de la desafiliación; con toda su independencia y su furia, participaron activamente con el Movimiento por los derechos civiles, contra la guerra de Vietnam y en defensa de la libre expresión compartiendo con el Flower Poweer, el Movimiento Hippie y con los universitarios, o sea con el público que los aplaudía, la búsqueda de otros valores en ámbitos extraliterarios, coherentes con su arte que persigue claramente la modificación de los valores que imponía la sociedad norteamericana como inmutables y sagrados. Dice Marcos Ricardo Barnatán: “Jack Kerouac fue uno de los que asumió la defensa del movimiento Beat con mayor energía: <Muy errados están los que piensan que la “Beat Generatión” significa crimen, amoralidad, inmoralidad y delincuencia. Pobres los que nos atacan porque no comprenden la historia y las aspiraciones del alma. Pobres los que creen en la bomba atómica…>

Philip Whalen

Son los estudiantes de Harvard quienes en 1954 contribuyen a la publicación de los primeros poemas de Corso, en medio de las, a veces solapadas y en mayor medida, ácidas críticas que despertaba el movimiento que, sin proponérselo, daba otro sentido, una nueva imagen, de la que tenía entre la gente la palabra Poeta.

La historia se repite y nada nuevo sucede con los poetas de la <Beat Generatión> ya que antes había sucedido con los surrealistas, para no ir muy lejos con las muestras, pero la historia del arte está plagada de ejemplos. Todos aquellos que rompen con modelos instituidos o convencionales sufren esa inercia de la historia, ese rechazo ante lo

Raymond Carver

nuevo o desconocido ya que es parte de la índole humana y ese rechazo lo sufrieron, para citar algunos, Darío, Joyce, Kafka, Mozart, Picasso, Vallejo, y todos los creadores que innovaron, abriendo nuevos caminos, enriqueciendo el mensaje que la Humanidad traslada a través de la  Historia. Veamos algunos ejemplos que nos brinda Octavio Paz:

“La creación poética se enfrenta siempre a la resistencia de lo inerte y horizontal. Esquilo padeció la acusación de oscuridad. Eurípides era odiado por sus contemporáneos y fue juzgado poco claro. Gracilazo fue llamado descastado y cosmopolita. Los románticos fueron acusados de herméticos y decadentes. Los modernistas se enfrentaron a las mismas críticas. La verdad es que la dificultad de toda obra reside en su novedad”, (de El Arco y la Lira, lengua y estudios literarios, Fondo de Cultura Económica).

William Burroughs

“El arte no debe sujetarse a nada” escribe Lawrence Ferlinghetti y los poetas <beat> teorizan, hablan de filosofía, de religión y de política; se involucran en la problemática de la sociedad que rechazan con un sentimiento místico y rebelde al mismo tiempo, y es que ningún escritor puede regodearse en el floreo del lenguaje manteniéndose ajeno a una realidad que siempre reclamará de él otro “posible”. Si lo hace es un cómplice. Y tampoco se trata de circunscribir la literatura a la militancia porque es perder la condición de escritor. Sartre, en Qué es la Literatura, escribía: ”En la literatura comprometida el compromiso no debe, en modo alguno, inducir a que se olvide la literatura”

Williams Carlos Williams

Los poetas de la “<Beat Generatión>” no aceptan convencionalismos e, inmersos en una sociedad politizada y mercantilista, rechazan a los partidos políticos. Si bien esgrimen los argumentos de la izquierda, ven al socialismo como un movimiento más en el cual descreer. Todo parece tan efímero como el arte mismo, y “tal vez lo efímero sea lo mejor del arte” agregaría Jorge Luis Borges.

Existe en nuestro medio poético, muy influenciado por la poesía española y en menor medida por la italiana o la francesa, una absurda descalificación de los poetas de la <Beat Generatión>  y de aquellos que, en nuestro medio, escriben (conscientemente o no) bajo su influencia. Es deseable pensar que tal vez las pésimas imitaciones, el uso abusivo y fuera de contexto de ciertos vocablos, contribuya en desmedro de los poetas minimalistas ya que cuando se habla de ellos se buscan subterfugios o se los “honra” con alguna justificación de por medio. Existen quienes desde el paleolítico rechazan ciertas palabras y hasta el verso libre (tal vez años ha hubieran rechazado a Baudelaire, Darío, Joyce o Vallejo) señalando que los poemas de estos creadores podrían escribirse en forma de prosa (como si ello restara mérito).

Ciertos críticos y muchos poetas deberían saber que a pesar o a causa de su marginalidad, estos poetas conocían la obra de sus antecesores y sus contemporáneos: las de Lorca, Artaud, Mayacovsky, Poe y Whitman como pocos. Ellos abrevaron de varias fuentes, rompieron y crearon, tal vez lo que no se les perdone es haber quebrado preceptos establecidos. Allen Ginsberg al hablar sobre Lamantia lo considera heredero de Poe y Whitman, por eso insisto en que hay ignorancia o suspicacia en determinadas apreciaciones. Los escritores deben estar abiertos a todas las vertientes por donde fluye el arte, las mentes amplias saldrán enriquecidas gustando de las obras o no, estando de acuerdo o no en lo conceptual. El rechazo o la excesiva prudencia ante lo nuevo es una actitud demasiado repetida, incomprensible en el campo del arte que es tan necesario como el pan; el arte libera y por lo mismo no debe sujetarse a la moda ni a la moralina reinante. Tal vez habría que hablar de Catulo o de Quevedo, pero bastante más cercanos los imaginistas decidían: emplear el lenguaje de todos los días. Charles Bukowski, (tomando al realismo sucio como una vertiente del movimiento minimalista) como otros, usa las mal llamadas “malas palabras” frase que puede servir para las escuelas primarias o como argumento a determinados/as versificadores/as amantes de tertulias en las que se multiplican la estrella, la rosa y la luna como el grano de arroz sobre el tablero de ajedrez. Todo arte es subversivo, no debe haber evasión por medio de la palabra, los escritores lo saben y luchan, intentado los caminos posibles o quiméricos, empleando o no un áspero lenguaje, para que la humanidad no tenga necesidad de usar las verdaderas “malas palabras” como lo son: Desocupación, Guerra, Hambre o Injusticia.

Julio Carabelli

Julio Carabelli

1 junio 2011 Posted by | JULIO CARABELLI, NOTAS, POÉTICA | , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario